En Quintana Roo #JuntosSaldremosAdelante ante el COVID-19

El estado de Quintana Roo es una de las entidades federativas de reciente creación y, con poco de más de 40 años de existencia ha logrado posicionarse como uno de los principales motores de crecimiento para el país; tan solo en los últimos 11 años su tasa promedio de crecimiento ha sido del 4%, siendo esta superior a la media nacional, exceptuando el año 2009 donde sufrió una caída en sus actividades económicas producto de la volatilidad de los mercados financieros internacionales y el impacto que estos ocasionaron en la economía nacional y mundial. A pesar de ello, el desarrollo económico que se ha experimentado en la entidad ha permitido la consecuente generación de empleos, elemento fundamental para volverse uno de los estados con mayor tasa de recepción de migrantes nacionales, lo que ha provocado un aumento considerable en la demanda de servicios públicos e infraestructura social.

Sin embargo, la falta de planeación para el desarrollo económico integral y el nulo impulso a las regiones socioeconómicas que conforman al territorio, ha favorecido la extrema concentración de actividades en la zona norte del estado motivando la intensificación de la movilidad laboral interna, originado diversos problemas sociales con el paso del tiempo. Así mismo, la excesiva dependencia de las actividades turísticas ha desencadenado el debilitamiento de los sectores productivos primario y secundario, los cuales hoy en día gozan de escasa capacidad de generar valor agregado. En este sentido, las fuentes de empleo que se han creado en los últimos años se han caracterizado por ser eventuales, ya que estas dependen directamente de la llegada de visitantes nacionales y extranjeros, a pesar de que Quintana Roo es la entidad que recibe una mayor cantidad turistas de todo el país, esto no ha coadyuvado a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores del sector, por el contrario, se encuentran en un círculo de vulnerabilidad, al contar con bajos ingresos, amplias jornadas laborales y que la temporalidad de sus empleos dependa de factores externos, elementos que en suma han contribuido al incremento de la pobreza laboral, obligando a una mayor cantidad de personas a emplearse en la informalidad, como respuesta a las escasas oportunidades de trabajo permanente y, como medio para percibir algún tipo de ingreso familiar.

El crecimiento asimétrico que han experimentado las regiones centro y sur del estado, ha impactado de manera negativa en la calidad de vida de sus habitantes, ya que son estas donde se concentran las mayores carencias sociales y los más altos niveles de desempleo a diferencia de la zona norte, la cual ha tenido un auge en su desarrollo, gracias a la llegada de inversiones y el establecimiento de empresas regularmente orientadas al desarrollo turístico, por lo cual cerca del 80% de la población económicamente activa se emplea en dicho sector.

El crecimiento desarticulado de las regiones y las actividades económicas, responde al modelo de gobierno anquilosado y con un enfoque cortoplacista que se ha arraigado con el paso de los años en la entidad, propiciando el desaprovechamiento de los sectores estratégicos e impidiendo la diversificación económica, lo que ha inducido a la perdida de la competitividad, tal y como lo refleja IMCO en su Índice de Competitividad Estatal, al pasar de la posición 12 en el estudio 2014 al 13 en los resultados publicados en 2016.

De igual forma, el Banco Mundial a través del estudio realizado por Doing Business coloca a la entidad en la posición número 25 respecto a la facilidad de hacer negocios, permitiendo entender el irregular comportamiento que han presentado las inversiones extranjeras en los últimos años, tan solo en 2015 el estado capto apenas el 1% del total del capital que ingreso al país, colocándose en la posición 23, siendo los sectores manufacturero, de servicios financieros y de alojamiento los más beneficiados; no obstante las deficientes políticas para el desarrollo económico y territorial que han imperado en Quintana Roo en las últimas administraciones no han logrado explotar la llegada de capitales, muestra de lo antes mencionado son los atrasados procesos de producción, la nula industrialización y la escasa infraestructura económica en las zonas centro y sur del estado desfavoreciendo el encadenamiento productivo, así como el contar con uno de los niveles más bajos en materia de exportación de productos, bienes y servicios locales. Disipando la ubicación geográfica predilecta con la que se cuenta para el comercio y la creación de corredores económicos locales, regionales e internacionales.

El turismo a través de los años se ha afianzado como una de las actividades económicas más importantes a nivel mundial y, es en este sector donde se emplea entre el 6% y 7% del total de la población económicamente activa del orbe según la Organización Mundial del Turismo. El estado de Quintana Roo es una fiel muestra del desarrollo turístico y el crecimiento económico que se obtiene a través de su ejercicio, reflejo de ello es la consolidación del estado como el principal destino turístico del país al recibir el mayor flujo de visitantes nacionales y extranjeros, sin embargo los municipios de Benito Juárez, Cozumel e Isla Mujeres son los que concentran la mayor cantidad de infraestructura, hecho que ha propiciado que la entidad se identifique tan solo como un destino de sol y playa, desaprovechando las riquezas naturales, culturales e históricas, que en suma representan una gran oportunidad para diversificar las líneas de productos turísticos, por lo que el no contar con planes, programas y proyectos que fortalezcan al sector en el mediano plazo representara una considerable diminución de visitantes ante la apertura comercial de la isla de Cuba.

EMPLEO Y JUSTICIA LABORAL

El empleo es una de las principales actividades mediante la cual los individuos logran su desarrollo; para ello es necesario que los ciudadanos adquieran, perfeccionen y ejecuten diversas habilidades, destrezas, capacidades y conocimientos en las diferentes áreas laborales, que a su vez les permitan hacer aportes al progreso material de la sociedad y obtener un ingreso para su subsistencia, además de poseer un modo honesto de vivir y mejorar su nivel de bienestar. En el mismo sentido, el empleo contribuye a reducir los cinturones de pobreza y aminorar el grado de vulnerabilidad presente en el territorio, al atenuar las carencias que aquejan a la población.

La creación de fuentes formales de empleo es el reflejo inminente del crecimiento y la solidez de las economías subnacionales y nacionales, lo que les provee a los habitantes un progreso pleno y la prosperidad que redundan en un nivel de vida digno. Sin embargo, el entorno económico que ha imperado en los últimos años como resultado de la recesión económica mundial, ha acrecentado la brecha entre la creación de fuentes de empleo y el crecimiento poblacional; lo anterior repercute en el aumento de la mano de obra sin la existencia de oportunidades laborales, convirtiendo el desempleo en una tendencia y uno de los principales problemas sociales de nuestra actualidad. En este tenor, los gobiernos internacionales se enfrentan al desafío de generar alrededor de 600 millones de empleos productivos durante la próxima década, como lo señala el informe Tendencias Mundiales del Empleo 2012, elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La incertidumbre económica y la volatilidad que ésta provoca en los mercados ha impedido que los países cuenten con un crecimiento y desarrollo económico sostenidos, consecuencia de ello es el incremento de los déficits fiscales con principal énfasis en países en desarrollo, mismos que se ven obligados a establecer políticas y ajustes financieros, los cuales no han favorecido a la clase trabajadora; por el contrario, se han reducido las oportunidades laborales derivado del cierre de empresas nacionales y transnacionales. En el año 2012 se calculaba que una de cada tres personas que habitaban en países con economías subdesarrolladas se encontraba desempleada o con un salario insuficiente, es decir, que alrededor de 900 millones de personas vivían con ingresos inferiores al umbral de pobreza de dos dólares diarios, mientras que 200 millones de habitantes estaban desempleados. Los principales afectados ante dicho panorama han sido los jóvenes, pues es en este sector donde se concentran las tasas de desempleo más altas en todo el mundo en las últimas décadas, y que se manifiesta en la imposibilidad de los gobiernos de dar respuesta al crecimiento de la Población

Económicamente Activa (PEA); para el año 2013 se calculaba que cerca de 75 millones de jóvenes en la franja etaria de los 15 a los 24 años de edad estaban en búsqueda de un empleo, lo que sitúa a este grupo en un escenario de mayor vulnerabilidad, puesto que los jóvenes tienen tres veces mayores posibilidades de desempleo en comparación con los adultos.

Por su parte, México no ha sido ajeno a los estragos provocados desde 2009 por la crisis económica mundial. Al respecto, y con la finalidad de lograr una estabilidad macroeconómica en el corto y mediano plazos que finquen las bases e impulsen el desarrollo y crecimiento del país, así como mantener unas finanzas públicas saneadas y sostenibles, las cuales no comprometan el bienestar de los habitantes, se han efectuado ajustes a la política fiscal nacional, tales como recortes al gasto presupuestal, lo que ha representado un obstáculo para combatir de manera eficiente la pobreza y atención de los grupos vulnerables. Sin embargo, se debe mencionar que el descenso de las exportaciones, la caída de las remesas, así como la baja de los precios del petróleo, han alcanzado al mercado laboral generando una desaceleración moderada en la creación de empleos. Del año 2008 a la fecha, el tercer trimestre de 2009 es el periodo que presenta una mayor tasa de desocupación, con el 6.42%, esto es, más de 2 millones 900 mil desempleados, mientras que en el segundo trimestre de 2008 se encontraban desempleadas poco más de un millón 600 mil personas, lo que representa una tasa de 3.37%, siendo ésta la cifra más baja durante el periodo citado, como lo muestra la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) (ver gráfica 1.1).

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Por lo anterior, el sector formal fue el principal afectado, ya que los trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) entre los años 2008 y 2009 se redujeron en 3.05%, lo que incidió en el aumento del 6.40% de la informalidad laboral en el mismo periodo; a partir del año 2010 el número de trabajadores adscritos al IMSS ha ido progresivamente en aumento, tal como lo reflejan las estadísticas de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

En este sentido, la ENOE muestra que del año 2005 al 2015 la PEA del país se incrementó en 21.61%, y la principal ocupación se ha concentrado en actividades relativas al sector terciario, lo que representa el 61.33%, seguido de las actividades secundarias que ocupan el 24.71%, y finalmente el sector primario, con el 13.37% (ver gráfica 1.2).

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De igual forma, la ENOE refleja que al cierre del segundo trimestre de 2016 las actividades económicas que concentran el mayor número de personas ocupadas en el país son el comercio, la manufactura y la agricultura; tan sólo estas tres agrupan el 49% de la PEA ocupada, mientras que las actividades que tienen una menor cantidad de personas empleadas son el transporte, las gubernamentales y las extractivas, con poco más de 5 millones.

El estado de Quintana Roo, a través de los años, se ha consolidado como uno de los polos económicos más importantes y prósperos del país, lo que la ha situado como una de las entidades con menor PEA desocupada. Al cierre del tercer trimestre de 2016 únicamente 23 mil 753 pobladores se encontraban en búsqueda de un empleo, lo que representaba una tasa del 2.90%, colocando al estado como el sexto con la menor tasa de desocupación, por detrás de Hidalgo, Baja California, Zacatecas y Michoacán; del total de desempleados de la entidad el 65.3% correspondía a hombres y el 34.7% a mujeres (ver gráfica 1.3).

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) demuestra que del total de la PEA existente el 75.29% se concentra en la región norte, integrada por los municipios de Benito Juárez, Isla Mujeres, Solidaridad, Cozumel y Puerto Morelos, seguida de la región sur, con el 15.83%, a la cual pertenecen los municipios de Felipe Carrillo Puerto, Lázaro Cárdenas, José María Morelos, y Tulum. Finalmente, tan solo los municipios de Othón P. Blanco y Bacalar que integran la región maya concentran el 8.88%. Lo anterior ejemplifica el rápido crecimiento económico que ha experimentado la entidad, con mayor énfasis en su zona norte, gracias a la atracción y recepción de inversiones privadas para el desarrollo de actividades e infraestructura turística, siendo los municipios de Benito Juárez y Solidaridad los principales beneficiados; esto ha aumentado la oferta laboral en el territorio, pues del año 2005 al 2010 la Población Económicamente Activa ocupada creció un 26.31%, y de 2010 a 2015 incremento un 16.03%.

En consecuencia, la extrema concentración de actividades económicas en una sola parte de la demarcación ha provocado grandes asimetrías regionales, incrementando con ello los niveles de pobreza y marginación así como el surgimiento de diversos problemas sociales a los cuales las anteriores administraciones estatales no supieron dar respuesta oportuna, debido al modelo de gobierno cortoplacista que se caracterizó por implementar deficientes políticas de planeación, donde las zonas maya y sur quedaron drásticamente desplazadas del desarrollo económico de la entidad, pues su atención no representó una prioridad en la agenda de gobierno, es decir, se desaprovechó su riqueza territorial y el capital humano con el que contaban estas zonas, lo que a la larga propició el debilitamiento de la economía local y la productividad (ver gráfica 1.4).

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La tendencia de ocupación en Quintana Roo se concentra en el sector terciario, con más de 600 mil empleos que representan el 79.32%, seguido del sector secundario, con el 14.84%; y finalmente el sector primario, con apenas el 5.47%, tal como lo demuestran los indicadores estratégicos de ocupación y empleo. Los bajos niveles de ocupación en cuanto a las actividades secundarias y primarias se refiere, indican de manera puntual el nulo impulso que han recibo estos sectores a través de los años. Si bien es cierto que las actividades turísticas han sido el detonador del auge económico de la entidad, éste mismo es el que ha propiciado el aumento de la movilidad laboral dentro del estado, sobre todo de los habitantes de aquellos municipios que presentan escasa actividad económica, como los que integran las zonas maya y sur. El fenómeno migratorio responde a la necesidad de obtener oportunidades de empleo, así como la mejora de los ingresos; no obstante, los grandes flujos de movilidad interna han estimulado el deterioro social, la precariedad, la ruptura de los núcleos familiares y el incremento de niños en situación de calle, entre otros. Por tal razón, entablar esquemas de colaboración entre los tres niveles de gobierno y los grupos empresariales para garantizar la creación de fuentes formales de empleo deben ser una prioridad, en especial en las zonas que presentan menor desarrollo.

La movilidad laboral interestatal e interestatal en Quintana Roo ha sido una tendencia en las últimas décadas, derivado del desarrollo económico existente; a esto se agrega que los estados de la frontera norte han disminuido o perdido su capacidad de atraer a la población en edad de trabajar. Consolidar al territorio como uno de los polos más importantes en materia turística ha elevado la atracción de personas en búsqueda de un empleo; en el año 2010 el Consejo Nacional de Población (CONAPO) expuso que el Distrito Federal y Quintana Roo eran las demarcaciones que concentraban la mayor cantidad de migrantes interestatales, al presentar respectivamente una tasa de 95.9% y 51.9% migrantes por cada mil habitantes.

El Censo de Población y Vivienda 2010 evidenció que del total de migrantes recibidos entre 2005 y 2010 el 33.89% eran originarios de Yucatán; seguido por Veracruz, con el 12.32%; Tabasco, con el 11.91%; el Distrito Federal, con el 11.15%; y finalmente Chiapas, con 9.62%; tan sólo estos cinco estados concentraban el 78.89% del total de la población migrante recibida. Es importante destacar que el CONAPO estima que cerca del 69.7% de la población originaria de otra entidad y que residían en Quintaba Roo en ese periodo se encontraba en edad de trabajar.

Este fenómeno, sin duda alguna, ha representado una problemática para los quintanarroenses desempleados o en búsqueda de su primer empleo, ya que la población migrante suele ocupar las vacantes que se ofertan dentro de las principales actividades económicas, lo que ha marginado a los habitantes de los municipios que sufren de mayor pobreza y que cuentan con población indígena en la obtención de una ocupación formal. En el mismo sentido, del total de la población migrante ocupada en la entidad el 54.8% percibe de dos hasta cinco salarios mínimos, en tanto el 22.6% percibe ganancias superiores a los cinco salarios mínimos, el 20.1% de este sector recibe hasta dos salarios mínimos y sólo el 2.6% no recibe ningún ingreso, según el CONAPO.

La seguridad social es un sistema basado en las cotizaciones que realizan los trabajadores, por medio de las cuales acceden a la protección de la salud, obtienen en un largo plazo una pensión para su vejez o en caso de desempleo, así como la obtención de prestaciones sociales financiadas mediante los impuestos erogados a lo largo de su vida productiva laboral. Sin embargo, nuestro país y las entidades federativas hoy en día enfrentan un gran reto en la materia; a pesar de que la seguridad social es un derecho fundamental del que todo trabajador debe gozar, la realidad indica que es una pequeña porción la que puede disfrutar de las prestaciones antes mencionadas; regularmente aquellos que no cuentan con estas coberturas suelen ocuparse en el sector informal, por lo que estarán desprotegidos en su vejez y por lo regular no disponen de las condiciones propicias para atender su salud.

Es preciso mencionar que las cifras arrojadas por el Censo de Población y Vivienda 2015 ubican a Quintana Roo como la séptima entidad con la menor cantidad de habitantes, lo que representa el 1.25% del total de la población nacional, por debajo de estados como Aguascalientes, Tlaxcala y Nayarit. En congruencia con lo anterior, se sitúa en la posición número 23 de las 32 entidades federativas en lo que al número personas en edad de trabajar se refiere, con 790 mil 255; del total de la PEA, 761mil 234 se encuentran ocupadas y de éstas 333 mil 598 reportan su afiliación al IMSS, mientras que 14 mil 674 tenían asistencia médica de otra institución. Estos datos evidencian que sólo el 45.75% de los trabajadores contaban con la prestación que por ley todo empleo debería brindar. Estas cifras colocan al estado en la posición número 17 con el mayor número de trabajadores afiliados al IMSS; lo anterior es resultado del desarrollo económico de la entidad y con ello el incremento de las ofertas laborales formales, si bien es cierto que la afiliación de trabajadores ante el Seguro Social se ha incrementado de manera progresiva, aún se deben redoblar esfuerzos de manera conjunta para reducir el sector poblacional que se emplea en la economía informal (ver gráfica 1.5).

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A pesar de que la entidad ha presentado un gran dinamismo en las principales variables en materia laboral, como la reducción de la población desocupada derivada de la creación de fuentes formales de empleo, se debe destacar que al cierre del cuarto trimestre de 2015 la ENOE reporta que el 48.64% de la población ocupada de la entidad se concentraba en el sector informal, siendo ésta una contradicción notable respecto al aumento de la actividad económica en años recientes, lo que pone de manifiesto que en Quintana Roo prevalece un alto nivel de empleados subordinados a unidades económicas formales que eluden el registro de sus trabajadores ante el Seguro Social con la finalidad de disminuir el pago de impuestos; asimismo, existe una gran cantidad de empresas que incumplen con la normatividad legal debida, haciendo que su operatividad y sus empleados estén en la informalidad.

Actualmente, la principal causa por la que los quintanarroenses se emplean en el sector informal es la falta de actividades económicas en los municipios en que residen y, por consiguiente, son nulas las oportunidades laborales con las que cuentan, viéndose obligados a realizar trabajos precarios, de baja productividad, con ingresos insuficientes que inciden en el incremento de la pobreza y que además, en algunas ocasiones les exige un esfuerzo físico mayor. En los últimos años el sector informal ha experimentado un crecimiento expansivo que lejos de constituir una opción para la población ante las coyunturas del mercado laboral, ha representado uno de los problemas centrales para impulsar el desarrollo económico, no sólo dentro del propio estado, sino que ha repercutido también en la economía nacional, volviéndose un tema prioritario en la agenda de los diferentes niveles de gobierno.

El incremento de la tasa de participación de la sociedad en la economía informal repercute en el aumento de impuestos a los trabajadores y las empresas que sí cumplen con sus obligaciones fiscales, haciendo que los contribuyentes transiten hacia la informalidad como método para evadir diversos impuestos, lo que implica la reducción de la base de unidades económicas y trabajadores del sector formal, a lo que se añade el exceso de regulaciones para realizar trámites con objeto de establecer un negocio, ya que esto implica un proceso largo y costoso, lo que excluye a un sector importante de la población y afecta los ingresos públicos al no incrementarse el padrón de contribuyentes en el corto plazo, y que redunda en el deterioro, tanto en la calidad como en la cantidad de los servicios que proporciona el gobierno estatal (ver tabla 1.1).

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Sin duda alguna, la informalidad deriva de causas económicas multifactoriales, pero una de las principales que ha propiciado este fenómeno en la entidad ha sido la llegada de empresas transnacionales, las cuales han contribuido a la generación de empleos pero también han puesto en desventaja a las pequeñas y tradicionales empresas, lo que ha implicado una desarticulación de las cadenas productivas, provocando el cierre de establecimientos y suscitando con ello una constante pérdida de empleos.

Al cierre de 2015 Quintana Roo tenía una tasa de ocupación en el sector informal del 1.23% del total nacional, colocándose en la posición 25 en dicho escenario, con un total de 370 mil 247 trabajadores, de los cuales el 60.74% eran hombres y 39.26% mujeres. Es preciso señalar que la incursión de varones en la informalidad ha ido en aumento, pues de 2008 a 2015 ésta se incrementó en 23.08% al pasar de 182 mil 721 a 224 mil 900, siendo el año 2014 el único en el que se observa un decremento en su participación, con una reducción del 3.22% en relación a 2013; en menor medida, las mujeres han incrementado su participación en el sector, aunque es posible observar en el mismo periodo un incremento del 14.23%, al pasar de 127 mil 241 a 145 mil 347 el total de féminas empleadas en el sector (ver gráfica 1.6).

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En el año 2015, del total de personas que realizaban alguna actividad económica informal, el 12.72% se empleaba en el sector primario, el 19.68% en el secundario y el 67.17% en el terciario; es relevante mencionar que las actividades que concentraban la mayor cantidad de población derivan directa e indirectamente del sector turístico, pues el 18.80% cumplía actividades de servicios personales, seguido del comercio, con el 17.04%, mientras que el sector de la construcción reunía al 13.17% y el 11.97% se desempeñaba en restaurantes y hoteles. Estas cuatro actividades en conjunto agrupaban cerca del 61% de los empleados informales. Como se mencionó, el turismo ha traído grandes beneficios a la economía de la entidad, pero también con ello se han agudizado los problemas sociales para los grupos menos favorecidos, al ser estos los que menos posibilidades tienen de integrarse a la economía formal, a la vez que deben generar ingresos familiares (ver gráfica 1.7).

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La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, al cierre de 2015, indica que el grosor de la población que se emplea en el sector informal se encuentra entre las edades que van de los 25 a los 44 años; a nivel nacional este grupo concentra el 43.17% de las personas ocupadas, mientras que a nivel estatal representa el 45.24%, siendo la edad promedio de 39 y 38 años respectivamente, es decir, un año menor que el promedio nacional. La relación que existe entre el grado de estudios y el trabajo no formal en la entidad muestra que el 35.79% contaba con secundaria completa, seguido del nivel medio superior y superior con el 24.44%; con primaria completa se reportaba un 21.03%, mientras que la población con primaria incompleta representaba el 18.26%. Se debe mencionar que el escenario que afronta la entidad en la relación existente entre el nivel de instrucción y la informalidad muestra dos variables claras; la primera de ellas es que gran parte de la población prefiere abandonar los estudios para incorporarse a alguna actividad económica emanada del turismo que le permita obtener ingresos, y la segunda se deriva de la incapacidad de crear fuentes de empleo con salarios dignos, puesto que no necesariamente las personas con mayor preparación perciben mejores salarios, lo que conlleva a la población, sin importar su nivel de instrucción, a optar por emplearse en este sector.

El establecimiento de una política con visión económica y social que permita reducir los niveles de informalidad y su evolución en el corto y mediano plazos será una prioridad para el gobierno, a través del impulso de esquemas de colaboración entre los sectores público y privado, con los cuales sea posible incrementar la generación de fuentes formales de empleo, así como la capacitación del capital humano en áreas que demanden los sectores productivos, a fin de mejorar su articulación y hacer que los ciudadanos consigan colocarse en el mercado laboral con mayor facilidad; de igual manera, se debe crear un esquema de fomento empresarial para incrementar la apertura de unidades económicas, así como el ofrecimiento de beneficios fiscales que estimulen el tránsito de las empresas de la informalidad a la formalidad, fortaleciéndose de esta manera el encadenamiento productivo y la reactivación de las actividades económicas con enfoque regional.

La actividad económica de la entidad se caracteriza por la inclinación hacia labores derivadas de la prestación de bienes y servicios; sin embargo, estas actividades no coadyuvan a que los trabajadores encuentren una estabilidad laboral y obtengan salarios dignos. Al respecto, el Observatorio del Salario de la Universidad Iberoamericana muestra que los estados con menores niveles de ingreso son aquellos que se dedican al sector de los servicios, con sueldos no mayores a 4 mil pesos mensuales, a diferencia de los estados cuyas principales actividades económicas derivan de los procesos industriales.

Si bien es cierto que el estado no afronta problemas severos en materia de pobreza en comparación con otras entidades, ésta no deberá dejar de ser tema prioritario para el gobierno estatal, sobre todo en lo que atañe a la población vulnerable por ingresos. En el año 2014 el Consejo Nacional de Evaluación de la Política del Desarrollo Social (CONEVAL) reveló que en el estado había poco más de 96 mil personas que no presentaban carencias sociales graves, pero sus ingresos estaban por debajo de la línea de bienestar, es decir, que no podían acceder a los productos de la canasta básica por los magros ingresos que percibían, reflejados en una tasa del 6.3% del total de la población, con lo que Quintana Roo se ubicó en la posición 21, por encima de estados como Morelos, Baja California Sur, Puebla e Hidalgo.

La disparidad de los salarios y la pérdida del poder adquisitivo derivado de la inflación que se ha experimentado en el estado, han contribuido a que en las regiones se incremente la pobreza laboral, viéndose afectada con ello la calidad de vida de sus habitantes, pues de 2010 a 2015 se ha acrecentado considerablemente la cantidad de trabajadores que no pueden acceder a insumos de subsistencia familiar. Al cierre del cuarto trimestre de 2010 los quintanarroenses registraban un ingreso laboral per cápita real de 2 mil 654.92 pesos, mientras que al cierre del cuarto trimestre de 2015 el salario fue de 2 mil 288.02, hecho que representa una reducción del 6.62%; esto hizo que los bajos salarios percibidos por los trabajadores de la entidad en los últimos años contribuyeran al detrimento de los niveles de bienestar socioeconómicos de la población, marginando a los sectores más vulnerables de servicios como el acceso a la salud, la educación, agua potable, y electricidad, así como el incremento del hacinamiento en las viviendas y la falta de equipamiento para el desarrollo de una vida plena de sus residentes.

De la misma forma, el indicador del CONEVAL que evalúa los ingresos laborales deflactados respecto al valor de la canasta básica demuestran que al cierre de los años 2010 y 2015, el poder adquisitivo de los salarios ha disminuido en un 14.43%, al pasar de 2 mil 474.22 a 2,117.12 pesos, poniendo de manifiesto con ello, que no necesariamente el que exista un bajo nivel de desempleo refleja la creación de empleos dignos, donde los trabajadores obtengan salarios justos por la labor que realizan (ver gráfica 1.8).

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La falta de visión regional en el desarrollo del estado, sumado a la lenta recuperación de la economía nacional, han traído consigo la precarización y el debilitamiento del mercado laboral, haciendo que en la entidad las brechas salariales se incrementen con el paso de los años; inevitablemente, esto repercute en el desarrollo de las familias y el entorno social. Así, el INEGI en su Encuesta Intercensal 2015, reporta que los salarios más bajos se ubican en la región maya, mientras que la región norte es la que concentra la mayor cantidad de la PEA y a su vez es el lugar donde se obtienen los salarios más altos, pues el 55.92% de la población, que se traduce en poco más de 336 mil habitantes, percibe más de 2 salarios mínimos, poniendo de manifiesto el desequilibrio económico, laboral y social existente entre las regiones (ver gráfica 1.9).

Se debe destacar que en los últimos años la población que recibe ingresos en la entidad ha aumentado de manera paulatina, al pasar de 568 mil 308 en 2010 a 658 mil 377 al cierre de 2015, lo que representa un incremento del 15.85%; igualmente se observa que el número de empleados que recibían más de cinco salarios mínimos ha disminuido en 19.73% en el mismo periodo, mientras que el sector que percibía de dos hasta tres salarios mínimos se incrementó en 39.99%, en tanto que la población que no recibía ingresos disminuyó de 7% a 6%. Es cierto que el desarrollo y consolidación de algunas actividades económicas ha permitido que una mayor cantidad de trabajadores perciban ingresos, pero no necesariamente esto indica que recibe salarios dignos; baste mencionar que en los últimos años en la entidad los salarios, lejos de actualizarse y volverse más competitivos, han sufrido un retroceso debido a la falta de una política estructural en materia de empleo, por lo que será necesario implementar estrategias, planes y proyectos que fortalezcan a este sector, de lo contrario el incremento de la pobreza laboral representará uno de los principales problemas para Quintana Roo en el mediano y largo plazos, lo cual se constata al analizar los datos citados (ver gráfica 1.10).
Gráfica 1.10 Salario Mínimo en Quintana Roo

En las últimas décadas, la participación de las mujeres en la economía del estado ha cobrado mayor relevancia, ya que un gran número de éstas ha ingresado al mercado laboral. No obstante, este incremento no responde de manera directa a las políticas de igualdad de género efectuadas a nivel nacional y estatal en los últimos tiempos, por el contrario, ha sido la respuesta a la necesidad de obtener ingresos y combatir a la pobreza en las regiones que presentan mayores niveles de vulnerabilidad; de hecho, gracias a la participación de este sector poblacional en las actividades económicas, las familias lograron aminorar los efectos de la recesión económica que causó estragos en el país y en todas sus entidades federativas, pues datos de INEGI reflejan que en 2010 un total de 280 mil 790 hogares dependían económicamente de un jefe familia, mientras que 82 mil 276 hogares estaban encabezados por una jefa de familia; en sólo cinco años esta cifra se ha elevado, ya que aumentó en 45% el número de hogares con una mujer como jefa de familia, con un total de 119 mil 482, en comparación con el incremento de apenas 14% de los hogares en los que los varones son jefes de familia.

Uno de los principales problemas que enfrentan las mujeres con y sin hijos en el país deriva de la desigualdad salarial, que se observa en todos los grupos de ocupación a causa de diversos fenómenos sociales y culturales que han sido difíciles de revertir en el transcurso de los años, lo que ha propiciado que hombres y mujeres no perciban los mismos salarios, aunque sus trabajos sean de igual valor, siendo el sector privado el que concentra la mayor disparidad en cuanto a salarios se refiere. En Quintana Roo, a pesar de que las mujeres han aumentado su participación en el mercado laboral, el promedio de ingresos que perciben, sin distinción del sector o actividad, el nivel educativo, su experiencia, su edad o el tipo de contrato laboral, son inferiores a los de los varones, haciendo que este grupo se vuelva todavía más vulnerable en cuanto a los niveles de ingreso atañe. Dicha condición abre aún más la brecha de la desigualdad salarial e incide en el incremento de la pobreza, no obstante que las mujeres representan una parte importante en cuanto al número de profesionistas ocupados se refiere con el 45%, siendo un aproximado de 120 mil, tal y como lo demuestra el Observatorio Laboral. La falta de acciones afirmativas que promuevan la igualdad de género, así como la igualdad salarial por anteriores gobiernos estatales, ha provocado que en la entidad más mujeres se vean obligadas a ampliar sus jornadas laborales con la finalidad de alcanzar ingresos, si no superiores por lo menos equivalentes a los que perciben los varones. En este sentido, la Organización Internacional del Trabajo muestra que en México las mujeres deberían trabajar aproximadamente 120 días más que los hombres para obtener ingresos similares a los que estos perciben (ver gráfica 1.11).
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Al cierre de 2015 la ENOE informa que el 25% de las mujeres ocupadas ganaban entre uno y hasta dos salarios mínimos, seguido del sector que percibía de dos hasta tres salarios mínimos, con el 16%, mientras que el 15% de la población devengaba hasta un salario mínimo. Cabe destacar que el único rango en el que las mujeres concentran una mayor población respecto a los hombres se agrupa en el nivel más bajo de remuneración, que es hasta un salario mínimo, con un total de 45 mil 472 mujeres, en tanto los varones representaban un total de 37 mil 055. Si bien es cierto que a mayores ingresos es menor la población que puede acceder a ellos, no puede perderse de vista que en la entidad por cada 2 dos hombres que perciben más de cinco salarios mínimos una mujer lo hacía; de igual manera, por cada mujer que percibía más de tres salarios mínimos, pero menos de cinco, 2.3 hombres los percibían.

La disminución de mujeres que sólo se dedicaban a las actividades del hogar ha permitido que en los últimos años su participación en el mercado laboral cobre mayor fuerza, además de que la segregación ocupacional se ha contraído de manera importante gracias al desarrollo económico de la entidad y la necesidad de incrementar con ello el capital humano, lo que ha coadyuvado al tránsito de las mujeres de la realización de actividades derivadas de la agricultura y la manufactura hacia el sector de los servicios. Actualmente, en la entidad las mujeres son las que realizan jornadas laborales más largas, divididas entre el trabajo remunerado y no remunerado; regularmente las trabajadoras autónomas, asalariadas o a sueldo atienden sus horarios de trabajo, pero antes o después de su jornada laboral realizan tareas domésticas, hecho que limita su capacidad de aumentar las horas de empleo remunerado.

Ciertamente, el establecer una política integral que promueva la equidad salarial será un pilar importante para detonar y consolidar el crecimiento económico, lo que ayudará a combatir de manera frontal la pobreza laboral y fortalecerá el tejido social, puesto que las mujeres tendrán empleos mejor remunerados, donde sus horarios de trabajo y el esfuerzo que realizan se vean recompensados con la mejora de sus ingresos, tal y como sucede con los sueldos que perciben los hombres.

Salvaguardar los derechos de los trabajadores y cumplir la normativa aplicable, así como impartir justicia pronta y expedita, es uno de los mayores retos que enfrentan los tres niveles de gobierno, pues la ausencia del diálogo social entre empleadores, obreros y el sector público ha propiciado que las condiciones laborales hayan disminuido en los últimos años, lo que ha generado diversos conflictos, pues los empleados exigen mejores condiciones de seguridad en sus áreas de trabajo, mejores salarios y el cumplimiento de las prestaciones que la ley les garantiza. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social, al cierre del año 2015, ubicó a Quintana Roo en la posición 18 en cuanto al número de conflictos laborales individuales se refiere, con un total de 4 mil 935 casos, cifra que situó al estado por encima de entidades como Aguascalientes, Yucatán, Morelos y San Luis Potosí; del año 2010 a la fecha los conflictos laborales individuales se han incrementado moderadamente. Por el contrario, los conflictos colectivos de trabajo han ido a la baja: al finalizar el año 2010 se contabilizó un total de 16 casos, y para 2015 apenas ocurrieron siete, de tal manera que esta cifra, por pequeña que parezca, colocó a la entidad en la novena posición, detrás de estados como Jalisco, Querétaro, Nuevo León y Morelos, ya que en 19 entidades federativas no se registró ni un solo conflicto de este tipo.

Una cifra alarmante que refleja la lentitud de los procesos administrativos en la impartición de justicia laboral en la entidad, responde a los largos tiempos de espera entre la presentación por escrito de una demanda, el inicio del juicio para deslindar responsabilidades, su resolución y la ejecución del pago completo del laudo según sea el veredicto de la instancia competente, ya sea por despido injustificado o por la trasgresión de algún derecho laboral. El incumplimiento de los tiempos procesales hace que la primera llamada para conciliar entre los interesados se realice aproximadamente 45 días después del inicio de la demanda, a pesar de que la ley estipula 15 días hábiles.

Por lo anterior, tanto los demandantes como los demandados prefieren llegar a un acuerdo fuera de juicio, con la finalidad de reducir los tiempos de espera y los gastos que implica todo el proceso; de 2010 al 2015 la resolución de conflictos por este medio se ha incrementado 178%, al pasar de 4 mil 137 a 11 mil 502, situación que evidencia la parálisis administrativa que se vive en las Juntas de Conciliación y Arbitraje como consecuencia de la desactualización y la falta de capacitación de los servidores públicos en la atención e impartición de justicia; es por ello que en sólo cinco años se han resuelto 10 mil 789 casos a través de procesos jurídicos, razón por la que Quintana Roo ocupa el lugar número 21 en cuanto a la resolución de conflictos laborales se refiere.

La salud y la seguridad de los trabajadores es esencial para impulsar el desarrollo económico y elevar el bienestar social, toda vez que la mayoría de los obreros pasan más de ocho horas al día en su lugar de trabajo. Habida cuenta de que el catalogar un empleo como digno, no sólo considera los niveles de ingreso o la inscripción a la seguridad social, sino también las áreas de trabajo, las cuales deben ofrecer entornos seguros y sanos. Desafortunadamente, las anteriores administraciones no instrumentaron políticas estrictas para fortalecer la seguridad del trabajo, por lo que muchas de las unidades económicas hoy no cumplen con las normas de seguridad apropiadas; regularmente, los contratantes sólo se preocupan por brindar protección social a sus subordinados, descuidando las condiciones de las áreas donde estos se desempeñan, situación que eleva los riesgos físicos y de salud. Por la razón expuesta, los accidentes laborales se han incrementado, pues de acuerdo a las cifras aportadas por el IMSS, en 2014 se registró un total de 8 mil 417 percances en comparación con el año 2005, en el que sólo ocurrieron un total de 3 mil 408.

La gravedad de los accidentes ha variado, dependiendo del tipo de labor que desempeñan las personas; por lo común van desde quemaduras, heridas, luxaciones y fracturas hasta amputaciones y defunciones. Al cierre de 2014 había una tasa de 2.57 accidentes de trabajo por cada 100 mil habitantes, mientras que la tasa de incapacidad fue de 2.83 trabajadores por cada 100 accidentes; ahora bien, respecto de la tasa de defunción, ésta fue de 0.18 por cada 10 mil trabajadores. Las ocupaciones en las que se registraron los más altos índices de accidentes fueron las de servicios generales y mantenimiento de inmuebles, con el 35%, seguido del personal que se ocupa de la preparación de alimentos y bebidas, con el 34%, y el 28% de los incidentes derivaron de los trabajos de apoyo a la producción. Finalmente, se destaca que del total de accidentes ocurridos en la entidad el 36% afectó a las mujeres, mientras que el 64% a los varones.

El impulso a la mejora de los espacios laborales y el cumplimiento de las normas de seguridad e higiene debe ser un tema prioritario en la agenda de gobierno y tendrá que ser atendida de manera coordinada entre los tres niveles de la administración pública, con el fin de signar convenios de colaboración con el sector privado y los sindicatos de trabajadores, a través de los cuales sea posible implementar programas de prevención de riesgos laborales de manera conjunta, apoyándose en la experiencia de grupos especializados según el tipo de actividad. También se deberá prever la mejora de la infraestructura de las unidades económicas, mediante la realización de inspecciones de manera periódica, a fin de identificar factores que en un momento determinado pudieran poner en riesgo la integridad física de los obreros y demás trabajadores o prestadores de servicios.

Los sectores económicos son la división de la actividad económica de un estado o territorio, que se caracteriza por el tipo de proceso productivo que tenga el lugar; éstas se dividen en primarias (materias primas), secundarias (manufacturas) y terciarias (servicios), y son la base de las economías subnacional y nacional, porque entre mejor funcionen, mayor crecimiento y desarrollo propician, ya que coadyuvan a la creación de fuentes formales de empleo. Su principal cometido consiste en aumentar la calidad de vida, proporcionar seguridad social y evitar el desempleo.

Un PIB per cápita bajo frena el desarrollo de la región, tal situación se suscita cuando la mayor parte de los ingresos reside en el sector primario; cuando los ingresos son medios, el PIB proviene principalmente del sector secundario, y cuando se considera de alto desarrollo y con elevados ingresos, el sector terciario domina las salidas totales de la economía. Sin embargo, cuando la región sólo depende de un sector, la economía es volátil, ya que puede existir un competidor potencial que provoque una salida de los ingresos, con la consabida disminución del crecimiento y desarrollo de entidad; por lo tanto, es necesario potencializar todos los sectores y diversificar sus actividades de tal manera que haya un equilibrio entre ellos.

La economía mexicana mantuvo una tasa anual de crecimiento del 2.5% entre 2015 y 2016; sin embargo, el Banco Mundial (BM) pronostica una desaceleración aproximada al 2% al cierre del segundo semestre de 2016, como consecuencia de la disminución de las inversiones y la caída de las exportaciones de petróleo, por lo que el consumo privado adquiere un papel fundamental para lograr un crecimiento económico equilibrado. No obstante, el errático comportamiento de los mercados internacionales y su lenta recuperación han provocado una incertidumbre que se refleja en la depreciación de las monedas nacionales respecto al dólar, tal es el caso del peso mexicano, por lo que el Banco de México se vio obligado a implementar un tipo de cambio flexible, lo que ha permitido amortiguar el impacto externo de los mercados. Por lo anterior, los precios domésticos no han sufrido variaciones significativas, ya que la inflación no se movió en gran escala; a pesar de ello, una de las principales preocupaciones de las autoridades es que la moneda se siga depreciando, puesto que una medida para contener la volatilidad de los mercados fue la elevación de la tasa de la política monetaria en 50 puntos, al pasar de 4.25% a 4.75% (ver gráfica 1.12).

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En los últimos nueve años México no ha podido responder a la situación que enfrenta la economía mundial; tan sólo del 2007 a la fecha la deuda pública aumentó un 23.1% en relación al PIB, elevándose al 52.1% al cierre de 2016, como lo indica el Banco Santander. Un punto nodal que afecta a gran escala a las actividades económicas del país es la constante dependencia de los ingresos petroleros que, como se sabe, en este momento afronta la difícil situación de generar menores ingresos como resultado del nulo crecimiento en los últimos meses. Con la finalidad de contrarrestar su efecto negativo en las finanzas del país, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha optado por recortar el gasto público en 2016; para tal efecto, se tiene previsto un plan de austeridad que contempla una disminución en las aportaciones federales a los estados a través del presupuesto de egresos de 2017. Lo anterior tiene como objetivo primordial contener el endeudamiento y que el país sea económicamente solvente para cumplir con las obligaciones fiscales de los créditos existentes (ver tabla 1.2).
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Lo anterior muestra que la recuperación de la economía mexicana depende de varios factores externos, tales como el desempeño de los mercados petroleros, el comportamiento de la política monetaria de Estados Unidos y la desaceleración del comercio internacional, entre otros, que en suma pueden provocar una aversión mayor al riesgo de la volatilidad financiera. En este sentido, las cifras muestran que la expectativa de crecimiento económico del país adquiere mayor fuerza en un mediano plazo, dado que las coyunturas económicas actuales no muestran la estabilidad deseada para propiciar el fortalecimiento del mercado nacional.

La economía del estado de Quintana Roo se basa en la inversión extranjera y privada nacional enfocada al sector turístico; esta situación ha incrementado exponencialmente la atracción de habitantes de otros estados para incorporarse al sector laboral como resultado de la demanda de mano de obra calificada y con especial énfasis en el sector terciario; este fenómeno ha desencadenado la necesidad de ampliar y construir infraestructura social y de servicios públicos, situación que ha orillado a las administraciones estatales a recortar el gasto público que impulsa el crecimiento de los principales sectores productivos en las tres regiones, lo que en un mediano plazo ha inducido a su desarticulación ante la dificultad de crear valor agregado.

El PIB es un indicador confiable para evaluar de manera anual el comportamiento de las actividades económicas de las entidades federativas; a este respecto, cifras de INEGI en el año 2015 situaron a Quintana Roo en el lugar 21 en la contribución al PIB nacional, con el 1.66%. El estado ha mostrado una tendencia de crecimiento constante durante los últimos nueve años, con un ritmo promedio del 4%. Sin lugar a dudas, esto se ha logrado gracias al desarrollo y consolidación del sector terciario, pues éste es el que aporta el mayor peso a la economía de la entidad; no obstante, la situación financiera mundial actual no exceptúa a la entidad de un posible estancamiento en su crecimiento en el mediano plazo, como consecuencia de la incertidumbre y la volatilidad que afecta a los mercados (ver gráfica 1.13).
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El valor total de las actividades económicas en 2015 fue de 283 mil 498 millones de pesos, donde el sector terciario aportó el 87.48% concentrados principalmente en los subsectores de turismo y servicios, mientras que el sector secundario contribuyó con el 11.80% a través de las industrias de la construcción, la manufacturera y la alimentaria. Finalmente, el sector primario sólo aportó el 0.72%; este resultado deriva del retroceso de las actividades del campo de un m -15.9% en comparación con el cierre del cuarto trimestre de 2013 (ver tabla 1.3).
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Actualmente, el 88% de la población de Quintana Roo vive en localidades urbanas y el 12% en zonas rurales con poblaciones menores a 2 mil 500 habitantes; el estado se encuentra dividido en 11 municipios, de los cuales Benito Juárez concentra el 49.5% de la población total, seguido de Othón P. Blanco y Solidaridad, que concentran el 14.92% y 13.96% respectivamente, mientras que en el resto de los municipios habita el 21.5% de la población.

El sector primario se compone de todas aquellas actividades que están basadas en el aprovechamiento de los bienes y recursos procedentes de la agricultura, ganadería, pesca, explotación forestal y minería. Su principal función radica en el suministro de materias primas a las industrias, las cuales posteriormente pueden ser procesadas y detonar encadenamientos productivos entre las actividades primarias y secundarias.

La principal función del sector primario radica en la generación de productos alimenticios para la población. Es importante mencionar que a mayor cantidad de personas que se emplean en el sector mayor será la capacidad de producción, lo que en el mediano plazo contribuye a satisfacer la demanda de alimentos a nivel local, evitando de esta manera la dependencia de importación de estos productos; si una entidad puede consolidar su producción y logra satisfacer la demanda de su población, los excedentes pueden ser comercializados o exportados, si ese es el caso, se logran generar ingresos a través de divisas, agregando así valor extra a la producción.

La agricultura en Quintana Roo es una actividad económica poco significativa en relación a su aportación al PIB estatal; además, en los últimos años su comportamiento se ha registrado a la baja. En el año 2006 su aportación fue del 0.9%, mientras que para 2015 se redujo al 0.72%. Esta cifra resulta alarmante debido a la crisis alimentaria que poco a poco se vuelve una realidad, pese a que gran parte de los productos de consumo son importados, no toda la población tiene acceso a ellos, por lo que el abandono del campo en el mediano plazo podría poner en riesgo la seguridad alimentaria, principalmente en las zonas de mayor pobreza y vulnerabilidad (ver gráfica 1. 14).

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De acuerdo al Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), el cual ofrece un panorama sobre la evolución económica de cada entidad al corto plazo, en el primer trimestre del 2016 Quintana Roo registró un decremento en su índice del sector primario del 3.6% respecto al mismo trimestre del año anterior, posicionándolo en el lugar 28 a nivel nacional. Esto se debe en gran medida a que su población se encuentra en sectores urbanos y la pequeña población que habita en comunidades rurales recurre a la siembra sólo para consumo propio; a esto se añade que los pequeños productores, al no tener acceso al financiamiento hacen que el sector primario se mantenga estancado y no despunte ante la baja producción del sector. Tan sólo para los municipios de José María Morelos, Lázaro Cárdenas y Felipe C. Puerto, el sector primario constituye su principal fuente de ingresos, al no ser municipios turísticos (ver imagen 1.1).

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El BM señala que el sector primario juega un papel fundamental en la reducción de la pobreza, ya que se calcula que tres de cada cuatro personas pobres en los países en desarrollo viven en zonas rurales; es así como las actividades del campo juegan un papel dual: en primera instancia, como una actividad económica y en segunda por ser una actividad de subsistencia, ya que al no contar con fuentes de empleo la población opta por generar sus propios alimentos.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), en 2015 contabilizó una superficie sembrada de 139 mil 454.94 hectáreas; sin embargo, solamente se logró cosechar el 73% de la siembra. Esta cifra representó un incremento del 0.79% en comparación con el año 2014; hay que subrayar que en este periodo el valor de la producción se incrementó en un 10.4%. Los cultivos que obtuvieron mayor valor de producción fueron la caña de azúcar, piña, maíz de grano, elote, papaya y coco; estos seis productos concentraron el 71% del total del valor de producción estatal (ver gráfica 1.15).

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El municipio que genera mayores rendimientos es Othón P. Blanco, con un millón 046 mil 676.9 pesos, cosechando el 62.74% de toda la superficie sembrada. Uno de los muchos problemas por los que pasan los agricultores quintanarroenses, es el poco apoyo que se les brinda para asegurar sus siembras: de las 139 mil 454.94 hectáreas cultivadas únicamente el 54% se benefició del Programa de Agricultura Protegida, lo que expone al resto de los agricultores a la pérdida de sus inversiones ante desastres naturales que afecten al sector agropecuario.

Históricamente, la falta de inversión en la creación y ampliación de la infraestructura de comunicación carretera en las zonas rurales ha afectado la distribución de los productos; por más de veinte años sólo se han mejorado ciertas carreteras que conectan específicamente los polos turísticos; como consecuencia de esto, los productores se ven en la necesidad de incrementar los precios de los insumos cosechados, lo que hace aún más difícil colocarlos en el mercado local.

El estudio realizado por la Asociación Tierra Fértil señala que las comunidades rurales no productoras tienden a frenar su crecimiento como consecuencia de la importación de productos agrícolas, ya que al momento de llegar este tipo de insumos a sus comunidades, se estima que presentan un sobrecosto que rebasa el 80% de su precio inicial. Lo anterior es consecuencia de la dificultad que se tiene para ingresar a estas zonas, así como el aumento de los costos por parte de los productores como medida de recuperación de su inversión ante la pérdida de cosechas a consecuencia del cambio climático, lo que exhibe la falta de cobertura de riesgos. Lo referido se ha vuelto una práctica común en la entidad, y ha ocasionado el incremento de la pobreza alimentaria y los niveles de vulnerabilidad.

El limitado acceso de los productores a los servicios financieros y de ahorro ha aumentado la vulnerabilidad del sector agrícola, ya que no existe el capital que impulse la producción y el establecimiento de empresas. La oferta de microcréditos parece ser una de las maneras más eficientes de reactivar el sector agrícola de la entidad; sin embargo, la situación financiera que experimenta Quintana Roo como resultado del deficiente manejo de la deuda pública por anteriores administraciones, hace casi imposible la entrega de subsidios a agricultores. Por ese motivo, el gobierno deberá asumir la posición de gestor ante la banca comercial, con la finalidad de que los campesinos puedan acceder a microcréditos, con tasas de interés razonables al tamaño de la producción de sus tierras; de la misma manera, el gobierno tendrá que asumir la capacitación en la tecnificación de plantación de cultivos, lo cual en un mediano plazo permitirá que el campo de Quintana Roo sea más rentable.

La ganadería es una de las actividades del sector primario que tiene como principal función la cría, reproducción y domesticación de animales: vacas, cerdos, pollos, borregos y abejas, entre otros, con el objetivo de que sean aprovechados los productos que de ellos emanan, como la carne, la leche y el huevo, los cuales son una de las principales fuentes de alimentación para la población. En la actualidad, en México este subsector ha evolucionado, al pasar de ser una simple actividad para la subsistencia a una actividad económica de gran escala; en contraste, la ganadería en Quintana Roo sigue siendo una actividad para el autoconsumo, por lo que su producción es significativa frente a otras entidades federativas; en consecuencia, le ha sido casi imposible generar cadenas de valor que aporten al progreso de los quintanarroenses.

El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera detectó en el año 2015 que en la entidad los principales tipos de ganado de crianza para el consumo se dividían entre el porcino, avícola y bovino; tan sólo estas tres especies concentran cerca del 95% del valor total de la producción, siendo el bovino el que aporta mayores ganancias al año, con un total de 270 mil 225 pesos, seguido del porcino, de 266 mil 905 pesos y el avícola, con 129 mil 093 pesos. De acuerdo al Directorio de Establecimientos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, el estado de Quintana Roo sólo tiene habilitados tres centros de sacrifico con certificación TIF (ver tabla 1.4).
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Los principales problemas de la industria ganadera en la entidad derivan de la escasez de agua y alimento, lo que ha provocado que los productores de las diferentes regiones vendan sus animales a precios bajos, por lo cual es necesario establecer mecanismos que contribuyan a resolver las complicaciones que las sequías provocan; como la instalación de hoyas de agua, en colaboración con los tres niveles de gobierno, con lo cual no sólo se beneficiaría al sector ganadero sino también al agrícola, garantizando la seguridad alimentaria de la población.

En Quintana Roo, la pesca se ha orientado a la captura de especies de alto valor comercial, como la langosta, el camarón y el caracol; sin embargo, la alta demanda de los productos del mar por parte del sector terciario a través del turismo ha hecho que su producción sea insuficiente en relación a su demanda y, debido a sus altos costos, los productores y pescadores dan prioridad a la captura de estos animales marinos por encima de las especies con escamas.

Por su parte, los cambios climáticos que provocan huracanes o ciclones han representado un detrimento para la pesca productiva en la entidad; al mismo tiempo, con la llegada de un mayor número de turistas la demanda por el consumo de estos productos se ha incrementado de manera considerable; es por ello que en los últimos años el número de organizaciones de pescadores privados han ido en aumento, con la finalidad de obtener una producción, pero estos esfuerzos han sido insuficientes y han obligado a los establecimientos restauranteros a importar los productos de otros estados.

A pesar de contar con los beneficios geográficos para desempeñar la actividad pesquera en el Golfo de México y el Mar Caribe, en 2015 el estado de Quintana Roo fue el que menor aportación tuvo al total de peso desembarcado de la región sur- sureste, con apenas el 1.32%, lo que representó la captura de 4 mil 268.96 toneladas, con un valor de producción estimado en 216 mil 553 pesos, siendo la langosta, el mero y el pargo las especies que aportaron el 68.13% del total de la producción del estado (ver gráfica 1.16).

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La pesca necesita formar empresas cooperativas para poder cumplir con la demanda del sector turismo; no obstante, la falta de equipamiento adecuado dificulta su crecimiento en el corto plazo.

El sector secundario concentra las actividades económicas enfocadas a la transformación de aquellos bienes y recursos que se extraen de la naturaleza a productos elaborados. La construcción y la industria son las que mayor participación tienen.

El sector secundario en Quintana Roo tiene una participación del 11.80% del PIB estatal. El comportamiento de estas actividades ha permitido generar empleos; en el segundo trimestre de 2016 la población ocupada en este sector fue de 75,218, equivalente al 15% del total de la población ocupaba, es decir, 11 puntos porcentuales más que el sector primario. La actividad generó una derrama económica de 33 mil 467 millones de pesos. El comportamiento del sector secundario ha sido inestable; desde 2005 tuvo un decremento de 750 millones de pesos, y fue hasta el año 2014 que logró una moderada recuperación, además de tener su peor caída en 2010, atribuible a la crisis mundial un año antes, tal y como lo muestra el Sistema de Cuentas Nacionales (ver gráfica 1.17)

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A pesar de que aporta un porcentaje considerable al PIB estatal, la infraestructura de la industria es deficiente e insuficiente; en la entidad se encuentran tres parques industriales: Parque Industrial de Chetumal (Huay-Pix, Quintana Roo), Parque Industrial IBC (Chetumal, Quintana Roo) y Parque Industrial y Logístico de Puerto Morelos (Puerto Morelos, Quintana Roo). Adicionalmente, tiene 14 puertos y terminales portuarias y tres aeropuertos internacionales.

El Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal, el cual ofrece un panorama sobre la evolución económica de cada entidad al corto plazo, muestra que en el primer trimestre del 2016, en Quintana Roo se registró un incremento en su índice en el sector secundario, por 9.4% respecto al mismo trimestre del año anterior.

El sector de la construcción es el que cuenta con una mayor participación en Quintana Roo; en 2015 esta actividad reportó una contribución del 59%, arrojando ganancias por más de 19 mil 779 millones de pesos. En el mismo periodo, el estado se ubicó en el lugar 25 por su contribución al PIB nacional de la construcción, al ser de 1.51%. Esto significa que el sector está siendo impulsado fuertemente por las inversiones residenciales y hoteleras; así mismo la construcción de viviendas muestra un crecimiento considerable en los últimos años, sumar a lo anterior que en la actualidad se cuentan con proyectos detonadores relacionados con la industria de la construcción, que el corto plazo se podrán ver reflejados en el incremento de la infraestructura de servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas (ver gráfica 1.18).

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En lo que respecta a la industria manufacturera, ésta tiene una participación del 28% en el sector secundario, con una derrama económica de 9 mil 374 millones de pesos; dicha industria es una de las actividades que menos aprovechamiento tiene en el estado, ya que representa apenas el 3.31% del PIB estatal. La principal actividad productiva de la entidad se concentra en el sector comercio, restaurantero y hotelero, cuya aportación al PIB es superior al 85%. La ventaja que este dato representa es que en este sector Quintana Roo logra una especialización relativa que le permite ser más competitivo en comparación con otros destinos turísticos; sin embargo, su gran desventaja es que depende considerablemente de un solo sector, lo que repercute en el nulo impulso del resto de las actividades económicas, impidiendo su diversificación y el encadenamiento productivo, provocando la volatilidad de la economía quintanarroense ante embates externos (ver tabla 1.5)..

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La actividad manufacturera del estado se integra en un 76% en la industria alimentaria. La mayoría de esta actividad se centraliza en los municipios de Benito Juárez y Othón P. Blanco. Los índices de concentración por municipio y por división industrial muestran especialización de estos municipios en las siguientes divisiones: productos alimenticios, bebidas y tabaco, industria de la madera y productos de madera, papel y productos de papel, imprentas y editoriales y productos de minerales no metálicos. Adicionalmente, el resto de los municipios muestran especialización en las divisiones industriales de productos alimenticios, bebidas y tabaco e industria de la madera y productos de madera, con excepción del municipio de Solidaridad en esta última división industrial. Por un lado, el sector agroalimentario en Quintana Roo se ha debilitado, aunque, no es así para el contexto nacional. De acuerdo a Proméxico, a nivel mundial nuestro país ocupó el octavo lugar en ventas del sector de alimentos procesados en 2013. En lo que respecta a la región, México es el tercer productor de alimentos procesados de América, así como en ventas por valor de mercado en América. En 2013, Guatemala y Venezuela ocuparon el tercer y cuarto lugar del mercado de los alimentos procesados mexicanos. Es por ello que la industria alimentaria es un sector clave para el desarrollo de Quintana Roo, aprovechando la ventaja geográfica para la comercialización con el mercado latinoamericano y estadounidense.

Quintana Roo posee un desarrollo prácticamente nulo de la industria del software y de las tecnologías de información, a pesar de su situación geográfica y el acceso a la red de fibra óptica.

La escasa y decreciente participación de la industria manufacturera hace imperioso que el estado implemente un plan estratégico para producir un cambio notable en la política industrial de Quintana Roo, puesto que, al existir un descenso en la dinámica de las actividades turísticas, la economía de la entidad sufriría una desaceleración, impactando de manera negativa en la calidad de vida de los habitantes.

Por otra parte, el sector energético, específicamente el de energías renovables (ER) avanza con rapidez, pues aporta el 1.07% del PIB del estado. Esto es clave, ante los altos niveles de contaminación que prevalecen en el mundo, así como los elevados precios de los combustibles fósiles para la producción de energía; lo que propicia áreas de oportunidad para promover e impulsar la producción de energías renovables, contribuyendo al desarrollo sustentable de la región, acción que marcará una pauta para los gobiernos locales y nacionales, coadyuvando de manera indirecta a la mejora de la salud de los habitantes. Al presente, el 95% de la energía eléctrica procede de las centrales eléctricas de Mérida y Valladolid, pero sólo el 0.1% proviene de fuentes renovables. Lo anterior es muestra del desaprovechamiento de las fortalezas territoriales de la entidad para la producción y comercialización de energías limpias, que en el mediano plazo pueden representar una actividad con una alta rentabilidad.

El 90% del territorio del estado de Quintana Roo se conforma por selva, de la cual es posible extraer maderas preciosas como el cedro y la caoba, teniendo como principal mercado de exportación el europeo, mientras que a nivel local la industria turística es la principal demandante de estas maderas catalogadas como preciosas. En la actualidad, el estado se enfrenta a grandes problemas como la sobre explotación y la tala clandestina e inmoderada de árboles, causando severas repercusiones a los micro climas y el medio ambiente. Por ello, la concientización y capacitación de las personas dedicadas a esta actividad debe ser una prioridad, a fin de controlar la deforestación e implementar proyectos de producción sustentable, que garanticen el respeto de normas nacionales e internacionales en materia medioambiental y con ello preservar la biomasa del territorio. Los municipios de Felipe Carrillo Puerto y Othón P. Blanco concentran el 99% de la producción de maderas preciosas (ver gráfica 1.19).

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En la actualidad el impulso y la consolidación de la actividad artesanal es preponderante para el desarrollo social y comunitario de las poblaciones indígenas, al ser esta una actividad alternativa para la obtención de ingresos, cuya producción se encuentra fuertemente vinculada con el turismo, contribuyendo además, a la preservación de la cultura maya. La artesanía genera dos impactos fundamentales; en primer lugar, en la economía de las comunidades y familias que elaboran estos productos y en segundo, en la promoción y preservación de la identidad quintanarroense, no sólo dentro del país sino también en el extranjero, al utilizar elementos culturales y materiales propios de la entidad. En los 11 municipios del estado se encuentran artesanos que trabajan con diversos materiales marinos como conchas y caracoles, papel maché, fibras vegetales, madera, textiles, alfarería y cerámica; permitiendo fabricar una amplia variedad de productos que son comercializados principalmente en las zonas turísticas de la entidad.

Los pueblos indígenas juegan un papel muy importante en el desarrollo de las artesanías, debido a que son quienes conservan las tradiciones de la región. De acuerdo con datos del Sistema de Indicadores sobre la Población Indígena de México de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, en 2010 el total de la población indígena en el estado de Quintana Roo era de 404 mil 292 personas, es decir, el 30% de la población.

En el Sector Terciario de una economía no se producen bienes, sino que se ofertan servicios; los productos que se obtienen del sector primario y secundario en éste se reciben para su venta. El sector incluye las comunicaciones y los transportes. El comercio es la actividad donde se intercambia, se vende o se compran productos. Esta actividad es la de mayor número de establecimientos en México. De acuerdo al Censo Económico 2014 el comercio contaba con dos millones 042 mil 641 establecimientos, lo que representa un aumento del 10% comparado con el año 2008. Los servicios son actividades que proporcionan bienestar a las personas, son bienes intangibles que incluyen atención, asesoramiento y experiencia, entre otros. Este sector ha crecido 20% en cinco años, con un millón 613 mil 362 unidades económicas.

El transporte es fundamental para el traslado de personas y mercancías de un lugar a otro, y se halla ampliamente ligado al comercio; por lo tanto, es fundamental su desarrollo para la economía nacional. Según datos de INEGI 2014, el país tiene 17 mil 989 unidades económicas.

En el estado de Quintana Roo el sector terciario representa el 87.48% de la aportación al PIB estatal, esto se debe al sector turismo que ha provocado que la aportación del PIB se concentre en el servicio de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas, con 21.53% en aportación al estado. En conjunto con servicios inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles y comercio, concentra más del 50% del PIB (ver gráfica 1.20).

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De acuerdo al Barómetro de la Organización Mundial del Turismo, el país se posicionó en el noveno lugar por la llegada de turistas internacionales en 2015, al recibir 32.1 millones de turistas, cifra que detona todo el sector terciario. El ITAEE muestra que Quintana Roo tuvo, una variación porcentual anual del primer trimestre del 2016 en cifras desestacionalizadas iguales a su trimestre anterior, y mostró un crecimiento del 3.1% respecto al mismo trimestre de 2015, con una proyección positiva en el cierre del año en el sector de los servicios.

Los servicios de alimentos, alojamiento, transporte y comercio son actividades fundamentales para el turismo en el estado, el cual representa la principal actividad generadora de empleos, siendo importante mencionar que sin su impulso y crecimiento, Quintana Roo tendría una situación económica adversa, debido a que se ha dado primacía al sector de servicios por encima de las actividades primarias y secundarias, mismas que no cuentan con elementos claves para propiciar un equilibrio en el mercado, al contar con la capacidad de equiparar los ingresos que emanan del sector terciario.

En la economía mundial el turismo es una de las actividades con mayor crecimiento acelerado, por lo tanto, planear el desarrollo turístico propicia el crecimiento de una región, directa o indirectamente; no obstante, el problema de la dependencia del turismo es que si ocurriese una catástrofe financiera o medioambiental toda la región se vería afectada.

La competitividad es una de las formas de medir la economía comparándola con la de otras ciudades, estados, regiones o países; consiste en describir y analizar las ventajas y desventajas con respecto a otras economías. La competitividad, de acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), es la capacidad de atraer y retener talento e inversión. Este no es un concepto nuevo, prestigiosos pensadores lo adoptaron para poder contrastar economías entre sí y tomar decisiones acertadas. Adam Smith acuño el concepto ventaja absoluta en su obra La riqueza de las naciones, el cual buscaba calificar una nación como aquella que exportaba determinados productos a precios más bajos.

En la actualidad, Michael Porter define la competitividad como “la capacidad de una industria para innovar y mejorar constantemente; las compañías, a su vez, ganan ventajas sobre los mejores competidores del mundo debido a la presión y el reto”; en otras palabras, la competitividad es aquella capacidad que tiene una empresa de otorgar un producto o servicio que pueda ofrecer mejores expectativas a los clientes, obligando a elevar la eficiencia de las empresas del mismo sector.

La mejor forma de administrar los recursos de una empresa es incrementar su productividad y mantenerse atento a las necesidades de los mercados, así como entender la importancia de la competitividad. Porter explica el concepto ventaja competitiva como una empresa que genera en su producto un valor agregado, desde su producción hasta su distribución, de tal manera que sea más eficiente para la empresa al reducir costos y aumentar su ganancia.

Para lograr el desarrollo de una ciudad o región es imprescindible que el gobierno adopte medidas específicas en conjunto con las industrias, bajo esquemas de trabajo que contribuyan a su fortalecimiento, a través de la vinculación de estructuras políticas y económicas, que en suma coadyuven a potencializar las ventajas competitivas del territorio.

De acuerdo al Banco Mundial, las ciudades son la base para un futuro sostenible, el crecimiento y la innovación; pero debido a la situación que presenta la economía mundial, ciertas zonas se convierten en focos de pobreza y desempleo. Al mejorar la competitividad de las ciudades promedio se busca aumentar el crecimiento de la industria y las empresas, generar empleos, elevar su productividad y mejorar los ingresos.

Las ciudades competitivas tienen varios rasgos en común, entre ellos los siguientes: un crecimiento económico acelerado, aumento del empleo, incremento de los ingresos y la productividad; además, son éstas las ciudades con mayor inversión Extranjera Directa (IED).

El principio rector de la economía global se basa en la competencia de los mercados, lo que representa un elemento central para incentivar el desarrollo económico de los países y los territorios subnacionales, pues estos se ven en la necesidad de fortalecer y diversificar sus sectores productivos, con la finalidad de ofrecer bienes y servicios de calidad con costos competitivos, así como innovar los procesos de producción que permitan ampliar las relaciones comerciales, mostrando la facilidad de adaptación a los cambios y demandas de los mercados. Impulsar la competitividad es una tarea prioritaria de todos los gobiernos, por lo que es necesario implementar o, en su caso, dar continuidad a políticas transversales que involucren directa e indirectamente rubros tales como infraestructura económica, salud, educación, deuda pública, combate a la corrupción, eficiencia gubernamental, certidumbre legal, especialización del capital humano y desarrollo tecnológico, por mencionar algunos, que en conjunto contribuyen al desarrollo económico local, regional y nacional.

A la inversa, una economía que crece con lentitud por lo general cuenta con deficientes regulaciones en materia económica, dañando su competitividad, es por ello que al no impulsar normas que mejoren la productividad, no existirán los cimientos que impulsen el crecimiento sostenido de cualquier región. En México, las reformas estructurales han tenido como principio rector elevar la competitividad y la rentabilidad de los sectores económicos, con la finalidad de mejorar la calidad de vida de los habitantes. Sin embargo, el incremento de la corrupción y el debilitamiento de las instituciones, han impedido la consolidación de las nuevas políticas económicas establecidas por el gobierno federal.

El Índice Global de Competitividad 2014-2015, elaborado por el Foro Económico Mundial, situó a México en la posición número 61 de un total de 144 países que fueron evaluados. México descendió seis posiciones con respecto al estudio realizado entre 2013 y 2014. Algunos de los indicadores que fueron considerados son el fortalecimiento de las instituciones, la infraestructura disponible, salud y educación, eficiencia del mercado laboral, preparación tecnológica, innovación y sofisticación de negocios. Las principales fortalezas del país radican en el tamaño del mercado, donde ocupó la décima posición, seguido del entorno macroeconómico, en el que se posicionó en el lugar 53, mientras que en la sofisticación de los negocios se situó en la posición 58, en tanto que en innovación obtuvo el lugar 61 y el lugar número 63 respecto al desarrollo del mercado financiero.

Se debe resaltar también que la educación ejerce un papel primordial en el nivel de competitividad en un país, pues es donde se forman especialistas por región de acuerdo a las necesidades de las empresas.

La economía mexicana, según datos del Doing Business en México 2016, ha mantenido un crecimiento estable. En 2015 fue del 2.5% y el estimado para 2016 es de 2.4%; sin embargo, este porcentaje dependerá de que la Tasa de Interés en Estados Unidos se mantenga y que las políticas financieras que establezca su nuevo gobierno no incrementen las especulaciones de los mercados. La recuperación de Estados Unidos ha beneficiado a México, ya que el 81% de las exportaciones se realizan con el país vecino, contribuyendo a amortiguar los efectos negativos por la caída de los precios en las materias primas y la elevada volatilidad de los mercados financieros.

El Índice de Competitividad Estatal 2016 (ICE) elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señala las grandes asimetrías que experimentan las entidades federativas en cuanto a su desarrollo se refiere, y que con el paso del tiempo se han aumentado, abriendo una brecha de desigualdad entre los estados del norte, centro y sur del país, este fenómeno responde a la falta de políticas públicas que incentiven la reactivación y dinamización de las economías locales, haciendo que no todas las entidades logren un crecimiento compacto y sostenido, prueba de ello es que lo estados de Querétaro, Aguascalientes, Zacatecas, Quintana Roo y Nuevo León son los que obtuvieron una mayor tasa de crecimiento entre 2005 y 2015; mientras que Campeche, Chiapas y Tamaulipas son los que presentan un mayor rezago. El crecimiento de las economías locales es fundamental para la atracción y retención de talento e inversiones, con lo cual se favorece la creación de empleos y la mejora de la calidad de vida los habitantes de cada uno de los estados.

En el mismo sentido, IMCO menciona que un estado competitivo es aquel que es atractivo para el establecimiento de empresas nacionales e internacionales, ya que cuenta con altos niveles de productividad y un mercado local dinámico, lo que impacta en el bienestar de sus habitantes. En los resultados publicados en el ICE 2016, Quintana Roo ocupo la posición número 13, hecho que representa el descenso de una posición respecto al año 2014, con una calificación de 51.86 puntos, los cuales fueron obtenidos tras el análisis de un total de 100 indicadores que se distribuyen en 10 subíndices que evalúan distintas dimensiones. Sin embargo, la perdida de la competitividad que ha sufrido la entidad es muestra de la parálisis administrativa que ha imperado en los últimos años (ver graficas 1.21 y 1.22).

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El Manejo Sustentable del Medio Ambiente mide la capacidad de las entidades federativas para aprovechar el potencial de los recursos naturales, sin poner en riesgo su sustentabilidad en el mediano y largo plazos. Quintana Roo cuenta con 6,317 km2 de área protegida, manteniéndose en la novena posición desde los años 2012 y 2014. El valor agregado agrícola por agua por hectómetro cúbico utilizado paso de 9 mil 283.30 pesos a 6 mil 303.64 pesos. Por lo que refiere a las empresas certificadas como “limpias”, el estado ocupo la última posición en los últimos dos estudios realizados con apenas 3 empresas certificadas. Lo anterior marca la imperiosa necesidad de brindar mayor atención al campo y a la explotación de los recursos forestales e hídricos, así como implementar proyectos que contribuyan a la reducción de emisiones de contaminantes por la práctica de actividades económicas. En el mismo sentido, se deben redoblar esfuerzos para incrementar la prevención de desastres y hacer un buen uso, destino y manejo de los residuos; siendo necesario actualizar los requerimientos que permitan a empresas su establecimiento e inicio de actividades, acción que hará posible garantizar el absoluto respeto y cuidado del medio ambiente.

Es importante mencionar que en los últimos cuatro años el problema de destrucción de manglares y deforestación de selva se ha aumentado y no existen normas que regulen este proceso. En 2014, Quintana Roo fue uno de los seis estados que más exhibieron sobreexplotación de sus acuíferos al extraer volúmenes superiores a los recargados.

Una Sociedad incluyente, preparada y sana es aquella que mide la calidad de vida de los habitantes a través de tres principales áreas: salud, educación e inclusión. Éstas dan un claro indicio de las oportunidades que existen para forjar y atraer capital humano a la entidad, actualmente el estado se encuentra por encima del promedio nacional que es 49.75 con un promedio de 55.06 ocupando la novena posición, mejorando tres lugares respecto al 2012. Por lo que refiere al acceso de alcantarillado, la entidad avanzo 1.1 puntos porcentuales comparado en el estudio anterior, reflejando un mayor acceso de la población a este servicio. En materia de pobreza multidimensional es posible observar una reducción del 3 por ciento, al pasar de 38.80 en 2012 a 35.90 en 2014.

El índice de Economía estable se encarga de evaluar los principales determinantes del crecimiento, la deuda pública y el perfil de la Población Económicamente Activa. El estado, tuvo un crecimiento real promedio del PIB en los últimos tres años del 4.94%, ocupando la novena posición a nivel nacional. El PIB per cápita nos muestra el desarrollo económico que se ha experimentado en los últimos años, de 2012 a 2014 creció un 5%, sin embargo este indicador no es representativo en materia de bienestar, ya que actualmente existen grandes brechas de desigualdad entre la población que habita las tres regiones que conforman al territorio.

En dos años la deuda pública aumento en un 41%, siendo un porcentaje considerablemente alto para el tiempo en el que se incrementó. Por lo cual, Quintana Roo tiene el peor resultado del subíndice de economía y finanzas públicas, al ser el estado que presenta los mayores flujos de egresos por deuda pública, el mayor nivel de deuda con relación a su PIB, así como del porcentaje de ingresos que recibe por parte de la federación. Las obligaciones financieras con las que cuenta la entidad representan el 277.5% de sus transferencias federales. Una de las debilidades que presenta la Ley Estatal de Deuda Pública radica en la aprobación de pasivos de corto plazo, lo que contribuye a su incremento y recurrencia de manera constante, como lo ha sido en los últimos años.

Por lo que refiere a la población económicamente activa, la entidad ocupa el primer lugar en participación laboral, ubicándose por igual que la media nacional en materia de economía estable. Es preciso mencionar que Quintana Roo cuenta con invaluables fortalezas que pueden apuntalar su crecimiento económico sostenido, sin embargo, la falta de planeación y visión no han permitido detonar sus potencialidades.

Los Sectores Precursores incluyen a las actividades financieras, de telecomunicaciones y de transporte, las cuales asumen una gran importancia, pues se les considera como condiciones necesarias para impulsar el crecimiento económico, la inversión y la generación de empleo, por lo cual, su fortalecimiento se vuelve una prioridad para el aumento de la competitividad y, con ello lograr incidir y dinamizar los sectores que impactan de manera positiva en la economía local. Por lo que refiere a la disponibilidad de carreteras pavimentadas el estado ocupo la misma posición que en el estudio 2014, ubicándose en el lugar 21; sin embargo, los accidentes por las malas condiciones de caminos y carreteras aumentaron considerablemente al pasar de un promedio de 35.0 a 119.9, estos resultados muestran el incremento de las pérdidas económicas y materiales de los productores locales y las empresas establecidas, pues él no contar con vías terrestres de comunicación en buen estado, repercute en el incremento de los costos de traslado y comercialización, disminuyendo la cantidad de ciudadanos que tienen acceso a insumos de primera necesidad, así como en el debilitamiento de los mercados locales.

Por lo que respecta al tráfico aéreo, el estado se ubica en el primer lugar del país, como consecuencia de ser uno de los principales destinos turísticos y de negocios. Las llegadas nacionales e internacionales cada año se intensifican, por lo que sus aeropuertos se encuentran en constante movimiento, Quintana Roo incrementó el flujo de pasajeros aéreos en un 15.5% aproximadamente, mientras que en carga aérea disminuyó el 15.2%.

El Aprovechamiento de las relaciones internacionales califica el grado con el cual las entidades capitalizan su relación con el exterior para elevar su competitividad. Por ello, el subíndice considera indicadores relacionados con el turismo internacional y el flujo de capitales, el ICE 2016 ubico a Quintana Roo en el quinto lugar, una posición mayor a la obtenida en el año 2014, con un total de 33 puntos, muy por encima de la media nacional, misma que es apenas de 19 puntos. En este sentido, el valor de las exportaciones del estado ocuparon la última posición, mientras que la Inversión Extranjera Directa reporto una abrupta caída, al descender 19 posiciones, al pasar del sexto al lugar veinticinco, finalmente la recepción del turismo extranjero mantuvo a la entidad en el primer lugar a nivel nacional, siendo este sector el que otorga una mayor cantidad de ingresos al Producto Interno Bruto Estatal.

La Innovación de los sectores económicos es la capacidad que tienen las empresas mexicanas para competir con éxito en la economía mundial y estimular el desarrollo del mercado interno; una entidad que le apuesta a la innovación tiene un rápido crecimiento económico y se refleja en el bienestar de su población. Quintana Roo, ocupo el lugar número treinta y dos al retroceder seis posiciones en dos años, a pesar de que el número de investigadores aumentó de un total de 13 por cada 100 mil habitantes a 17.1; esta cifra es proporcional al número de patentes, las cuales ascendieron de 0.55 a 0.95 patentes solicitadas por cada 100 mil pobladores. Mientras que las empresas certificadas con ISO 9001 y 14001 se mantuvieron con un total de 49; reflejando el poco interés de anteriores administraciones por impulsar las normas de calidad y de gestión, así como las regulaciones medioambientales, por lo que no se han obtenido avances significativos en el fortalecimiento de la cultura de calidad en el servicio y el cuidado del medio ambiente por parte de los sectores económicos.

El Banco Mundial, a través del Doing Business, analiza las regulaciones comerciales de la pequeña y mediana empresa. La información compara 189 economías de todo el mundo. En el caso de México el documento menciona que los emprendedores mexicanos, al abrir una nueva empresa o regularizarla, encuentran un panorama diverso en cuanto a regulaciones y prácticas, dependiendo del gobierno local. La forma de medir el clima de negocios en los 32 estados mexicanos se basa en cuatro indicadores: apertura de una empresa, obtención de permisos de construcción, registro de la propiedad y cumplimiento de contratos.

El análisis mide el tipo de trámite, tiempo, costo y capital mínimo exigido para abrir una empresa. Por primera vez se incorpora la calidad de la regulación en materia de construcción y su implementación, así como la calidad del sistema de administración de tierras y la calidad de los procesos judiciales.

El estado de Quintana Roo mantuvo el lugar 25 en la facilidad para hacer negocios, sin embargo, en la apertura de una empresa pasó en dos años de tener la clasificación 30 en eficiencia regulatoria al lugar 32, es decir, que la entidad cuenta con los procesos más deficientes y anquilosados del país, reflejados en la reducción de la tasa de creación de empresas. Lo mismo sucede en el caso de la obtención de permisos de construcción, en el que ocupaba la novena posición en 2014 y descendió seis lugares para ubicarse en la clasificación quince. Por lo que refiere al indicador de registro de propiedades no existió cambio alguno. Mientras que en materia de cumplimientos de contratos existe un avance significativo, pues de situarse en la posición 18, ascendió al segundo lugar, solo por debajo del estado de México (ver tabla 1.6).

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El número de trámites que se necesitan para abrir una empresa determina qué tan eficiente es el proceso. En el estado de Quintana Roo se necesitan nueve procedimientos para inscribir una sociedad, por lo que se ubica en el lugar número 32 de los estados analizados. El municipio de Monterrey es el primer lugar en facilitar la apertura de empresas, ya que sólo se requieren siete trámites y ocho días para realizar los procedimientos necesarios; en cambio, en la ciudad de Cancún se necesitan 48.5 días de acuerdo a las cifras obtenidas por parte del gobierno del estado, por lo que el tiempo de espera resulta muy superior en comparación de Ciudad Juárez, municipio que precede con los peores resultados, en la cual se registran 26.5 días de espera y 8 tramites, para realizar la apertura de una empresa.

Sin duda, es necesario implementar una mejora regulatoria con la cual sea posible hacer más eficientes los procesos de apertura de una empresa, disminuyendo el número de trámites necesarios, así como los tiempos de espera, con la finalidad de generar un clima de negocios favorecedor que impulse el crecimiento económico de la entidad. La parálisis administrativa que sufría el estado, propicio que el comercio informal se volviera más atractivo para la población ante la dificultad de establecer unidades económicas formales. Dicho panorama ubico a Quintana Roo como una de las peores entidades para hacer negocios.

En total son doce los procedimientos requeridos para obtener un permiso de construcción en el estado; a este problema se agrega que la oficina correspondiente tarda un lapso de 65 días en dar su aprobación final, mientras que el estado de Colima solo necesita 12 días para otorgar la misma resolución. Cancún es la penúltima ciudad de las 32 evaluadas en lo que refiere al registro de la propiedad, para este procedimiento es necesario efectuar diez trámites y esperar 43 días, mientras que el municipio de Aguascalientes solicita un total de cinco tramites y 17 días de espera, siendo la ciudad con los mejores resultados en la materia. Sin lugar a dudas lo amplios tiempos de espera desalientan la llegada de inversiones y desincentivan la puesta en marcha de proyectos productivos por parte de emprendedores locales.

La facilidad y eficiencia para hacer cumplir contratos comerciales en Quintana Roo ha mejorado en los últimos dos años, pues el tiempo estimado de resolución es de 205 días, con lo que avanzo de la posición dieciocho al segundo lugar de la clasificación. Este lapso se determina mediante el seguimiento a la evolución de una disputa estableciendo el tiempo, costo y número de procedimientos que se requieren desde el momento en que se establece una demanda legal hasta el instante del laudo y en su caso el pago para resarcir el daño causado. Por lo que es necesario emprender una reingeniería administrativa y efectuar capacitaciones al personal que labora en el área, permitiendo eficientar los procesos de impartición de justicia pronta y expedita.

En materia empresarial, Quintana Roo necesita analizar y comparar las diferentes regulaciones existentes en el estado; lo anterior representa importantes áreas de oportunidad para fortalecer el trabajo conjunto con los once municipios que integran a la entidad, promoviendo la creación de proyectos innovadores que mejoren las prácticas gubernamentales, con principal énfasis en los municipios con mayor rezago en materia económica, obteniendo como resultado en el corto y mediano plazos potencializar la llegada de inversiones productivas.

Es imprescindible impulsar reformas estructurales de largo plazo, para estimular la productividad y liberar el talento emprendedor existente en la entidad, siendo posiblecrear nuevas empresas, que en suma coadyuvaran a incrementar el bienestar de la población a través de la creación de fuentes formales de empleo, brindando mayores oportunidades de desarrollo a todos los habitantes.

Existe una correlación directa entre los países altamente competitivos y aquellos que han resistido la crisis económica mundial o en su defecto se han recuperado rápidamente de ella. Así también, hay un estrecho vínculo entre la competitividad y la capacidad de una economía para generar, atraer, aprovechar y apoyar el talento, puesto que al impulsarlos se logran mejores resultados en la economía.

Si bien es cierto, para el estado es urgente implementar procesos de mejora regulatoria, pero en el mismo sentido, es imprescindible brindar asistencia técnica para mejorar el desempeño de las empresas y que éstas no cierren después de un año de su apertura. Dicha actividad económica requiere de normas adecuadas para la creación, crecimiento y consolidación de las empresas, evitando su desaparición de los marcados locales y nacionales.

La mejora regulatoria incentiva el fortalecimiento del clima de negocios, ayudando al sector privado a obtener una mayor prosperidad e incrementar su dinámica, ampliando el tiempo de vida de las unidades económicas; INEGI muestra que en los últimos cinco años se registraron más nacimientos que muertes de empresas en el estado, sinónimo del incremento de la esperanza de vida de los negocios, a pesar de las deficiencias administrativas que se muestran en la apertura de empresas. Actualmente la mayor cantidad de unidades económicas existentes, radican en el giro de servicios, enfocadas al sector turístico (ver gráfica 1.23).

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ProMéxico define la Inversión Extranjera Directa (IED) de la siguiente manera: “la colocación de capitales a largo plazo en algún país extranjero, para la creación de empresas agrícolas, industriales y de servicios, con el propósito de internacionalizarse”, es decir, cualquier persona puede invertir en el estado, y su capital no solo se reflejará en la creación de nuevas unidades económicas, sino también en la generación de empleos para la población. Los gobiernos nacionales y locales buscan ofrecer mayores incentivos y beneficios a las empresas, a fin de que escojan a su territorio como el idóneo para poner en marcha proyectos productivos.

El estado de Quintana Roo, en 2015 recibió un total de 284.9 millones de dólares de IED, siendo el sector manufacturero el que captó una mayor proporción. Los principales países inversores en la entidad fueron Holanda, España, Estados Unidos y Panamá. Sin embargo, la inversión extranjera directa no ha podido recuperarse desde 2007, antes de la crisis mundial que causó Estados Unidos, con la consecuente pérdida de 701.7 millones de dólares (ver gráfica 1.24)

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La mayor parte de las inversiones extranjeras que llegan a la entidad, se concentran en los municipios de la zona norte, al ser estos los que cuenta con mayor infraestructura económica y de servicios. Cifras de la Secretaría de Economía prevén un incremento en la llegada de capitales respecto al año 2015, siendo elsector inmobiliario el que presenta mayores áreas de oportunidad, por lo que se han incrementado las inversiones relacionadas a esta actividad en 2016 y se pronostica una tendencia similar para el 2017. Si bien es cierto que la devaluación del peso frente al dólar americano ha traído grandes consecuencias para la economía nacional; para el sector privado se han abierto grandes áreas de oportunidad ante tal situación, permitiendo a empresarios canadienses, españoles y estadounidenses, incrementar sus inversiones así como adquirir inmuebles propicios para el desarrollo de proyectos económicos, como consecuencia del poder adquisitivo con el que cuenta su moneda de origen.

Cifras del Sistema de Información Empresarial Mexicano, muestran que Quintana Roo cuenta con 21 mil 687 empresas registradas hasta octubre de 2016, siendo en su mayoría las que se especializan en el giro comercial con 11 mil 734, por su parte el sector de los servicios contabilizo un total de 8 mil 965 empresas, mientras que la industria cuenta con apenas 988 unidades económicas (ver gráfica 1.25).

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Los municipios que concentran mayor comercio son Benito Juárez, con el 31.40% y Solidaridad, con 45.20%, ambos dedicados al sector turismo. La economía de estos municipios depende completamente de la llegada de turistas nacionales e internacionales (ver gráfica 1.26).

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El sector de transportes, comunicaciones y servicios concentran el 95% de las empresas con menos de diez empleados, mientras que sólo el 0.5% de éstas superan los 250 trabajadores, siendo en su mayoría hoteles donde se registran estos casos, por lo cual, la oferta de vacantes en estas empresas depende prioritariamente de la afluencia turística.

En el estado existen un total de 761,234 personas empleadas, de las cuales el 51% se concentra en el sector manufacturero, de la construcción y de restaurantes y servicios de alojamiento. Pero la mayoría de quienes laboran en estos sectores no cuentan con un título que los avale como un empleado calificado, hecho que no contribuye al incremento de la competitividad de las actividades económicas (ver gráfica 1.27).

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La entidad concentra el 0.89% de la población del país matriculada en universidades, para el ciclo escolar 2014-2015, la matrícula más alta se concentró en las áreas de ciencias sociales, administración y derecho. En total hay 225 escuelas de nivel medio superior y 71 de nivel superior. Actualmente el estado es líder en carreras de turismo y gastronomía, cuyos objetivos son la calidad educativa a través de la acreditación, capacitación y divulgación de la importancia que tiene el turismo en la región. Existen un total de 134 investigadores que pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), sin embargo, ninguno de estos se especializa en el desarrollo e innovación de actividades como la agricultura o las energías renovables, lo que podría representar grandes ventajas para la entidad en el mediano plazo para impulsar la diversificación económica. Mediante la investigación y el desarrollo de proyectos productivos, es posible lograr un punto de equilibrio que contribuya a reducir la dependencia del sector turístico (ver gráfica 1.28).

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a Organización Mundial del Turismo (OMT) define esta actividad como un fenómeno social, cultural y económico que se caracteriza por el movimiento de las personas del lugar donde residen por motivos de esparcimiento, ocio, recreación o, en su caso, por razones laborales, con tiempos de estancia inferiores a un año. A lo largo de este periodo los visitantes o turistas realizan actividades que implican la ejecución de gastos durante su viaje, lo que genera efectos positivos en la economía local de los gobiernos subnacionales y nacionales.

En las últimas décadas, el turismo ha jugado un papel de vital importancia en el plano mundial, ya que este sector ha contribuido a la reactivación económica de los países en vías de desarrollo, permitiendo combatir el desempleo, la pobreza y la vulnerabilidad, pues está latente la necesidad de utilizar el capital humano con el que se cuenta para la producción de bienes y servicios que deben prestarse ante la demanda creciente del mercado; actualmente, se considera que entre el 6% y 7% del total de la PEA mundial se emplea directa e indirectamente en la rama turística, contribuyendo con poco más del 5% al total de las actividades económicas del orbe.

La apertura de nuevos destinos con vocaciones turísticas en todo el mundo ha ayudado a la recuperación económica de muchas naciones, de tal forma que para el año 2015 el Barómetro del Turismo Mundial registró un crecimiento de entre el 3% y 4%, con principales repuntes en las regiones de Asia, Pacífico y las Américas. En el mismo año, a nivel mundial se alcanzó un flujo de turistas superior a un mil 186 millones de personas, lo que representa un incremento del 4.6% respecto a 2014, lo anterior generó una derrama económica aproximada de un mil 260 millones de dólares americanos, es decir, 4.4% más en términos reales que el año previo.

En materia turística, el gasto que realizan los visitantes a través de la adquisición de bienes y servicios se contabiliza como exportaciones para el país destino y como importaciones para el país de residencia del visitante. El Panorama del Turismo Internacional 2016 señaló que la prestación de bienes y servicios en los últimos cuatro años ha tenido un crecimiento superior al del comercio mundial; para 2015 representó el 7% de las exportaciones globales, colocándose sólo por debajo de los combustibles y los productos químicos, pero por delante de los productos alimenticios y la industria automovilística. Para muchos de los países en vías de desarrollo las exportaciones de bienes y servicios se sitúan en el primer lugar de su balanza comercial, con lo cual han logrado sustituir las exportaciones de materias primas y de petróleo.

Por lo que se refiere al contiene americano, la OMT registró un aumento del 7% en la llegada de turistas internacionales, siendo la región norte la que presentó un mayor crecimiento en comparación con 2014, registrando un 8%, mientras que las regiones centro y sur incrementaron la afluencia de visitantes en un 6%, esto es, 3% más que en el año 2013. América se situó por encima de la media mundial en la llegada de turistas; esta tendencia ha permitido captar miles de millones de dólares en ganancias en los últimos años, con lo que ha sido posible reactivar los mercados nacionales y aumentar las fuentes de empleo.

México no ha sido una excepción de lo antes mencionado, por el contrario, el turismo representa uno de los sectores económicos más dinámicos del país, tanto así que al cierre del año 2015 el Sistema Integral de Información de Mercados Turísticos (SIIMT) lo ubicó dentro del ranking mundial como el noveno con mayor volumen de llegada de visitantes internacionales, con poco más de 32 millones, mientras que en la región se situó en la segunda posición, por encima de Canadá, pero con un menor flujo de turistas recibidos en comparación con Estados Unidos; en lo que incumbe a las divisas captadas en el mismo periodo, se registró una derrama económica superior a los 17 mil millones de dólares, cifra que representa un incremento del 7.7% en comparación con 2014 (ver gráfica 1.29).

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El gobierno federal ha impulsado de manera prioritaria la industria turística, derivado de su crecimiento y la importancia que ha tomado como uno de los pilares del desarrollo económico nacional; por lo anterior, se han puesto en marcha programas para la modernización de la infraestructura y el incremento del sector de comunicaciones y transportes, con la finalidad de que más visitantes accedan a un mayor número de destinos. Asimismo, se han puesto en ejecución proyectos, creado productos y circuitos turísticos, con los que ha sido posible consolidar a los destinos clásicos de sol y playa en numerosos centros vacacionales localizados en ambas costas; de igual manera, se ha fomentado el turismo arqueológico con el objetivo de revalorizar el patrimonio ancestral de las culturas prehispánicas. Por su parte, el turismo cultural ha posibilitado comprender el proceso de la conquista española y la creación de ciudades coloniales, mientras que el turismo de cruceros en las costas del pacifico y el caribe ha cobrado auge debido al incremento de la demanda de los mercados nacional y extranjero. Por último, se ha promovido la práctica del turismo alternativo, el cual vincula a los visitantes con la diversidad climática, las bellezas naturales, la flora y la fauna endémica de cada una de las regiones del territorio nacional.

El establecimiento de planes, programas y proyectos alineados a metas concretas, aunado al trabajo colaborativo de los tres niveles de gobierno, ha favorecido el incremento de la calidad y la competitividad en los principales destinos turísticos del país y fortalecido el mercado interno, del mismo modo que ha facilitado la adaptación a las demandas del sector turístico internacional. Todo ello ha resultado en el mediano plazo en el incremento del flujo de visitantes nacionales y extranjeros. La Secretaría de Turismo Federal, al cierre del año 2014, calificó a Quintana Roo como el estado con mayor número de turistas recibidos, seguido de la Ciudad de México, Jalisco, Veracruz, Guerrero, Guanajuato, Chihuahua, Baja California, Chiapas y Puebla (ver gráfica 1.30)

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Con el paso de los años, Quintana Roo se ha posicionado como uno de los destinos predilectos del caribe, gracias a su privilegiada riqueza de paisajes y recursos naturales, como sus arrecifes, parques, ríos subterráneos, manglares, zonas arqueológicas y una amplia gama de tradiciones culturales. La Secretaría de Turismo Federal registró del año 2008 al 2014 la cantidad de 66 millones de turistas. Tan solo en 2014 el estado albergó a 12 millones 257 mil 870 turistas, de los cuales 3 millones 229 mil 908 eran nacionales y 9 millones 027 mil 962 extranjeros, representando el 26% y 74% respectivamente. Del total de visitantes extranjeros que viajaron a México, el 47.54% tuvo como destino Quintana Roo; cifras de la OMT permiten comparar la llegada de turistas internacionales a este estado con países como Suiza, Bélgica, Portugal, India, República Dominicana, Argentina y Colombia, por mencionar algunos (ver gráfica 1.31).

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El turismo ha sido la mejor herramienta para acercar culturalmente a todos los países del orbe; por tal motivo, la conectividad se asocia estrechamente con la movilidad de personas de un país a otro o dentro de su propio territorio; Quintana Roo tiene tres aeropuertos internacionales situados en Cozumel, Chetumal y Cancún, siendo este último el segundo más importante del país en relación con la llegada de turistas internacionales, sólo detrás del aeropuerto internacional de la Ciudad de México. La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) contabilizó en 2015 un total de 73 mil 303 vuelos nacionales e internacionales que aterrizaron en la entidad, de los cuales el 93% tuvo como destino final el aeropuerto de Cancún, con más de 68 mil 441 vuelos. Datos del Sistema Integral de Operación Migratoria (SIOM) revelan que del total de turistas que arribaron a este aeropuerto el 55% provenían de Estados Unidos, 15% de Canadá y 6% de Reino Unido, lo que atrajo grandes divisas (ver gráfica 1.32 y tabla 1.7).

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La recepción de cruceros se ha afianzado como una de las líneas claves para la diversificación de la oferta turística derivado de su rápido crecimiento en años recientes; entre 2013 y 2015 el incremento promedio de la llegada de viajeros por este medio de transporte fue de 21%; en estos tres años arribaron más de 10 millones de visitantes en un total de 3 mil 537 embarcaciones. Actualmente de los seis puertos existentes únicamente los de Cozumel y Majahual disponen de la infraestructura necesaria para recibir grandes embarcaciones, lo que en un mediano plazo podría llegar a limitar el flujo turístico en relación al incremento de la demanda del sector. En el año 2015 anclaron en aguas estatales 1 mil 240 cruceros nacionales e internacionales, con un total de 3 millones 822 mil 271 pasajeros. Estas cifras representaron el 57% y 65% del total de arribos de navíos y pasajeros del país, respectivamente.

De acuerdo al Sistema Nacional de la Información Estadística del Sector Turismo de México (DATATUR), los estados que presentaron mayor ocupación hotelera en 2014 fueron Quintana Roo, Nayarit y Puebla. Sin lugar a dudas, las fluctuaciones de la paridad cambiaria del peso frente al dólar estadounidense han tenido grandes beneficios para el sector turístico de la entidad, pues gran parte de los bienes y servicios que se ofrecen se cotizan en dólares; a pesar de ello, los costos suelen ser accesibles para los visitantes, ya que las monedas de su país de origen cuentan con un mayor poder adquisitivo que el peso mexicano; sin embargo, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) refleja un incremento de la tasa inflacionaria del 3.31% al mes de noviembre 2016; por consiguiente, el turismo nacional se ve debilitando como consecuencia del incremento del precio de servicios de hospedaje, alimentación y transporte en los principales destinos turísticos de la entidad.

Si bien es cierto que el establecimiento de precios bajo cotizaciones en monedas extranjeras como lo ha sido el dólar americano, le ha traído muy buenos resultados al desarrollo económico de Quintana Roo, es importante señalar que el debilitamiento de la moneda nacional provocará en el corto plazo una reducción en la cantidad de turistas nacionales que tengan como destino a la entidad, como consecuencia de los altos costos que representan la práctica de esta actividad; TripIndex Cities realizo un estudio en 2016 a través de la empresa TripAdivisor, la cual es una de las plataformas más importantes a nivel mundial en materia turística y tiene como principal función estimar los precios por la visita de diversos destinos, así como evaluar las instalaciones, los productos y los servicios. Los resultados colocaron a Cancún como el cuarto destino más caro del mundo para vacacionar, con un gasto promedio que oscila entre los 19 mil y 28 mil pesos por una estancia de apenas 3 días, mientras que la ciudad de Nueva York ocupo la primera posición con un gasto promedio de 33 mil 800 pesos, seguido de Tokio y Londres 2.

Cifras del INEGI confirman que el turismo se ha consolidado como el eje motor del crecimiento económico de la entidad, al aportar poco más del 87% del PIB estatal y es en este sector donde se emplea cerca del 80% del total de la población económicamente activa; sin embargo, la falta de planeación del desarrollo económico por parte de anteriores administraciones ha provocado que la entidad dependa en su totalidad del turismo, a causa de la desarticulación de las cadenas productivas de las actividades primarias y secundarias, las cuales hoy en día tienen limitada capacidad de crear valor agregado; sin lugar a dudas, el rápido crecimiento experimentado en el sector terciario ha motivado que una mayor cantidad de quintanarroenses se empleen en actividades derivadas directa e indirectamente del ramo, ya que no hay alternativas de empleo que ofrezcan ingresos competitivos que eleven su calidad de vida.

La excesiva confianza de anteriores gobiernos estatales ante el incremento económico de manera constante del sector turístico, sobrevaloró las repercusiones negativas de los eventos económicos y los fenómenos naturales adversos que pueden afectar al país o la región según sea el caso, tales como el recrudecimiento de la crisis económica mundial o los desastres ocasionados por tormentas, ciclones o huracanes, por mencionar algunos, los cuales pueden significar un golpe devastador en los ingresos estatales como resultado de la extrema dependencia de este sector.

A pesar de que el turismo ha contribuido a disminuir la pobreza y la tasa de desempleo en años previos, no hay que olvidar que los trabajadores del sector son los principales beneficiados o perjudicados de acuerdo al comportamiento de la demanda del mercado, ya que sus vacantes por lo regular son temporales y responden al incremento del flujo turístico, el cual a pesar de ser relativamente constante, en ciertas temporadas del año repunta o disminuye, haciendo necesario el incremento del capital humano para la prestación de bienes y servicios en establecimientos; claro está que a mayor afluencia turística nacional y extranjera mayor es la derrama económica que se obtiene; por lo anterior, la Secretaría de Turismo del Estado de Quintana Roo reporta una tendencia a la alza en lo relativo a las ganancias del sector; en el año 2014 el estado captó el 38.4% del total de las (2. Dentro de los parámetros que compara TripAdivisor en los destinos turísticos se encuentran: una reservación típica para dos personas, la cual incluye un hotel de cuatro estrellas, la visita a tres atracciones, comida diaria, viaje en taxi hacia y desde el destino de cena de cada día (costo de la cena es independiente).) divisas que entraron al país por concepto de turismo, con más de 8 mil millones de dólares (ver gráfica 1.33).

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El crecimiento de la actividad turística, la riqueza natural y la modernización de la infraestructura de servicios y de conectividad han sido algunos de los elementos precursores para atraer inversiones, con las cuales ha sido posible consolidar al estado como un destino turístico de talla internacional. Al cierre de 2015 la Secretaría de Economía ubicó a Quintana Roo como la segunda entidad que recibió mayor inversión en el sector turístico, con más de 110 millones de dólares, sólo rebasada por Baja California Sur quien captó 205 millones.

Se debe destacar que las inversiones en el sector han tenido un comportamiento errático entre 2008 y 2015, siendo el año 2013 el periodo en el que llegó mayor capital de inversión, con 419 millones de dólares, mientras que en 2008 apenas se registró la cantidad de 39.3 millones (ver gráfica 1.34)

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En el mismo sentido, la llegada de inversiones y el crecimiento de la actividad turística han impulsado el establecimiento de nuevas unidades económicas dedicadas a la prestación de bienes y servicios. En 2004 DATATUR, a través del Censo Económico Turístico registró un total de 6 mil 144 establecimientos, dentro de los que destacan tiendas departamentales, supermercados, tiendas de artesanías, gasolineras, empresas de transporte turístico y hoteles, principalmente. Para el año 2009 esta cifra aumentó a 7 mil 498 y en 2014 se contabilizaron 10 mil 495 establecimientos, siendo Quintana Roo la entidad que concentra la mayor cantidad de unidades económicas del ramo en el país, con una representación del 23.1%, con las cuales se generó un valor agregado censal bruto del 44.2%.

La mejora de la industria turística tiene como prioridad el desarrollo, modernización y rescate de las vías de conectividad, como las carreteras, los aeropuertos y los puertos marítimos, así como la ampliación de la infraestructura básica para atender las demandas de los visitantes y provocar directamente un ascenso en la calidad de vida de los residentes de los principales destinos turísticos, sobre todo de los que carecen de estos servicios. Como se observa, los principales polos de desarrollo se concentran en la zona norte del estado en los municipios de Benito Juárez (Cancún), Cozumel e Isla Mujeres.

Al cierre del año 2015 la Secretaría de Turismo del Estado de Quintana Roo informó que del total de turistas que arribaron a la entidad, el 52% se concentró en la región norte, mientras que la Rivera Maya, integrada por los municipios de Puerto Morelos y Tulum captó el 44% del flujo turístico estatal; estos municipios pertenecen a las regiones norte y maya, respectivamente.

Lo anterior expresa la inoperatividad del Plan Estratégico de Desarrollo Integral del Estado de Quintana Roo 2000-2025 en su apartado de turismo, el cual postula el fortalecimiento de los corredores turísticos de la Costa Maya y Ecoarqueológico del Sur, impulsados para compensar la concentración turística en el norte de la entidad, aprovechando los atractivos del sur del estado; si bien la intención era hacer de Quintana Roo un estado multidestino, al transcurrir los años este efecto no se ha revertido, como consecuencia de la falta de promoción e inversión de capital en los municipios que integran la zona maya y sur del estado.

El incremento de la infraestructura de alojamiento responde a la necesidad de atender a una mayor cantidad de población flotante, la cual se conforma entre turistas y trabajadores temporales; tan sólo del año 2010 al 2015 el número de hoteles en la entidad se incrementó al pasar de 839 hoteles a 943, lo que reflejó un aumento del 7% en cuanto a la disponibilidad de habitaciones; del total de establecimientos de alojamiento, el 43.16% se concentra en la Rivera Maya, seguido del municipio de Benito Juárez con el 18.88% y el municipio de Othón P. Blanco con el 11.98%, por lo que el estado no sólo es líder en turismo de su tipo en México, sino también de América Latina (ver gráfica 1.35).

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El turismo en Quintana Roo es tradicional, basado en la demanda de sol y playa, sin embargo, este modelo ha provocado la degradación del medio ambiente, por lo cual es imprescindible para la entidad incentivar la llegada de visitantes mediante la generación de nuevas alternativas turísticas, en las que se aprovechen la riqueza natural, cultural, histórica, gastronómica, social, rural, deportiva, así como de aventura y ecoturística con la que se cuenta, a fin de generar valor al estado.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo del Estado de Quintana Roo 2002, el turismo alternativo tiene como propósito realizar actividades en contacto directo con la naturaleza y las expresiones culturales, con el fin de que el viajero conozca, disfrute, respete, participe y se comprometa en la conservación de los recursos naturales y culturales. Si bien ésta es una estrategia innovadora, es necesario que la sociedad así como los sectores público y privado comprendan que este es un modelo emergente de turismo que puede redundar positivamente tanto en la calidad de vida de la población como del medio ambiente.

Los principales tipos de turismo en el estado que establece la Ley de Turismo del estado de Quintana Roo son los siguientes:

Turismo académico: Son las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año y con fines educativos o de investigación;

Turismo alternativo: Es el viaje turístico motivado por la realización de actividades recreativas en contacto directo con la naturaleza y las expresiones culturales que lo envuelven, con una actitud y compromiso de conocer, respetar, disfrutar y participar en la conservación de los recursos naturales y culturales;

Turismo arqueológico: Modalidad vinculada a la curiosidad por conocer los yacimientos y sitios arqueológicos;

Turismo cultural: Es el viaje turístico motivado por conocer, comprender y disfrutar el conjunto de rasgos y elementos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social propios de un destino específico;

Turismo deportivo: Es una modalidad cuya principal motivación radica en practicar algún deporte o presenciar algún evento deportivo;

Turismo de aventura: Es una modalidad que tiene como finalidad ofrecer al turista una gama diversificada de eventos que implican cierto nivel de riesgo físico, y que en su mayoría se desarrollan dentro de espacios naturales;

Turismo de compras: Es una modalidad vinculada con las compras o bienes exclusivos, como artículos de lujo, arte, artesanía y artículos de uso común, entre otros;

Turismo de negocios: Es el segmento de turismo cuyo motivo de viaje está vinculado con la realización de actividades profesionales y laborales, el cual abarca congresos, convenciones, ferias, exposiciones, viajes de incentivo y otros eventos de características similares;

Turismo ecológico o ecoturismo: Los viajes que tienen como fin realizar actividades recreativas de apreciación y conocimiento de la naturaleza a través de la interacción con ésta, con una actitud y compromiso de conocer, respetar, disfrutar y participar en la conservación de los recursos naturales y culturales.

Turismo gastronómico: Este segmento está vinculado con la comida tradicional de la zona, o derivado de eventos realizados en el estado;

Turismo médico o turismo de la salud: Es la modalidad de turismo cuyo objetivo principal consiste en desplazar a los interesados de manera temporal para disfrutar de lugares fuera de su residencia habitual, donde se encuentren condiciones climatológicas, económicas y recreativas, entre otras, que son favorables para recibir tratamientos o atención a su salud para su bienestar;

Turismo religioso o espiritual: Está ligado a la oferta de lugares o acontecimientos de carácter religioso de relevancia, o bien de recogimiento espiritual y meditación;

Turismo rural y comunitario: Los viajes que tienen como fin efectuar actividades de convivencia e interacción con una comunidad rural en todas aquellas expresiones sociales, culturales y productivas cotidianas de ésta, con una actitud y compromiso de conocer, respetar, disfrutar y participar en la conservación de los recursos naturales y culturales, promoviendo con ello la generación de ingresos adicionales a la economía rural y tendientes a la conservación de los ambientes en los que habitan los pobladores;

Turismo social: Es un sistema que crea las condiciones necesarias para el acceso al turismo a un gran sector de la población que carece de las posibilidades financieras para disfrutar del turismo comercial, pero que también tiene necesidades de recreación, descanso y diversión, así como de conocer otros ambientes;

Turismo sustentable: Este segmento cumple con dar un uso óptimo a los recursos naturales aptos para el desarrollo turístico, ayudando a conservarlos; es un tipo de turismo que respeta la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas, conservando sus atractivos culturales, así como sus valores tradicionales y arquitectónicos y que asegura el desarrollo de las actividades económicas viables, que obtengan beneficios socioeconómicos, entre los que se cuentan oportunidades de empleo y obtención de ingresos y servicios sociales para las comunidades anfitrionas, para contribuir a la mejor de las condiciones de vida, y

Turismo vivo o etnográfico: Actividad cuyo principal objetivo es conectar dos culturas diferentes, siendo éstas las del visitante y las del anfitrión. Se vincula específicamente con las tradiciones, costumbres y particularidades de los pueblos.

Uno de los principales tipos de turismo que se han consolidado es el etnográfico, a través de los Pueblos Mágicos que buscan elevar la economía en la población y por consecuencia incrementar también las fuentes de empleo directas e indirectas. Los municipios de Bacalar, Tulum e Isla Mujeres son los tres Pueblos Mágicos que pertenecen al programa creado por la Secretaría de Turismo Federal, y que tiene como finalidad conservar la riqueza histórica y natural que en ellos existe.

Quintana Roo, en el corto y mediano plazos, puede experimentar un declive en su situación económica, debido a la apertura comercial de Cuba con el mundo y principalmente con Estados Unidos. Esto dependerá de las políticas y decisiones que los gobiernos y los empresarios tomen. Se debe contextualizar que Cuba afronta un proceso de deuda incumplido desde 1986, por lo que es muy difícil que consiga una nueva línea de crédito; siendo su principal opción para el desarrollo económico, la promoción de incentivos fiscales que le permitan atraer IED y con ello incrementar la infraestructura turística, así como modernizar sus puertos y aeropuertos, con el propósito de acrecentar la llegada de vuelos internacionales y de cruceros. Con certeza estas acciones beneficiarán al turismo de la isla, atrayendo a cientos de miles de visitantes, principalmente norteamericanos.

En consecuencia, Quintana Roo se hallaría en el dilema de verse beneficiado o afectado por igual, dependiendo de las medidas que se tomen. No hay que olvidar que Cuba puede ser, o bien un competidor potencial o un aliado. Como competidor potencial, los costos de los alimentos, hospedaje y vuelos hacia Cuba serían menores a los que actualmente se requieren para visitar algún centro turístico del estado. Sin embargo, la impronta apertura económica y turística que experimenta la isla, no le permite contar con un proyecto sustentable y viable para satisfacer las demandas del sector en el corto y mediano plazos; en contraste a los niveles con los que cuenta la entidad en la prestación de bienes y servicios.

En caso de que la isla sea un aliado, se podría generar valor en cada uno de los servicios que ofrece Quintana Roo y con los que Cuba no puede competir, como los parques, corredores turísticos y pueblos mágicos, hasta sus ruinas arqueológicas. Por lo cual sería necesario fortalecer las relaciones bilaterales con el país caribeño, mediante el establecimiento de convenios de colaboración entre los sectores gubernamentales y empresariales, los cuales permitan crear una exitosa estrategia de desarrollo turístico en favor de ambas economías.

Objetivo General:

Incrementar la competitividad, la innovación y la calidad del capital humano para consolidar el crecimiento y desarrollo económico de Quintana Roo de manera sostenible y sustentable.

Estrategia General:

Impulsar a través de la vinculación con los sectores empresarial, educativo y social, el dinamismo de las regiones por medio de la diversificación de las actividades económicas que privilegien las vocaciones productivas con enfoque sustentable y de respeto a los derechos laborales.

Dependencias Responsables:

  • Administración Portuaria Integral de Quintana Roo.
  • Consejo Quintanarroense de Ciencia y Tecnología.
  • Fideicomiso de Promoción Turística Benito Juárez.
  • Fideicomiso de Promoción Turística de Othón P. Blanco.
  • Fideicomiso de Promoción Turística de Solidaridad.
  • Instituto de Capacitación para el Trabajo.
  • Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Rural.
  • Secretaría de Desarrollo Económico.
  • Secretaría de Desarrollo Social.
  • Secretaría de Ecología y Medio Ambiente.
  • Secretaría de Educación Pública.
  • Secretaría de Infraestructura y Transportes.
  • Secretaría de Seguridad Pública
  • Secretaría de Turismo.
  • Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

PROGRAMA 1. EMPLEO Y JUSTICIA LABORAL

Objetivo:

Generar las condiciones para la creación de empleos dignos que garanticen los derechos de los trabajadores, mejoren sus ingresos y promuevan la igualdad de oportunidades laborales.

Estrategia:

Diseñar y ejecutar esquemas de colaboración con los sectores empresarial, educativo y social para propiciar la creación de fuentes de empleo y autoempleo, con énfasis en las zonas centro y sur del estado.

Meta:

Mantener a Quintana Roo entre las diez entidades con mayor tasa de ocupación.

Líneas de Acción:

1.1.1 Generar esquemas de colaboración entre los tres niveles de gobierno que impulsen el empleo y la ocupación productiva.

1.1.2 Incrementar el número de beneficiarios del programa “Empleo Temporal” en municipios y zonas que presentan mayores grados de pobreza y marginación

1.1.3 Promover la igualdad de oportunidades laborales para mujeres, jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad y grupos indígenas.

1.1.4 Promover acciones en el sector público y privado, para alcanzar la igualdad salarial entre hombres y mujeres.

1.1.5 Crear el programa de créditos a jóvenes y mujeres para realizar proyectos productivos de acuerdo con las vocaciones de cada región.

1.1.6 Modernizar los mecanismos de vinculación laboral, reduciendo tiempos de espera e incrementando la eficacia en la contratación.

1.1.7 Realizar ferias y jornadas de empleo en todo el estado.

1.1.8 Impulsar convenios de colaboración entre el sector empresarial y educativo para integrar a los jóvenes recién egresados al campo laboral.

1.1.9 Impulsar la modernización del tribunal, juntas locales y especiales de conciliación y arbitraje para mejorar la calidad del servicio a la población.

1.1.10 Atender el rezago en la resolución de juicios laborales y modernizar los procesos que permitan disminuir los tiempos en la resolución de conflictos.

1.1.11 Impulsar la asistencia jurídica gratuita a todos los trabajadores que lo necesiten.

1.1.12 Impulsar la presencia de la Procuraduría de la Defensa del Trabajo para atender a los trabajadores donde no hay presencia de la autoridad laboral.

1.1.13 Difundir, en colaboración con el sector patronal, los derechos y obligaciones establecidos en la normatividad laboral que rige en nuestro país.

1.1.14 Impulsar esquemas integrales e incluyentes de vinculación, capacitación y productividad del mercado laboral con énfasis en jóvenes.

1.1.15 Establecer, con apoyo del sector empresarial, políticas para el combate y la erradicación del trabajo infantil.

1.1.16 Realizar, en coordinación con la federación, inspecciones permanentes a fin de vigilar las condiciones de trabajo y el respeto a los derechos laborales.

1.1.17 Promover la certificación de empresas por el cumplimiento de la normatividad en materia de seguridad e higiene, dentro de los centros de trabajo.

1.1.18 Crear, con apoyo de los gobiernos federal y municipal, una iniciativa que impulse el régimen de incorporación fiscal para disminuir la tasa de informalidad laboral.

1.1.19 Trabajar estrechamente con el sector empresarial y sindicatos para incrementar la competitividad y mejorar las condiciones laborales.

1.1.20 Crear en coordinación con la Secretaría de Educación Pública, un programa de becas para hijos de madres solteras trabajadoras con ingresos de hasta un salario                    mínimo.

1.1.21 Crear una Red de Estancias de Cuidado para hijos de madres trabajadoras, en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Social.

1.1.22 Atender las actividades administrativas, técnicas, jurídicas y de staff.

PROGRAMA 2. DESARROLLO, INNOVACIÓN Y DIVERSIFICACIÓN ECONÓMICA

Objetivo:

Impulsar con la participación de los sectores privado, educativo y de la sociedad, un desarrollo económico, equilibrado y sostenido que permita incrementar los niveles de bienestar de la población en las distintas regiones de Quintana Roo.

Estrategia:

Incrementar la inversión en los sectores económicos para promover la diversificación, el desarrollo, la innovación y la modernización tecnológica.

Meta:

Aumentar en 2% anual la actividad económica total de la entidad.

Líneas de Acción:

1.2.1 Incrementar, con visión regional e integral, la inversión en los sectores primario y secundario para detonar el potencial y diversificar las actividades económicas.

1.2.2 Vincular a las instituciones de educación superior y al sector empresarial para el desarrollo de proyectos productivos regionales.

1.2.3 Impulsar encadenamientos productivos y la creación de economías a escala.

1.2.4 Implementar un programa integral para la reactivación económica de la capital del estado.

1.2.5 Estimular el desarrollo de los sectores económicos bajo una política de responsabilidad ambiental.

1.2.6 Acompañar a los productores y empresarios quintanarroenses en el diseño de estrategias comerciales para la inserción de productos del estado en los mercados local, regional y nacional.

1.2.7 Vincular a productores con la banca para la entrega de créditos con tasas preferenciales

1.2.8 Promover esquemas alternativos de inversión directa en la formación de capital.

1.2.9 Impulsar la modernización, innovación y tecnificación de los procesos productivos de los sectores agrícola, ganadero, avícola, apícola, acuícola, pesquero, artesanal y forestal.

1.2.10 Fortalecer los programas para la entrega de maquinaria, equipo e insumos que impulsen el desarrollo de las actividades agropecuarias, apícolas, pesqueras y forestales, permitiendo garantizar la seguridad alimentaria y la competitividad del sector.

1.2.11 Apoyar y vincular a productores con las instancias competentes, para impulsar y diversificar la siembra de cultivos en la entidad.

1.2.12 Desarrollar proyectos de coinversión con el sector privado para crear y modernizar sectores estratégicos de la entidad.

1.2.13 Impulsar la vinculación con las instituciones de educación superior con la finalidad de crear un modelo de extensionismo que permita el desarrollo de capacidades para el sector rural.

1.2.14 Implementar un programa para la modernización y mejoramiento de invernaderos en el centro y sur del estado principalmente, con énfasis en las comunidades mayas.

1.2.15 Promover la producción, comercialización y certificación de productos orgánicos.

1.2.16 Impulsar en coordinación con el sector universitario Centros Logísticos de comercialización.

1.2.17 Fortalecer estrategia de vinculación peninsular para la producción y comercialización de productos.

1.2.18 Implementar un programa de coberturas de riesgo en la producción agropecuaria.

1.2.19 Promover la reorganización de la actividad pesquera en el estado, tanto en la pesca ribereña, así como en la maricultura y acuicultura.

1.2.20 Fortalecer el sector ganadero a través del trabajo conjunto con las diversas asociaciones de la entidad.

1.2.21 Garantizar y priorizar el cumplimiento de las normativas de sanidad e inocuidad de productos ganaderos, agrícolas y pesqueros en protección de la salud de los consumidores.

1.2.21 Impulsar la investigación para la innovación en la productividad agrícola, forestal, apícola, pecuaria y pesca.

1.2.22 Promover y facilitar la inversión integral en comunidades indígenas.

1.2.23 Implementar un programa integral con apoyo de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente para el aprovechamiento de los recursos forestales.

1.2.24 Impulsar el desarrollo de actividades económicas sustentable en áreas naturales protegidas.

1.2.25 Fortalecer las industrias locales de la construcción y de la manufactura para incrementar su competitividad.

1.2.26 Reactivar el Clúster de la Madera y el Mueble mediante alianzas estratégicas entre los actores involucrados en el sector.

1.2.27 Dotar al estado de la infraestructura adecuada en materia de mercados públicos y centrales de abasto mediante esquemas de cooperación con los gobiernos federal y municipal e iniciativa privada.

1.2.28 Generar esquemas de colaboración entre los sectores público y empresarial a fin de fortalecer y mejorar los bienes y servicios que se producen en la entidad.

1.2.29 Fortalecer la producción, transformación y comercialización de energías alternativas y limpias mediante el aprovechamiento de las ventajas naturales de la región.

1.2.30 Impulsar en coordinación con la iniciativa privada, el desarrollo de un parque industrial en la zona sur del estado.

1.2.31 Atender las actividades administrativas, técnicas, jurídicas y de staff.

PROGRAMA 3. COMPETITIVIDAD E INVERSIÓN

Objetivo:

Impulsar un clima de negocios propicio que permita la creación de nuevas empresas competitivas y la atracción de inversiones directas multisectoriales que generen desarrollo integral y equitativo, fuentes de empleo y crecimiento económico entre las regiones del estado.

Estrategia:

Dotar al estado de un órgano específico para el fomento de inversiones y proyectos detonadores, que garantice seguridad y certeza jurídica, así como el establecimiento de programas de incentivos que permitan diversificar las inversiones regionales de acuerdo a sus vocaciones productivas y eleven su competitividad.

Meta:

Incrementar en 10% la llegada de inversiones a lo largo de la administración.

Líneas de Acción:

1.3.1 Generar un esquema de simplificación administrativa y mejora regulatoria que reduzca los tiempos en la apertura de empresas en alianza con los ayuntamientos y el sector empresarial.

1.3.2 Actualizar el Plan de Gran Visión 2025.

1.3.3 Operar una Oficina Especializada en la atracción de inversiones directas y proyectos detonadores para la entidad.

1.3.4 Promover la inversión en el estado a través de la actualización de la Ley de Proyectos de Prestación de Servicios para el Estado y los Municipios de Quintana Roo.

1.3.5 Promover el Portafolio de Inversión de Quintana Roo que integre las ventajas competitivas de las regiones del estado y que propicie la inversión directa y proyectos detonadores en zonas estratégicas de la entidad.

1.3.6 Implementar la Agenda de Promoción de Inversiones Nacionales e Internacionales.

1.3.7 Establecer un programa de incentivos por sector estratégico para proyectos detonadores.

1.3.8 Incrementar la comercialización de productos y servicios quintanarroenses intensificando las relaciones comerciales dentro y fuera del país.

1.3.9 Establecer una estrategia de vinculación regional dirigida hacia Centro América y el Caribe.

1.3.10 Promover esquemas de acompañamiento y asesoría a productores y empresarios de la entidad, que les permitan ofertar productos con calidad de exportación.

1.3.11 Impulsar la operación organizada del Hub Emprendedor que integre a incubadoras regionales de negocios con la colaboración del sector educativo y empresarial.

1.3.12 Facilitar la creación de clústers regionales según las vocaciones productivas del estado.

1.3.13 Integrar la Agenda de Competitividad Estatal en la que interactúen los tres niveles de gobierno, los sectores empresarial y educativo, así como sindicatos establecidos.

1.3.14 Fortalecer la asistencia a los emprendedores que permita el establecimiento de micro, pequeñas y medianas empresas.

1.3.15 Poner en marcha un Programa de Acompañamiento a micro, pequeñas y medianas empresas para potencializar su crecimiento y consolidación.

1.3.16 Integrar, con apoyo del sector empresarial y, poner en marcha en coordinación con la Secretaría de Infraestructura y Transporte, el programa integral para la modernización de la infraestructura económica de la entidad.

1.3.17 Diseñar y poner en marcha un programa de reactivación portuaria y modernización de transbordadores, para incrementar la llegada de cruceros y la comercialización de mercancías.

1.3.18 Impulsar, con apoyo de la Secretaría de Educación y el sector empresarial, la economía del conocimiento.

1.3.19 Promover la creación de parques tecnológicos en el norte y sur del estado

1.3.20 Crear un fondo de becas que impulse el desarrollo tecnológico y de investigación, para elevar la competitividad de la entidad.

1.3.21 Promover mecanismos de prospección para identificar los requerimientos del sector productivo y vincularlos con la oferta educativa.

1.3.22 Apoyar en el ámbito de su competencia al sector empresarial, para el incremento en la productividad laboral.

1.3.23 Atender las actividades administrativas, técnicas, jurídicas y de staff.

PROGRAMA 4. DIVERSIFICACIÓN Y DESARROLLO DEL TURISMO

Objetivo:

Consolidar a Quintana Roo como un destino competitivo y líder de la actividad turística y que como motor del desarrollo económico y social del estado genere bienestar para todos.

Estrategia:

Impulsar la actividad turística mediante el fomento de las inversiones, el desarrollo y modernización de la infraestructura, la mejora en la calidad de la prestación de servicios, el mejoramiento del marco regulatorio y la diversificación a través de la puesta en valor del patrimonio cultural y natural del estado.

Meta:

Incrementar en 2% la actividad turística en el estado, durante el primer año de gobierno.

Líneas de Acción:

1.4.1 Crear el Gabinete Turístico Estatal.

1.4.2 DiseñareimplementarelPlanMaestrodeTurismoSustentable.

1.4.3 Diseñareimplementarproyectosdedesarrolloecoturísticoydearqueología que sean estratégicos para la entidad.

1.4.4 Apoyar a los municipios en la gestión de fondos, elaboración de planes de turismo y demás actividades relacionadas.

1.4.5 Promover el trabajo conjunto de todos los sectores de la actividad turística y otorgar facilidades para su desarrollo.

1.4.6 Diseñar e implementar el programa integral de construcción, ampliación y modernización de infraestructura turística con apoyo del sector empresarial, en coordinación con la Secretaría de Infraestructura y Transportes, así como establecer un fondo para la restitución de los recursos naturales utilizados en el desarrollo turístico.

1.4.7 Diseñar e impulsar estrategias que mejoren la competitividad de los Pueblos Mágicos de Bacalar, Isla Mujeres y Tulum, así como realizar gestiones para la obtención de nuevas declaratorias.

1.4.8 Desarrollar un programa para la creación de un centro de investigación y estadística que genere información y conocimiento en materia turística para facilitar la toma de decisiones.

1.4.9 Gestionar la apertura de nuevos vuelos aéreos en los aeropuertos de Cancún, Cozumel y Chetumal.

1.4.10 Impulsar el principio de accesibilidad universal en todos los destinos turísticos de la entidad.

1.4.11 Garantizar la seguridad del turista en coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública y los gobiernos municipales.

1.4.12 Poner en marcha un programa de capacitación a empresas y personas empleadas en el sector turístico para incrementar la calidad en la prestación de servicios y garantizar su mejora continua.

1.4.13 Impulsar la certificación de servicios turísticos, así como de establecimientos, con estándares de calidad nacionales e internacionales.

1.4.14 Establecer esquemas de colaboración con los sectores académico y empresarial, para mejorar los perfiles de egreso educativo y de ingreso laboral.

Mantener actualizado el inventario turístico de Quintana Roo.

1.4.15 Promover los productos elaborados por artesanos quintanarroenses en los destinos turísticos del estado.

1.4.16 Consolidar el turismo en sus diferentes líneas de producto e impulsar nuevas ofertas turísticas.

1.4.17 Promover a la entidad como un destino de turismo médico, de reuniones, deportivo y otros segmentos.

1.4.18 Impulsar la competitividad del sector de cruceros en Quintana Roo.

1.4.19 Impulsar el programa Viajemos por Quintana Roo.

1.4.20 Impulsar el programa Mundo Maya en México.

1.4.21 Diseñar un programa de cultura turística para su difusión en los sectores empresarial y educativo.

1.4.22 Impulsar en coordinación con los estados vecinos un producto turístico multidestino peninsular, que unifique esfuerzos y se consolide como un producto competitivo contra el Caribe y desarrolle conectividad aérea regional.

1.4.23 Posicionar el Caribe Mexicano como una marca turística multiproducto y diversificado.

1.4.24 Participar en ferias y encuentros nacionales e internacionales de promoción turística.

1.4.25 Implementar estrategias de promoción, publicidad y relaciones públicas con base en las experiencias del viajero en el destino.

1.4.26 Desarrollar una estrategia de marketing digital que abarque todas las marcas y productos turísticos del estado.

1.4.27 Crear el Consejo Estatal de Promoción Turística con gerencia en marcas.

1.4.28 Implementar una estrategia de promoción de las marcas y destinos del estado a través de intercambios comerciales.

1.4.29 Desarrollar herramientas de innovación y tecnología enfocadas a mejorar los servicios turísticos de la entidad y promover la creación de destinos inteligentes.

1.4.30 Fortalecer un sistema de información y atención del turista.

1.4.31 Fortalecer el marco normativo de mejora regulatoria y facilitación turística, para mejorar la competitividad del sector.

1.4.32 Atender las actividades administrativas, técnicas, jurídicas y de staff.

INDICADORES VINCULADOS AL PLAN DE ACCIÓN

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