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COMBATE A LA POBREZA

Combatir la pobreza, la marginación, la exclusión y la desigualdad implica efectuar un diagnóstico puntual y objetivo de las condiciones sociales en las que se encuentra el estado.
El origen de estos males es multifactorial, pues no sólo se relaciona con el decaimiento de la política económica, sino con el acelerado crecimiento poblacional, la heterogeneidad de las zonas urbanas, los precarios mercados laborales, la inequidad en la distribución de bienes y servicios, el destierro de prácticas de cohesión social, el incremento en los índices de inseguridad y el diseño de políticas de desarrollo social ineficientes, entre otras causas.
Visto desde ese escenario, la pobreza se ha convertido en el obstáculo más poderoso para el crecimiento individual y colectivo, y en un lastre que debe combatirse desde distintos frentes, con recursos y estrategias encaminadas a disminuir las brechas de desigualdad. En tal sentido, combatir la pobreza significa garantizar el goce y disfrute de los derechos fundamentales, y el acceso a bienes y servicios, que posibiliten mejorar el nivel de vida de las personas a través del desarrollo de sus capacidades individuales.
Actualmente, casi 50% de los mexicanos se encuentra en situación de pobreza al no contar con ingresos suficientes que les permitan acceder a sus derechos de educación, salud, seguridad social, alimentación o servicios básicos.
La pobreza en la que viven millones de personas obstaculiza su acceso a una vida digna, caracterizada por la satisfacción de sus necesidades básicas y el desarrollo
de capacidades que contribuyen a alcanzar mejores niveles de bienestar.
En Quintana Roo, al igual que en las demás entidades del país, la pobreza afecta a miles de personas las cuales al encontrarse en esta situación se vuelven vulnerables en las distintas esferas de la vida, ya que su condición les impide desarrollarse de manera plena.
El desafío es, entonces, propiciar sociedades menos desiguales a través del robustecimiento del gasto público orientado al desarrollo social y la correcta canalización de los recursos a acciones de gobierno que generen valor público.

La pobreza en la entidad afecta a miles de quintanarroenses,
35.9% de la población se encuentra en esta condición y 7% en
pobreza extrema; Benito Juárez, Solidaridad y Othón P. Blanco
son los municipios que concentran el mayor número de personas
con alguna carencia social.

La pobreza en el estado se incrementó 4.2% de 2010 a 2012, siendo una de las entidades que mayor porcentaje de aumento registró, en cuanto a la pobreza extrema, el aumento fue de 2% durante el mismo lapso. No obstante, para el 2014 se registró un decremento considerable de la población en situación de pobreza que se había registrado en 2012, al pasar de 38.8% a 35.9%. En el mismo sentido, la pobreza extrema experimentó una disminución al pasar de 8.4% a 7% de la población en esta situación.

No obstante, 34.2% de los quintanarroenses posee algún tipo de carencia y 6.3% es vulnerable por ingresos, de acuerdo con datos de la última medición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) realizada en 2014

Por su parte, los indicadores de Carencia Social del mismo organismo ofrecen cifras preocupantes, toda vez que miles de quintanarroenses no pueden acceder a bienes y ejercer derechos de manera plena. Además, 42.1% mantiene ingresos por debajo de la línea de bienestar.

La pobreza se ha convertido en un problema estructural que mina el desempeño económico, además de ser un obstáculo para la organización ciudadana, lo que pone en peligro las bases en que se sustenta el desarrollo de la entidad.

La política de desarrollo social que ha de implementarse en Quintana Roo debe interesarse en solucionar los problemas estructurales que acentúan la pobreza y la marginación en la que viven miles de quintanarroenses, con el objetivo de garantizar la igualdad de oportunidades a todos sus habitantes y promover el desarrollo de sus capacidades.

El bienestar social no puede ser concebido cuando un integrante de la sociedad no cuenta con las condiciones mínimas para satisfacer sus necesidades básicas y vivir con dignidad.

Se requiere, por lo tanto, de políticas públicas articuladas y de carácter transversal con un enfoque de resultados, capaces de atender de manera efectiva las múltiples causas que originan la desigualdad prevaleciente en todo el estado, para desplazar las prácticas paternalistas en la búsqueda de la transformación de la realidad social.

En ese sentido, la visión de desarrollo de este gobierno plantea rebasar los enfoques simplistas para sentar las bases de una política social que permita a las personas desarrollar todas sus capacidades y vivir dignamente.

El modelo propuesto se centra en el diseño de programas orientados a superar la inequidad y a disminuir los factores que provocan la transmisión intergeneracional de la pobreza. Por ello, es necesario emprender acciones que creen valor público a través de la canalización adecuada de los problemas mediante programas estratégicos que promuevan el desarrollo social y la prestación de servicios de calidad con amplia cobertura.

Ante todo, se requiere generar las condiciones idóneas para garantizar el ejercicio real de los derechos humanos de todos los quintanarroenses. La salud, la seguridad social, la educación y la vivienda digna, así como el acceso a la cultura y el deporte, como elementos centrales para el desarrollo humano, son derechos que todos los pobladores, sin distinción de sexo, capacidades físicas, edad u origen étnico, deben gozar. En tal virtud, el trabajo conjunto entre gobierno y sociedad, la participación, la corresponsabilidad y la suma de esfuerzos entre los tres órdenes de gobierno, son fundamentales para afrontar los retos y desafíos que el estado presenta en materia de desigualdad social, marginación y pobreza.

A pesar de que Quintana Roo se ubicó en 2014 como una de las entidades con el menor número de población en situación de pobreza, las desigualdades son amplias en cuanto al acceso de bienes y servicios, así como en las oportunidades de desarrollo entre las regiones.

La posición que ocupa el estado a nivel nacional para generar políticas de bienestar es el reflejo de la situación que guarda en materia de desarrollo social, ya que de acuerdo con el Índice de Desarrollo Democrático 2015, Quintana Roo se ubica en el lugar número 20.

Una constante de las políticas de desarrollo social implementadas por las administraciones pasadas fue la desarticulación entre los objetivos, las metas y los resultados; aunado a ello, el presupuesto destinado a rubros como desarrollo social y salud han ido en decremento durante los últimos años, en los que se registra disminuciones en casi un 50% en comparación a lo asignado en 2012. En suma, los esfuerzos hasta ahora realizados no han tenido impactos favorables para la población.

Por ejemplo, el presupuesto asignado a Desarrollo Social pasó de 74.6 millones en 2012 a 46.3 millones en dos años, para finalmente quedar en 54 millones en 2016. En tanto, Salud reportó igualmente un severo decremento luego de iniciar con 117.4 millones y terminar con 72.2 millones (ver gráfica 4.1).

En los rubros de Educación y Desarrollo Agropecuario la programación presupuestal presentó contrastes. El primero registró una tendencia a la alza, pero el segundo redujo su techo financiero en más del 60% en tan sólo un año, al pasar de 382.9 a 110.3 millones, y aunque los recursos fueron creciendo nunca alcanzaron la cifra reportada en 2012 (ver gráfica 4.2).

Este tipo de recortes se tradujo en la disminución del número de programas y beneficiarios, así como en la merma de la calidad de los servicios, entre otros factores que imposibilitaron combatirla pobreza de manera adecuada.

Hecho que, igualmente, ubicó al estado en los últimos lugares en las mediciones realizadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en 2014, toda vez que en la dimensión de Vivienda ocupó la posición 24; en Salud, la 22; en Satisfacción con la vida, la 20; y en Comunidad, la 30.

Este escenario pone de relieve la necesidad de emprender acciones encaminadas a atender los principales rezagos en el estado, y para lograrlo se requieren dos componentes fundamentales: por un lado, una autoridad dispuesta a asumir cabalmente sus responsabilidades y, por el otro, una sociedad que se organiza y prepara para participar con responsabilidad y compromiso en la solución de los problemas comunes.

Siendo necesario incrementar el gasto en materia de salud, privilegiando la prevención de enfermedades y la mejora de la calidad de los servicios otorgados, con el propósito de generar condiciones que aseguren el bienestar de los quintanarroenses.

El desafío en materia educativa se centra en elevar el desempeño, reducir la deserción escolar, profesionalizar la planta docente y revisar los programas educativos, a fin de armonizarlos con las demandas de la entidad, diversificando la oferta y ampliando las oportunidades de acceso.

Por su parte, el incremento de embarazos en adolescentes y el aumento en el número de suicidios cometidos por jóvenes de entre 15 y 19 años, ocupan el segundo lugar a nivel nacional. Estos problemas, aunados al alto número de violaciones, son claras representaciones de la fragmentación del tejido social que se vive en el estado. Es por ello, que dicho contexto exige implementar estrategias que fortalezcan las relaciones comunitarias, ofrezcan alternativas de sana convivencia y fomenten entornos pacíficos.

Los rezagos en materia de desarrollo social afectan el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de los ciudadanos. Aunque la entidad logró mejorar los resultados del 2008 al 2012, al pasar de 0.739 puntos a 0.754, a nivel nacional se mantiene en el lugar número 12. El indicador expone el componente de salud como el más preocupante de todos, ya que la entidad obtiene una puntuación de 0.621, es decir, la posición número 15 en todo el país.

El desarrollo social y el combate a la desigualdad en Quintana Roo reivindican la necesidad de atender de manera particular cada uno de los municipios, centrar los esfuerzos en las zonas de atención prioritaria, promover el desarrollo equilibrado de las regiones y focalizar los recursos a quienes realmente lo necesitan, con el objeto de propiciar un piso parejo para el desarrollo de las capacidades de todos los quintanarroenses.

Tomar en cuenta las demandas de los grupos en situación de vulnerabilidad y atenderlas de manera efectiva mediante mecanismos de trabajo conjunto, que promuevan su participación e inclusión y el respeto de sus derechos humanos, será clave en el éxito de las políticas de desarrollo social impulsadas por la actual administración. Los menores, adolescentes y jóvenes, las mujeres, las personas de la tercera edad, los pueblos indígenas, los migrantes y las personas con discapacidad, son reconocidos como garantes de derechos humanos y en tal virtud es deber del gobierno estatal generar las condiciones idóneas para que los ejerzan de manera plena. En suma, es necesario construir un estado para todos.

La aparición de nuevos fenómenos sociales, como el del niño llave o niño cadena, así como la inseguridad, aunados a la falta de oportunidades para el desarrollo de algunas regiones en la entidad, han sido factores clave en la descomposición del tejido social que tanto vulnera el bienestar de la población quintanarroense en su conjunto.

El incremento en el número de homicidios, el aumento en las adicciones, así como en el porcentaje de violaciones, la insatisfacción con la vida y la desconfianza en las relaciones sociales y en la actuación gubernamental son sólo algunas de las manifestaciones de esta descomposición.

El tejido social es un elemento fundamental para garantizar la gobernabilidad y el bienestar de los habitantes de una entidad. Éste refleja el grado de pertenencia, solidaridad y cohesión existentes en un grupo de individuos.
Es en el seno de las familias donde se constituye el tejido social y es a través de las relaciones interpersonales en donde éste se consolida mediante el respeto, la confianza, el apoyo y la participación.
Las relaciones sólidas derivadas de lo anterior, reciben la denominación de capital social, el cual se refiere a la capacidad de los individuos de colaborar entre sí en diferentes circunstancias y propiciar el desarrollo y el bienestar comunitario para mejorar su calidad de vida.
Una sociedad en la que impera un tejido social fuerte se caracteriza por la seguridad, la paz y la armonía que se vive en ella; por el contrario, su debilitamiento da pauta a la formación de nuevos problemas sociales que obstaculizan el desarrollo individual y colectivo.
El deporte y la cultura son componentes indispensables que le dan fortaleza al tejido social, ya que a través del primero se promueve la sana convivencia, se adquieren valores socialmente deseables y se contribuye a la transformación social favorable.
Igualmente, la cultura refuerza los lazos entre las personas, contribuye a la conformación del capital social, estimula la creatividad como elemento fundamental para el desarrollo humano, así como también promueve la confianza y la creación de vínculos de inclusión y participación; además, la cultura genera identidad y pertenencia.

Cohesión Social

Datos de la OCDE 2015 ubican a Quintana Roo en la posición número 30 con respecto a la dimensión denominada comunidad, relativa a la calidad de la red social de soporte. Dicho indicador expone el debilitamiento del tejido social en la entidad, al demostrar que los quintanarroenses sienten desconfianza en sus redes sociales de soporte, ya sea que éstas se conformen por la familia, amigos o vecinos, entre otros grupos de interés socioafectivos.
Cada vez son más comunes los casos de abandono de infantes por parte de sus padres o tutores, ya que estos generalmente se ausentan del hogar durante mucho tiempo para cubrir sus jornadas laborales. En otras circunstancias, se registran episodios de violencia hacia los menores y las mujeres, principalmente, en los que un alto porcentaje de los agresores es un miembro de la familia.
Del mismo modo, la inseguridad, la inequidad social y la falta de programas orientados al fortalecimiento del tejido social generan desconfianza entre los miembros de una  comunidad. A esto se agrega la desconfianza hacia las decisiones del gobierno, derivado de los nulos resultados en la atención de los principales problemas que aquejan a la entidad.
La suma de lo anterior influye en la satisfacción que sienten los quintanarroenses con su vida, por lo que Quintana Roo ocupa el número 20 nacional en este indicador evaluado por el mismo organismo.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) es una instancia gubernamental que mide el grado de cohesión social en México, entendida a grandes rasgos como el consenso existente entre los miembros de una sociedad o el grado de pertenencia a un grupo que se determina a través de cuatro indicadores: el coeficiente Gini, la razón de ingreso, el grado de polarización social y el índice de percepción de redes sociales.
Quintana Roo tiene un coeficiente Gini de 0.475 en una escala de 0 a 1, donde el valor de 1 equivale a la mayor desigualdad entre la población respecto a la distribución del ingreso y el 0 corresponde a condiciones de equidad. La puntuación obtenida por la entidad remite a una sociedad con grandes desigualdades económicas, sobre todo al compararse entre municipios y, por tanto, demanda acciones de gobierno enfocadas a disminuir la brecha existente entre diferentes segmentos de la población y generar una mayor equidad.

En relación a la razón de ingreso, la entidad obtiene una puntuación de 0.08, la cual refleja las asimetrías que hay entre los ingresos de las personas en pobreza extrema y los de las personas no pobres y no vulnerables. Hay que subrayar, no obstante, que si bien la brecha no es muy grande entre los municipios que conforman el estado, debe  nalizarse de manera particular si estas desigualdades se dan por región, ya que la actividad económica de algunos municipios que viven del turismo y sus actividades adyacentes distan de la realidad de municipios pertenecientes a la región maya y la región sur, pues los ingresos percibidos por los habitantes de dichas regiones no sólo son menores, sino que en los últimos años han ido en decremento. Esta inequidad es uno de los elementos que debilitan el tejido social.

Por último, el Coneval clasifica a la entidad en un nivel medio en relación al índice de percepción de redes sociales.

Las políticas orientadas al fortalecimiento del tejido social deben considerar, además de los elementos anteriormente señalados, la composición y la dinámica
de las familias quintanarroenses.

En este sentido, destacan datos de un censo de 2010, en el que se registra un total de 280 mil 790 hogares encabezados por hombres, mientras 82 mil 276 hogares tienen a una mujer como jefa de familia, considerando que el tamaño promedio de los hogares es de 3.6 personas. Se requiere, entonces, diseñar e implementar políticas específicas que tengan como objeto principal la familia, y la fortalezcan y la impulsen para ser el centro de una sociedad unida y próspera.

Asimismo, destaca la dinámica familiar como un elemento explicativo del fortalecimiento o debilitamiento del tejido social, ya que su unión, los lazos de confianza, el respeto  entre sus miembros, los entornos de paz y armonía, así como el grado de convivencia sana entre los miembros de la familia son fundamentales.

Un panorama general de lo explicado en el párrafo antecedente lo aborda la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de la Familia en México 2011 elaborado por el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), siendo dicho contexto un reflejo de las familias quintanarroenses.

Uno de los hallazgos interesantes de esta encuesta es que las condiciones de vida de las familias determinan la calidad de la convivencia que dentro de ellas se produce, pues a menor escolaridad mayor es la convivencia a la hora de la comida; no obstante, a mayor ingreso del jefe de familia mayor es el número de actividades recreativas realizadas por los miembros que la componen.

De acuerdo a la situación descrita, las estrategias de fortalecimiento del tejido social deberán tener como eje principal las familias y tomar en consideración lo que se ha expuesto hasta ahora. Asimismo, deberán promover la realización de actividades recreativas colectivas, así como incentivar la convivencia vecinal, fomentar valores e impulsar esquemas novedosos de coparticipación con el gobierno en la solución de problemas, para hacer de Quintana Roo un lugar en el que impere la armonía, la paz y la confianza entre sus habitantes, y para que cada uno de ellos se sienta satisfecho con su vida y acceda a una mejor calidad de vida.

CULTURA

Quintana Roo es un estado con una gran diversidad cultural; el hecho de ser junto con Baja California las entidades más jóvenes del país —fue declarado Estado Libre y Soberano apenas en 1974— y lugar preferido de otros estados y otras partes del mundo como residentes permanentes, así como su vecindad con Yucatán y países del Caribe influyen en su multiculturalidad. Además, sus ricas tradiciones mayas dotan de orgullo y de sentido de pertenencia a sus habitantes.

Sin embargo, las políticas culturales que se han aplicado en la entidad han desaprovechado las múltiples ventajas que tiene el estado y no han sabido favorecer el desarrollo de las personas, como tampoco han impactado positivamente en el capital cultural que éste posee, como elemento imprescindible para recomponer el tejido social.

Las zonas arqueológicas de Quintana Roo, a través de las cuales puede admirarse la majestuosidad de su pasado, son principalmente Tulum, que es una de las más visitadas del país y se constituye en un referente internacional de la cultura maya, seguidas de Cobá, Kohunlich y Dzibanché, también de gran relevancia.

En cuanto a la gastronomía, los platillos que más sobresalen son la cochinita pibil, los panuchos y los salbutes, además de su cocina a base de mariscos y su gran variedad de ceviches.
Son particulares de esta región los bailes siguientes: La jarana, Los chicleros, Las cintas, La cabeza de cochino y el Samba y macho. Otras de las expresiones tradicionales representativas del estado son las artesanías elaboradas con materiales de conchas y caracoles, las hamacas de algodón y nylon y el bordado de huipiles.

El Carnaval de Cozumel es una festividad anual de gran arraigo en la entidad, pues se efectúa desde hace 140 años, y genera una derrama económica significativa.

Estas son sólo algunas de las manifestaciones culturales que deben ser revalorizadas e impulsadas a través de políticas que busquen no sólo su reconocimiento sino su permanencia y divulgación, como una estrategia clave para fortalecer el tejido social. La política cultural de la entidad debe orientarse, entonces a consolidar los lazos de pertenencia, fomentar la convivencia y avivar la identidad y el orgullo quintanarroense.

En relación a la infraestructura existente para difundir la cultura, en 2013 estaban habilitados para su funcionamiento 13 auditorios—tres menos que los que había en 2012—, 18 centros culturales, 4 galerías, 16 librerías, 12 museos y 9 teatros, según datos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
Por su parte, datos del INEGI 2013 indican que en ese año había un total de 140 bibliotecas públicas, las cuales concentraban un total de un millón 365 mil 870 libros
en existencia y los usuarios hicieron un millón 918 mil 97 consultas.

Pese a la gran riqueza cultural y a la infraestructura para el servicio de bibliotecas públicas existentes, los quintanarroenses por lo general no acuden a éstas. Lo anterior
evidencia que los programas y políticas hasta ahora efectuados han dirigido sus esfuerzos mayoritariamente a la promoción del turismo, dejando de lado el reconocimiento de la cultura como elemento central en el desarrollo humano de los habitantes del estado.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales realizada por el Conaculta en 2010, sólo 27.4% de la población de Quintana Roo ha leído al menos un libro durante el año de la encuesta. Este mismo instrumento reveló que la asistencia a recintos culturales es baja, pues sólo 53.7% de los quintanarroenses ha asistido a una biblioteca; 47.3% a un museo, y 57.9% a una zona arqueológica, a pesar de ser uno de los cinco estados con la mayor cantidad de zonas arqueológicas.

En cuanto a la asistencia a espacios culturales, menos de 30% de la población asiste a presentaciones de danza, teatro o exposiciones de artes plásticas o visuales. No obstante, la misma encuesta revela que los quintanarroenses, en especial los jóvenes, tienen interés en estudiar arqueología, danza, música y artes plásticas.
En consonancia con esto, la apertura de espacios culturales dirigida a todos los

sectores de la población, tales como casas de cultura y escuelas de arte debe ser una prioridad. El impulso de la cultura debe reorientarse a promover los valores socialmente deseados, tales como la inclusión y el sentido de pertenencia.

La promoción cultural, en todos sus órdenes, deberá ser una tarea central en el esfuerzo de la actual administración por transformar la realidad social de la entidad, a través de políticas integrales. Sin duda, la recomposición del tejido social demanda del aporte de la cultura y, para lograrlo, ésta deberá ser una herramienta invaluable para fomentar la cohesión social.

DEPORTE

El deporte es un elemento idóneo para la formación integral de las personas, y muy significativo socialmente, pues contribuye al proyecto personal de vida: por medio de él se inculcan valores como la igualdad, la cooperación, la lealtad, la integración, la tolerancia, la autonomía la solidaridad y la convivencia..

La nueva administración está convencida de que así como se debe impulsar la educación, la ciencia y la cultura, también se deben propiciar las condiciones para impulsar el deporte, y para ello habrá que mejorar la infraestructura y ampliar los apoyos para quienes practican alguna disciplina.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la falta de actividad física es el cuarto riesgo de mortalidad en el mundo, por lo que es de suma relevancia promoverla para evitar enfermedades.

El deporte es práctica habitual, ya sea de manera recreativa o profesional, por un extenso sector de la población quintanarroense; ya que las características propias de la entidad la hacen viable.

Quintana Roo ha destacado en la Olimpiada Nacional y en la Paralimpiada Nacional. De acuerdo al Centro Nacional de Información y Documentación de Cultura Física y Deporte, el estado obtuvo en la Olimpiada Nacional 2016 un total de 122 medallas, de las cuales 39 fueron de oro, 30 de plata y 53 de bronce, colocándose en el 8vo lugar dentro de los participantes.

En la categoría Aguas Abiertas se obtuvo una medalla de oro, colocándonos en segundo lugar después de Baja California. En Atletismo se obtuvieron una medalla de oro, dos medallas de plata y tres de bronce, colocándonos en la posición 15 dentro del total de estados participantes. En la categoría Boxeo se obtuvieron una medalla de oro, una de plata y dos de bronce, colocándose en la posición 6. En la categoría Judo se obtuvieron tres medallas de oro y siete de bronce, ocupando posición 7. En Karate se obtuvo una medalla de plata y tres bronces, colocándose en la posición 16. En levantamiento de pesas se obtuvieron 12 medallas de oro, seis de plata y nueve de bronce, colocándonos en el lugar 4 dentro de los estados competidores. En luchas Asociadas se obtuvo una medalla de oro, una de plata y seis de bronce, colocándose en la 14 posición. Siendo estas sólo algunas de las categorías en las que se participó.

En la Paralimpiada Nacional 2016, la entidad obtuvo diez medallas de oro, siete de plata y cuatro de bronce, ubicándose en la posición nacional número 20. Dentro de las categorías en las que se participó fueron: ciegos y débiles visuales natación, deportistas especiales natación y sobre silla de ruedas natación.

La tarea pendiente será, entonces, incorporar a la activación física al sector de la población que no practica ningún deporte y que no construye por este medio nexos solidarios familiares o con otros grupos con los que pudiera interactuar. No hay que olvidar que la práctica deportiva previene problemas de salud y evita las adicciones.

Así también, el sedentarismo se asocia a la prevalencia de sobrepeso y obesidad que padecen un gran número de mexicanos, según estimaciones del Consejo Nacional de Población (Conapo).

El panorama nacional no dista de la realidad quintanarroense, en el año 2000 se registró una incidencia de sobrepeso de 38.9%; para 2006 se incrementó 40.1%, y durante 2012 aumentó 40.6%; un dato a tomar en cuenta es que el sobrepeso afecta principalmente a las mujeres. Con respecto a la obesidad, a principios del milenio se obtuvo el dato que 26.6% de la población padecía esta afección; en 2006 el porcentaje era de 34.9%, y en 2012 ascendió a 37%. Por lo tanto, se requiere emprender programas cuya meta sea impulsar la práctica del deporte como una actividad que prevenga problemas de salud, fomente la convivencia sana y fortalezca el tejido social, mediante estrategias novedosas
diseñadas a partir de las particularidades de cada grupo de la población.

En relación a la infraestructura deportiva del estado, en 2013 se contabilizaba un total de cuatro albercas, 82 campos de béisbol, 213 campos de futbol, 337 canchas de básquetbol, 23 canchas de voleibol, 231 centros y unidades deportivas, 20 gimnasios y siete pistas de atletismo.

La educación es, con toda certeza, una de las herramientas más poderosas de integración y cohesión social que pueden conducir a las personas a trascender su esfera de desarrollo cotidiano. Además, la educación es un elemento indispensable para el desarrollo, tanto individual como colectivo, pues contribuye a alcanzar mejores niveles de bienestar y amplía las oportunidades de crecimiento económico.

Sin embargo, la pobreza está asociada al nivel educativo de la sociedad. Los índices de analfabetismo y deserción escolar guardan una estrecha relación con las posibilidades efectivas de inserción laboral de los ciudadanos.

Por ello, las acciones emprendidas en este sentido, estarán dirigidas a mejorar la calidad educativa para garantizar que cada infante y cada joven tengan las mismas oportunidades de capacitación y aprendizaje. Indudablemente, brindar educación de calidad es una de las tareas más importantes de todo gobierno que busca propiciar el desarrollo de una entidad. Por lo tanto, es necesario ampliar la cobertura, elevar los niveles de escolaridad, combatir la deserción y el analfabetismo, así como rehabilitar y equipar las escuelas con la meta de crear entornos adecuados para el aprendizaje.

En Quintana Roo el reto en materia educativa se centra en incrementar la cobertura educativa de los niveles medio superior y superior, así como compatibilizar la oferta de estudios con las nuevas demandas de la entidad. Por otra parte, el desempeño educativo de los estudiantes se posiciona como uno de los principales focos rojos de atención.

La Secretaría de Educación Pública registró en la entidad 2 mil 346 escuelas y 430 mil 389 alumnos, de los cuales 212 mil 925 son hombres y 217 mil 464 son mujeres. Igualmente, se contabilizaron 23 mil 894 docentes durante el periodo de 2014-2015

En Quintana Roo, al igual que en resto del país, hay diversos grupos de la población en situación de vulnerabilidad, que ya sea por edad, sexo, condición física u origen étnico no pueden ejercer plenamente sus derechos y no gozan de los mismos beneficios que el resto de la población.

Los menores y los jóvenes, las mujeres, las personas de la tercera edad, las personas con discapacidad, los migrantes y las personas originarias de pueblos indígenas, son algunos de los sectores de la población que conforman los grupos vulnerables, cuyas características se presentan como un obstáculo al momento de afrontar situaciones de riesgo.

MENORES, ADOLESCENTES Y JÓVENES

Debido a las extenuantes jornadas laborales de los adultos, principalmente de aquellos que se desenvuelven en el sector turístico, en Quintana Roo se haempezado a dar el fenómeno social conocido como niño llave o niño cadena. A temprana edad los niños llave adquieren responsabilidades tales como ir solos a la escuela y regresar a casa sin compañía de sus tutores, prepararse alimentos e incluso cuidar de sus hermanos menores, ya que sus padres están trabajando. La carencia de una figura familiar de autoridad conlleva a conductas de riesgo relacionadas con acciones delictivas, vandalismo, adicciones, embarazos a temprana edad e incluso suicidios. Por su parte, los niños cadena permanecen la mayor parte del tiempo encerrados en sus casas hasta que sus padres llegan después de su jornada laboral. Estos niños no asisten a la escuela y,  en consecuencia, no desarrollan habilidades sociales ni capacidades que se adquieren en el aula escolar y en el ámbito comunitario, por lo que se enfrentan a situaciones
de riesgo dentro del hogar.

La fragmentación del tejido social y la falta de políticas públicas que ofrezcan alternativas de solución agudizan estos fenómenos en la entidad, los cuales no son exclusivos de hogares marginados o pobres, ya que también suceden en hogares en los que ambos padres tienen una fuente de ingresos.

Una explicación posible a estos fenómenos que cada vez se generalizan más a todos los estratos sociales tiene que ver con la percepción de los ciudadanos, pues así se refleja en la Encuesta Nacional Sobre Discriminación en México 2010, la cual señala que 24.3% de la población de Quintana Roo opinó que las niñas y los niños deben tener los derechos que sus padres les quieran dar, y 1.3% de los encuestados aseveró que no tienen derechos por ser menores de edad.

Estos escenarios revelan la violación de algunos derechos de niños y adolescentes, señalados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, tales como el derecho a la vida, a la supervivencia y el desarrollo, a la prioridad, a vivir en familia, a vivir en condiciones de bienestar, a un sano desarrollo integral y a la educación, entre otros. Por su parte, uno de los indicares que refleja la calidad de vida de este sector de la población es el Índice de Desarrollo Humano de Niños y Adolescentes, el cual coloca a Quintana Roo en el lugar nacional número 15 durante el 2012.

Otro indicador que esboza el panorama general de la situación en la que se encuentran los menores de edad es el Indicador de Mortalidad Infantil, que posiciona al estado en el número 20 en todo el país.

Durante el año 2013, en Quintana Roo las principales causas de muerte de los niños menores de un año fueron afecciones originadas en la etapa perinatal, seguidas de
malformaciones congénitas, deformaciones y anomalías cromosómicas y accidentes.

Por otro lado, en Quintana Roo prácticamente no existen políticas públicas para los jóvenes, prueba de ello es que en este estado, así como en Campeche, Chiapas, Guerrero, Tabasco, Veracruz y Yucatán se concentra el mayor porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan.

Durante el año 2012, 36.4% de los jóvenes de 12 a 19 años de edad se hallaba en situación de pobreza, estrechamente vinculada con la falta de acceso a la educación y al empleo y, desde luego, a la marginación.

Por lo que respecta a las adicciones, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes 2014, señala que en Quintana Roo el 22% de los estudiantes de secundaria y bachillerato consumían drogas, esto quiere decir que es uno de los estados con la prevalencia más alta en el consumo de estupefacientes, sólo superado por la Ciudad de México, que concentró el 25%.

Resulta aún más preocupante el primer lugar que ocupa la entidad en el consumo de drogas en estudiantes de primaria, que es de 5.9%. En cuanto al consumo de alcohol y tabaco, Quintana Roo también se ubica en los primeros lugares de la tabla nacional.

Asimismo, el estado se mantiene en el primer lugar en embarazos en adolescentes de 15 a 19 años de edad, de acuerdo con datos del INEGI. Esta situación se relaciona en muchos casos a problemas de abusos o violencia sexual, al contagio de enfermedades de transmisión sexual y a riesgos de salud en las madres adolescentes, ya que no poseen condiciones físicas favorables para el embarazo.

Aunado a ello, el abandono escolar es una de las principales consecuencias, que sumadas a la pobreza en la que ya viven los adolescentes, perpetúan la pobreza  generacional.

Por último, en el estado se registran índices de suicidio por arriba de la media nacional. En 2013, el grupo etario de 15 a 19 años fue el que concentró la mayor incidencia, seguido del grupo de 24 a 29 años de edad.

Se debe tener presente que las oportunidades de desarrollo que se les brinden a los menores, adolescentes y jóvenes determinará la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras. Por ello, impulsar su desarrollo, respetar sus derechos, ampliar sus oportunidades de sana recreación, educación, salud y alimentación, son esenciales para hacer de Quintana Roo un estado incluyente, próspero y competitivo.

MUJERES

A lo largo de la historia las mujeres han estado en desventaja con respecto a los hombres; se las ha relegado a roles específicos de esposas y madres, por lo que se espera de ellas que se ocupen de las tareas del hogar, el cuidado de los hijos y de las personas mayores.

No obstante, sus continuas luchas por alcanzar la igualdad de género han contribuido a eliminar los paradigmas del mal llamado “sexo débil” en oposición al “sexo fuerte”. Sin embargo, la conquista de derechos tales como la igualdad laboral, el acceso a la educación y la salud, siguen sin ser una realidad para millones de mujeres.

Las quintanarroenses en edad de trabajar se encuentran en condiciones superiores a las de la media nacional, ya que la alta demanda del sector turístico emplea a un gran número de mujeres; por consiguiente, su acceso al mercado laboral les permite tener una fuente de ingresos que se traduce en independencia económica y empoderamiento.

Sin embargo, muchas mujeres todavía no tienen acceso a la educación, la salud y otros derechos fundamentales. A lo anterior se suma la situación en la que se encuentran las mujeres que acumulan más de una condición que determina la vulnerabilidad, específicamente las mujeres indígenas, las ancianas o las mujeres indígenas mayores. En Quintana Roo, según datos del Anuario Estadístico de Quintana Roo, se registró en 2010 un total de 652 mil 385 mujeres, que representan aproximadamente el 50% del total de la población. Cabe mencionar que el mayor porcentaje de mujeres se concentra en los municipios de Othón P. Blanco y Benito Juárez. Asimismo, este documento destaca que del total de mujeres quintanarroenses el mayor porcentaje se sitúa en el rango de edad de 0 a 34 años de edad.

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De acuerdo a la Encuesta Intercensal 2015, 79.31% de las mujeres quintanarroenses está afiliada a los servicios de salud, en contraste con 80.83% por ciento de los hombres afiliados.

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Las enfermedades más frecuentes de la mujer son las que se relacionan con el cáncer de mama, el cáncer cervical y los quistes de ovarios. De igual forma, la atención prenatal y perinatal demanda la atención oportuna y de calidad de los servicios de salud orientados a las mujeres.

Benito Juárez y Solidaridad se identifican como los municipios en los que se concentra el mayor porcentaje de mujeres sin derechohabiencia a servicios de salud, por lo cual es imperioso emprender estrategias para garantizar su acceso a este derecho.

También destaca la incidencia de casos de violencia obstétrica que suceden en la entidad, pues un porcentaje significativo de mujeres embarazadas no reciben la atención adecuada durante su proceso reproductivo, el cual abarca desde el periodo de gestación hasta el posparto.

Respecto a quienes no saben leer y escribir, el porcentaje de mujeres analfabetas en la entidad es superior a la de los hombres; hay 17 mil 709 hombres analfabetos
y 26 mil 428 mujeres analfabetas.

Por último, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, durante el cuarto trimestre de 2015, del total de 751 mil 234 personas ocupadas, 61.6% eran
hombres, mientras que sólo 38.3% eran mujeres.

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Lo anterior muestra que si bien las mujeres quintanarroenses se encuentran ocupadas en un mayor porcentaje que la media nacional, en relación al porcentaje de hombres ocupados hay una brecha de casi 20%.

En tal virtud, las acciones por emprender deben centrarse en la implementación de políticas afirmativas que busquen reducir las brechas existentes entre hombres y garantizar el respeto a sus derechos humanos.

GRUPOS INDÍGENAS

La riqueza cultural de la entidad se debe en gran medida a los pueblos originarios, quienes han preservado las costumbres y tradiciones que hoy dotan de identidad al estado. Entender su cosmovisión permite acceder a un nuevo conocimiento que forma parte de la historia quintanarroense. Sin embargo, la pobreza, marginación y exclusión que los segrega es la realidad social en la que viven miles de personas indígenas.

Las políticas dirigidas a los grupos indígenas implementadas hasta ahora, se centran en el reconocimiento de su cultura a través de esquemas que incentiven el turismo en la entidad.
No obstante, las necesidades de quienes residen en los pueblos originarios no han sido atendidas de manera eficiente y en muchos de los casos los programas orientados a promover su desarrollo transgreden sus usos y costumbres.

Según los resultados de la Encuesta Intercensal 2015, Quintana Roo es el cuarto estado con el mayor número de personas que se autorreconocen como indígenas, sólo por debajo de Oaxaca, Yucatán y Campeche, ya que 40% de la población total en la entidad, se reconoce como tal.

 

A la vez, el estado ocupa el cuarto lugar en relación al porcentaje de población que habla alguna lengua indígena. Por tanto, Quintana Roo posee una gran diversidad lingüística, pero el maya es la lengua predominante, hablada por casi 178 mil personas, seguida del Tzotzil, el Chol y el Kanjobal.

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Cabe destacar que la población hablante de una lengua indígena ha crecido de manera notable entre los años 2000 a 2010, pasando de 173 mil 582 a 198 mil 835 personas, respectivamente. De igual forma, un gran porcentaje de la población indígena, principalmente aquellas en un rango de edad de 10 a 40 años, ha adoptado el español como segunda lengua.

En las estadísticas nacionales, la entidad vuelve a ocupar el cuarto lugar en el listado del Indicador Derechos Indígenas 2015, con 6 mil 210 puntos. Quintana Roo se encuentra dentro del grupo de estados con políticas de desarrollo medio orientadas a este grupo específico de la población. El resultado del indicador contrasta con el número de  indígenas en la entidad, por lo que es necesario reconducir las políticas encaminadas a la atención de este grupo social.

Por otra parte, del total de 404 mil 292 personas reconocidas como indígenas por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, en el año 2010 sólo 60% de la población indígena era derechohabiente de algún servicio de salud, y del total de este sector poblacional de 15 y más años únicamente 62% sabía leer y escribir.

Los datos muestran la desventaja existente en el acceso a la educación y la salud de las personas indígenas .Su exclusión de estos derechos debido a las inadecuadas políticas las coloca en situaciones de vulnerabilidad, ya que la educación y la salud son condiciones indispensables para garantizar el bienestar general y el ejercicio de otros derechos. A lo anterior se añade los bajos salarios, el desempleo, la desnutrición, la discriminación y la exclusión, elementos que ponen en desventaja a las personas indígenas en comparación con el resto de la población.

En cuanto a las condiciones de las viviendas en comunidades indígenas, aproximadamente 11% no cuenta con agua entubada, 14% no tiene acceso a drenaje y 8% aun no accede a los servicios de electricidad.

Este panorama adverso ha obligado a las personas indígenas a trasladarse a zonas urbanas, en búsqueda de mejores condiciones de vida. El Diagnóstico de la Lengua y Cultura Maya en Quintana Roo, elaborado por el gobierno del estado, identifica que estos desplazamientos son posibles por es la existencia de una red social, la cual explica que la migración a estas zonas tiene como objetivo la reintegración familiar.

Garantizar el ejercicio real de los derechos humanos de las comunidades indígenas, así como la cobertura de los servicios básicos en las viviendas, el acceso a la justicia, la educación y la salud, siguen siendo retos que debe afrontar la entidad. También se señala que el mayor porcentaje de población indígena se concentra en los municipios de Felipe Carrillo Puerto, José María Morelos y Lázaro Cárdena, por lo tanto, estos son municipios en los que se deberá priorizar las acciones gubernamentales a fin de reducir las desigualdades existentes.

PERSONAS CON DISCAPACIDAD

La discapacidad física es una de las principales condiciones por las cuales las personas son excluidas en el ámbito educativo, laboral y comunitario. Por lo general, las personas con discapacidad son víctimas de la discriminación; muchos de ellas viven en el abandono y carecen de atención especializada. Esta desafortunada situación les impide mejorar su condición de vida.

Datos del INEGI confirman que en Quintana Roo 40 mil 228 personas tienen alguna limitación en la actividad; de las cuales ,3 mil 521 personas tienen alguna limitación en la actividad para escuchar; 4 mil 540 personas tienen alguna limitación para hablar o comunicarse; 18 mil 492 poseen alguna limitación para caminar o moverse; 2 mil 301personas afirman tener una limitación para atender el cuidado personal, y un mil 873 tiene una limitación en la actividad para poner atención o aprender.

El mayor porcentaje de personas con alguna limitación en la actividad se concentra en los municipios de Benito Juárez y Othón P. Blanco.

 

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En materia educativa, es el Índice de la Responsabilidad Educativa Estatal (ICRE) 2016 quien señala que en la entidad sólo 1 de cada 10 niños con necesidades educativas especiales recibe atención especial y 5 de cada 10 escuelas públicas cuentan con rampas para personas en condición de discapacidad móvil.

La Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (ENADIS) 2010 revela que en Quintana Roo, junto con los estados de Campeche y Yucatán, el respeto a los derechos de las personas con alguna discapacidad es como sigue: 52% de los encestados opinó que se respetan parcialmente, mientras que sólo el 21.8% consideró que sí se respetan y 24.7% afirmó que no se respetan.

Las cifras presentadas resultan preocupantes, pues significan que las personas con alguna discapacidad sufren episodios de discriminación en los diversos ámbitos, falta de oportunidades laborales y educativas y deficiente calidad en la atención de la salud, entre otras situaciones que limitan su bienestar. Asimismo, evidencia la falta de una conciencia ciudadana relativa a la inclusión y el respeto a este grupo en situación de vulnerabilidad.

Por último, la información disponible relacionada con las personas con discapacidad es escasa y esto impide conocer el grado de vulnerabilidad en el que se encuentran. En tal sentido, es urgente elaborar diagnósticos para conocer la situación real de este sector de la población que permita tomar decisiones acertadas y garantizar el ejercicio de sus derechos.

PERSONAS DE LA TERCERA EDAD

La disminución de las facultades físicas o mentales de los adultos mayores coloca a este grupo de la población en desventaja para el ejercicio pleno de sus derechos con respecto a otras personas, ya que se enfrentan a más obstáculos para desarrollar cualquier actividad. De igual forma, su calidad de vida disminuye cuando no cuentan con servicios médicos, una vivienda digna e ingresos suficientes para cubrir sus necesidades. Aunado a ello, suelen sufrir episodios de violencia, ejercida principalmente por parte de los familiares, e incluso son víctimas del abandono.

Quintana Roo es una de las entidades que registra el menor número de adultos mayores de acuerdo al porcentaje total de su población. Sin embargo, al igual que en el resto del país los obstáculos a los cuales se enfrentan están relacionados con la falta de oportunidades laborales, atención oportuna de la salud e insuficiencia de espacios para el esparcimiento.

Durante 2010, el INEGI registró que en la entidad había 63 mil 965 personas de 60 y más años, cuya proporción hombres-mujeres es similar:32 mil 503 son hombres y 31 mil 462 son mujeres.

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Como ya se explicó, Quintana Roo es de los estados que registra el menor número de población en este rango de edad en todo el país; sin embargo, durante el periodo de 2000 a 2010 registró 6.8% de crecimiento promedio anual, una de las mayores tasas a nivel nacional.

Las características de la población quintanarroense de 60 años y más, de acuerdo al Perfil Sociodemográfico de Adultos Mayores elaborado por el INEGI, indica que durante 2010 apenas 74.5% de esta población esta alfabetizada, porcentaje que ubica a la entidad ligeramente por arriba de la media nacional. Lo anterior se traduce en que 46.4% tiene primaria; 9.7%, secundaria; 5.5% cuenta con educación media superior y sólo 9.7% tiene educación superior o posgrado.

Además, Quintana Roo es el segundo estado con el mayor porcentaje de población de 60años y más económicamente activa, con un porcentaje de 41.7%, sólo por debajo de Chiapas. No obstante, es la octava entidad con el mayor porcentaje de población del mismo rango de edad ocupada durante el mismo periodo.

En relación a los servicios de salud, el estado se encuentra apenas por arriba de la media nacional con el mayor porcentaje de población de edad derechohabiente, al registrar 73.8%del total que tiene este servicio, en contraste con Colima, que registra 87.6%.

Uno de los datos que más reflejan la vulnerabilidad de este grupo de la población es el abandono. De acuerdo a datos de INEGI 2010, por cada 100 mil adultos mayores de 60 años y más, 14.1% está en situación de calle.

El abandono de los adultos mayores refleja la fragmentación del tejido social que padece la entidad. En muchos casos la familia no representa una red de soporte estable que se solidarice con las personas mayores para subsanar sus necesidades, y también acusa la falta de respeto de los derechos humanos de esta población.

Por otra parte, Quintana Roo se coloca como la segunda entidad con mayor porcentaje de adultos mayores en reclusión, ya que de cada 10 mil adultos mayores 13.3 están privados de la libertad.

El Diagnóstico del Programa de Pensión para Adultos Mayores elaborado por la Secretaría de Desarrollo Social en 2013 señala en relación a las proyecciones de CONAPO en ese año, que había 49 mil 435 personas de 65 años y más durante el mismo periodo, de las cuales sólo 12 mil 134 tenían algún tipo de pensión.

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Por último, la entidad es de las que registra el mayor número de personas que vive con su familia o amistades, y es muy pequeño el porcentaje de quienes manifiestan vivir solos.

En Quintana Roo los adultos mayores demandan fuentes de ingresos, así como programas de asistencia social para atender su salud y cubrir sus necesidades básicas, como la activación física, el esparcimiento y el fomento de la convivencia familiar.

Debe considerarse que la tendencia en el número de adultos mayores va en aumento; en tal virtud, es responsabilidad del estado prever sus necesidades y generar las mejores condiciones para que la población de 60 años y más puedan tener una vida de buena calidad.

Es imperativo entonces fortalecer el tejido social y fomentar la convivencia familiar, sobre todo con este sector de la población, ya que las consecuencias del aislamiento y el olvido suelen generar depresión y, en el peor de los casos, suicidio.

El compromiso con los adultos mayores debe centrarse en reproducir prácticas exitosas a favor de este sector, robustecer los programas y fortalecer las alianzas con el gobierno federal, para brindarles mejores servicios.

MIGRANTES

Los movimientos migratorios han sido una constante en la historia del mundo. Continuamente las personas se trasladan a otras entidades o países de manera temporal o permanente, en busca de mejores condiciones de vida. Obtener mayores ingresos ha sido la principal motivación de estos flujos; sin embargo, la reunificación familiar e incluso la inseguridad son otros de los motivos por los cuales las personas cambian de residencia.

La población emigrante de Quintana Roo es muy poca, ya que las condiciones económicas de la entidad garantizan el derecho de residencia y, por la misma razón, se registra una alta llegada de inmigrantes que buscan mejores oportunidades de empleo y condiciones de vida, que a su vez transforman el entorno cultural y  económico de la entidad.

Uno de los principales corredores de migrantes es el de México–Estados Unidos, debido a circunstancias geopolíticas e históricas. Del total de migrantes mexicanos en Estados Unidos sólo 0.1% corresponde a migrantes de Quintana Roo, lo que la convierte en la cuarta entidad con el menor flujo de migrantes durante el periodo de 2009 a 2014, según datos del Anuario de Migración y Remesas México 2016.

Othón P. Blanco, Benito Juárez, José María Morelos, Felipe Carrillo Puerto y Cozumel son los principales municipios exportadores de migrantes a los Estados Unidos, lo cual explica en gran medida la brecha existente en relación al desarrollo económico entre la zona sur y la zona norte de la entidad.

Los principales lugares de residencia de los quintanarroenses establecidos en el país vecino son California, Texas, Alabama, California del Norte y Florida. Quintana Roo es la segunda entidad con el menor número de viviendas con emigrantes a los Estados Unidos

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Las remesas percibidas apenas representan 0.5% del total nacional, colocando a estado como el tercer estado con el menor número de remesas captadas durante 2015. A diferencia de otras entidades, los ingresos por concepto de remesas no son significativos para la entidad, ya que el sector turístico cubre las necesidades del grueso de la población, al generar una alta derrama económica que determina en gran medida el monto de los ingresos de las familias quintanarroenses. En este mismo sentido, Quintana Roo y Baja California Sur se han caracterizado por ser estados receptores de población procedente de otras partes del país, la cual llega al territorio en busca de mejores oportunidades.
De acuerdo al INEGI, el porcentaje de la población emigrante en 2010 fue de 4.5%, en tanto la población inmigrante representó 12.6% y el porcentaje de la población no nativa fue de 52.57%. Lo anterior refiere a que el porcentaje de inmigrantes que llegan a la entidad suele establecerse de manera permanente y generacional, convirtiéndose en población no nativa, en comparación con los inmigrantes que llegan en temporadas específicas y retornan a su lugar de origen.

Los datos referidos aluden a las condiciones económicas de la entidad, que los inmigrantes consideran propicias para su desarrollo, pero estas mismas condiciones deberían garantizarse a todos los quintanarroenses que emigran por motivos laborales. Lo anterior conlleva a emprender políticas que aseguren el derecho de residencia a los quintanarroenses, específicamente de la zona maya.

El mayor número de inmigrantes que radican en la entidad proceden de Chiapas, Tabasco, Distrito Federal e Ignacio de la Llave. De acuerdo al documento denominado Migración y Políticas Públicas en el Caribe Mexicano, actualmente de cada 100 personas inmigrantes, 16 provienen de Yucatán, 15 de Chiapas, 14 de Tabasco, 13 del Distrito Federal y 12 de Ignacio de la Llave.

Asimismo, de acuerdo al documento Migración Interestatal e Intermunicipal elaborado por Conapo, se registraron tasas superiores a 100 inmigrantes por cada mil habitantes, entre 2005 a 2010, lo que coloca a Quintana Roo como una entidad con tasas netas de migración interestatal positiva, resultado de la fuerte atracción que ejerce.

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Otro rasgo importante de la inmigración en la entidad, que debe considerarse al momento de elaborar políticas públicas y prever sus efectos, es que la mayoría de los inmigrantes son casados, razón por la que prevalece la tendencia a establecerse con su pareja e hijos.

De acuerdo con el mismo documento, la mayoría de los inmigrantes tiene un nivel educativo de secundaria y preparatoria, y sus ocupaciones principales son como empleados u obreros, y menos de 10% son profesionistas.

Por último, cabe destacar que la movilidad de las personas nativas de la entidad en busca de empleo compite de manera directa con el elevado peso específico de los trabajadores temporales provenientes de otras entidades, que ascienden a 56.6% A fin de implementar programas preventivos y de atención de las demandas originadas de los fenómenos migratorios es forzoso analizar a detalle el comportamiento de este grupo de migrantes, mediante la elaboración de diagnósticos específicos que permitan identificar las repercusiones y los comportamientos provenientes de este sector. De igual forma se debe generar esquemas de colaboración con el gobierno federal para atender a los quintanarroenses que residan fuera del país.

IGUALDAD DE GÉNERO

La igualdad de género debe incluirse en el tema general de los derechos humanos, tanto de las mujeres como de los hombres. La igualdad de género se refiere a mejorar la calidad de vida de todos y de garantizar que tanto unas como otros tengan las mismas oportunidades.

El género es una construcción simbólica de la diferencia sexual, la cual afecta tanto a hombres como a mujeres, ya que al tomar como parámetro las características fisiológicas de cada uno, las diversas culturas les asignan roles específicos.

En nuestra cultura, las mujeres han estado marginadas de su acceso en igualdad de oportunidades a la educación, la salud y el trabajo, por lo que muy pocas ocupan cargos públicos, usualmente reservados para los hombres.

No obstante, el alcance de los discursos, las prácticas y reproducciones culturales en torno a lo que las sociedades han designado que corresponde a cada sexo, merma la calidad de vida de las sociedades en su conjunto.

En Quintana Roo, al igual que en el resto del país, las mujeres se encuentran en desventaja con respecto a los hombres en diferentes ámbitos de la vida, sobre todo en el laboral y en el político, ya que los salarios que perciben al realizar las mismas tareas que sus pares suelen ser menores; a ello se atribuye el porcentaje tan bajo de mujeres que ocupan puestos de poder. Por otra parte, miles de mujeres han experimentado episodios de violencia, tanto en la familia como en el trabajo y en la comunidad.

La igualdad es un principio constitucional, el cual proclama que tanto mujeres como hombres son iguales ante la ley y, por consecuencia, tienen los mismos derechos.

Sin embargo, para que este mandato constitucional sea una realidad se requiere impulsar acciones afirmativas que eliminen las desventajas que las mujeres tienen frente a los hombres, las cuales se acentúan y refuerzan en las entrañas del tejido social, normalizándose como parte de la cotidianidad.

El Programa de las Naciones Unidas Para el Desarrollo se ha interesado en medir la desigualdad de género en 177 países, a fin de establecer parámetros de referencia que incentiven acciones concretas a favor de la igualdad. Así pues, mediante el Índice de Desigualdad de Género (IDG), determina la situación que en cada nación prevalece en esta materia y para ello considera entre uno de sus indicadores la salud reproductiva, el empoderamiento y la participación en el mercado laboral de las mujeres.

En este índice, Quintana Roo ocupó la posición nacional número 11, al obtener una puntuación de 0.383 en una escala de 0 a 1, donde cero representa igualdad de condiciones entre mujeres y hombres y uno una gran desigualdad.

Analizando separadamente las condiciones, es posible observar que en materia de salud reproductiva la entidad se encuentra en condiciones inferiores a las del resto del país; esto se explica en gran parte por la ausencia de políticas públicas en este rubro en los últimos años, lo que a su vez tiene consecuencias en las acciones orientadas al cuidado y atención de la salud en general, así como en la atención de enfermedades propias de la mujer.

En lo que atañe al empoderamiento de la mujer los resultados de Quintana Roo son superiores a los del promedio nacional y la misma tendencia positiva se observa con respecto a su participación en el mercado laboral. Estas variables están estrechamente relacionadas, ya que en la entidad el sector turístico demanda una gran cantidad de fuerza de trabajo que emplea un número significativo de mujeres en las distintas actividades económicas. Sin embargo, no ha podido erradicarse la desigualdad salarial entre mujeres y hombres, ya que éstas perciben sueldos inferiores por la realización de las mismas actividades.

Para revertir dicha situación es necesario que las mujeres quintanarroenses tengan un trabajo que repercuta en su empoderamiento, al otorgarles autonomía económica e independencia en varios aspectos, pues ello influye en gran medida en erradicación o disminución de la incidencia de episodios violentos en los hogares.

Si bien, la entidad no se sitúa dentro de los estados con mayor desigualdad, es preciso no perder de vista la importancia de implementar acciones orientadas a eliminar los factores que contribuyen a la desigualdad.

LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER SE INSCRIBE EN EL AMPLIO CONTEXTO DE LA DISCRIMINACIÓN Y OTRAS FORMAS DE SUBORDINACIÓN POR MOTIVOS DE GÉNERO. ESTA VIOLENCIA EXPRESA LAS RELACIONES DE PODER HISTÓRICAMENTE DESIGUALES ENTRE LAS MUJERES Y LOS HOMBRES QUE SE REFLEJA EN LA VIDA PÚBLICA Y PRIVADA (NACIONES UNIDAS 2006). 

La violencia ejercida contra la mujer se refiere a todo acto, acción o conducta de maltrato basado en su género. De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2011, la violencia puede ser ejercida en el ámbito privado o público, y en diferentes tipos: emocional, física, económica, sexual o psicológica.

Quintana Roo ocupa el lugar número 15 con el mayor número de mujeres violentadas. Por cada 100 mujeres, 44 afirmaron haber vivido eventos violentos por parte de su pareja a lo largo de su vida. Las mujeres de 30 a 44 años son las que mayor incidencia de violencia padecen.

Durante el año 2010, los datos de Quintana Roo arrojan que de las 298 mil 669 mujeres casadas o unidas de 15 y más años de edad que han sido víctimas de violencia por parte de sus parejas, 89.2% ha sufrido violencia emocional; 48.9%, violencia económica; 24.6%, física; y 10.4%, sexual; aparte, varias de ellas han experimentado más de un tipo de violencia.

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Uno dato alarmante es que del total de mujeres que han sido víctimas de violencia por parte de su pareja en la entidad, sólo 4.5% de ellas han recibido atención médica
o psicológica.

Del total de mujeres casadas o unidas,14.9% de ellas han padecido violencia extrema por parte de su pareja, a quienes las han pateado, amarrado, tratado de ahorcar o asfixiar, agredido con un cuchillo o navaja o disparado con un arma, pero únicamente 11.7% de las mujeres quintanarroenses que han sufrido violencia como algunas de las referidas han pedido ayuda.

Las principales razones por las cuales no solicitaron ayuda o no denunciaron las agresiones por parte de su pareja fueron las siguientes: 71.2%, porque se trató de algo sin importancia, o porque él no va cambiar (71.2%); 10.5%, porque él prometió que iba a cambiar o porque piensan que se pareja tiene derecho a reprenderla; y 10.1%, por vergüenza o para que su familia no se enterara.
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La falta de resultados positivos que ilustran las gráficas anteriores obedece en gran medida al desinterés de las administraciones pasadas por tratar de disminuir la violencia hacia las mujeres. El discurso sobre la igualdad de género exige pasar de las palabras a la acción, a fin de que hombres y mujeres tengan los mismos derechos. En tal sentido, es inaplazable construir un gobierno más humano y comprometido con la igualdad entre todos los habitantes del estado; por tal razón, es de la mayor importancia emprender acciones que eliminen la conducta internalizada de sumisión y pasividad de las mujeres ante la violencia; de igual forma, hay que promover la denuncia y el empoderamiento efectivo de las mujeres. Por otra parte, para suprimir la violencia de género hay que orientar las acciones hacia quienes la ejercen, no solamente a quienes la padecen. En síntesis, se requiere impulsar un cambio cultural y garantizar el goce y disfrute de los derechos de las mujeres.

En Quintana Roo, 31 de cada 100 mujeres han sido violentadas en espacios comunitarios tales como cines, transporte público y lugares de trabajo; en total, 153 mil 10 mujeres sufrieron algún tipo de violencia en este contexto. La intimidación es el tipo de violencia con mayor incidencia, seguida del abuso sexual y las agresiones físicas. Estas cifras colocan a la entidad en la posición nacional número 10 con el mayor porcentaje de mujeres violentadas en el ámbito comunitario.

En la entidad, 24.3% de las mujeres ocupadas fueron violentadas en sus centros de trabajo. El estado ocupa la posición número nueve entre los lugares de México con el mayor porcentaje de mujeres ocupadas violentadas en el ámbito laboral.

De acuerdo a los principales indicadores de participación política y toma de decisiones elaborados por el gobierno del estado, durante las últimas catorce Legislaturas y sumando la Constituyente de 1974, la participación de las mujeres ha representado aproximadamente el 18% del total.

Asimismo, de 1975 a 2011, han sido ocho las mujeres a cargo de alguna Presidencia Municipal en la entidad, lo que representa 7% del total de quienes se han desempeñado en ese cargo, en contraste con los 101 hombres que han sido sus homólogos en dicha responsabilidad de carácter público. El municipio de Othón P. Blanco es en el que un mayor número de mujeres han sido elegidas para ese mandato.

Por lo tanto, queda claro que el compromiso con las mujeres quintanarroenses debe estar encaminado a promover la igualdad entre mujeres y hombres, mediante la conformación de políticas y estrategias que incorporen en su diseño la perspectiva de género, para promover así la participación en igualdad de oportunidades en los diferentes ámbitos, y que a través de las acciones de gobierno se fomente un cambio cultural en la forma de entenderse y valorarse mutuamente entre mujeres y hombres.

DESARROLLO SOCIAL Y COMBATE A LA DESIGUALDAD

Objetivo General:

Incrementar la calidad de vida de las personas en situación de pobreza, marginación y vulnerabilidad, garantizando la igualdad de oportunidades para todos los quintanarroenses.

Estrategia:

Priorizar el gasto en materia de desarrollo social y hacer de la participación ciudadana una aliada para el diseño y la aplicación de programas efectivos que influyan en la recomposición del tejido social.

Dependencias, entidades y organismos responsables:

  •  Secretaría de Desarrollo Social e Indígena
  •  Secretaría de Educación y Cultura
  •  Secretaría de Salud
  •  Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia
  •  Comisión para la Juventud y el Deporte de Quintana Roo
  •  Instituto de Infraestructura Física Educativa del Estado de Quintana Roo
  •  Instituto Estatal para Educación de Jóvenes y Adultos
  •  Instituto Quintanarroense de la Mujer
  •  Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda
  •  Comisión de Agua Potable y Alcantarillad

PROGRAMA 21: COMBATE A LA POBREZA

Objetivo:

Mejorar la calidad de vida de las personas que se encuentran en situación de pobreza y marginación.

Estrategia:

Generar condiciones de igualdad de oportunidades para todos los quintanarroenses mediante la atención de las necesidades más apremiantes de las zonas de alta marginación y pobreza.

Meta:

100% de la población en situación de pobreza o pobreza extrema, atendida mediante programas y/o proyectos de carácter social, a lo largo de la administración.

Líneas de Acción:

          Igualdad de oportunidades

4.21.1 Realizar un diagnóstico específico sobre la situación de la pobreza en la entidad a fin de implementar los programas de manera efectiva.

4.21.2 Realizar caravanas de servicios integrales en las zonas de mayor marginación y pobreza.

4.21.3 Actualizar en coordinación con el sector universitario, las zonas de atención prioritaria del estado de Quintana Roo.

4.21.4 Diseñar y ejecutar el programa Presupuesto Participativo que involucre a los sectores público, social y privado.

4.21.5 Fortalecer los lazos de cooperación con los gobiernos federal y municipales, para robustecer los programas orientados a reducir la pobreza en la entidad.

4.21.6 Diseñar e implementar, en colaboración con el sector educativo y sociedad civil, un programa de combate al rezago educativo orientado a personas situación de pobreza.

4.21.7 Contribuir, en coordinación con el sector educativo, en el diseño y ejecución de un esquema integral de apoyos encaminados a reducir la deserción escolar de la población en situación de pobreza.

4.21.8 Instrumentar un programa de combate a la pobreza alimentaria y difusión de hábitos saludables en la alimentación.

4.21.9 Establecer, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, un programa integral alimentario y de equipamiento para la operatividad de los Desayunadores Escolares.

4.21.10 Implementar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, un programa integral alimentario, de dignificación, equipamiento y operación de los Comedores Comunitarios.

4.21.11 Ejecutar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, proyectos productivos de traspatio para la subsistencia familiar.

4.21.12 Crear Comités Comunitarios para el Desarrollo Social con base en el fomento de la planeación participativa.

4.21.13 Fortalecer, en coordinación con el sector educativo, el servicio comunitario por parte de estudiantes en zonas de alta marginación y pobreza.

4.21.14 Coordinar un proyecto de desarrollo social comunitario en colaboración con organizaciones de la sociedad civil, universidades y empresas.

4.21.15 Impulsar una campaña para incentivar la corresponsabilidad social en el combate de la pobreza y la marginación.

4.21.16 Establecer, con los gobiernos federal y municipales, el Sistema del Padrón Único de Beneficiarios de los programas sociales.

4.21.17 Operar mecanismos de evaluación de las políticas implementadas en el estado.

Infraestructura social básica

4.21.18 Ejecutar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, un programa para reducir el número de viviendas con pisos de tierra.

4.21.10 Implementar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, un programa para reducir el número de viviendas con techos de material endeble.

4.21.20 Ampliar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, un programa para reducir el número de viviendas con muros de material endeble.

4.21.21 Operar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, un programa para la instalación de estufas ahorradoras de leña en viviendas ubicadas en zonas marginadas.

4.21.22 Implementar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, un programa de construcción de recamaras adicionales para reducir el número de viviendas con hacinamiento.

4.21.23 Generar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, así como con los sectores empresarial y social, programas para la construcción de viviendas para las familias más pobres de la entidad.

4.21.24 Ampliar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, la cobertura de agua potable en zonas de mayor pobreza y marginación.

4.21.25 Ampliar, en coordinación con los gobiernos municipales, la cobertura de drenaje y alcantarillado en las comunidades más marginadas de la entidad.

4.21.26 Coadyuvar con los gobiernos municipales en la ampliación de la cobertura del alumbrado público.

4.21.27 Generar esquemas de coordinación con los gobiernos municipales para la pavimentación de calles ubicadas en zonas de atención prioritaria.

4.21.28 Impulsar, en coordinación con los gobiernos municipales, entidades federales y desarrolladoras inmobiliarias, un programa de intervención y dignificación de Unidades Habitacionales en zonas urbanas.

4.22.29 Dignificar, en colaboración con los gobiernos municipales, los espacios públicos de las zonas de mayor pobreza y marginación para mejorar el entorno de las comunidades más pobres.

4.22.30 Construir, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, comedores comunitarios en zonas rurales y urbanas marginadas

4.22.31 Atender las actividades administrativas, técnicas, jurídicas y de staff.

PROGRAMA 22: RECOMPOSICIÓN DEL TEJIDO SOCIAL

Objetivo:

Promover entre la sociedad el respeto, la solidaridad y la corresponsabilidad, que incidan en el bienestar individual, familiar y colectivo.

Estrategia:

Garantizar el acceso a derechos culturales y deportivos como elementos indispensables para la formación integral de las personas y el fortalecimiento del tejido social.

Metas:

Operar una estrategia integral de fortalecimiento y recomposición del tejido social.

Líneas de Acción:

Cohesión social

4.22.1 Promover un programa de fortalecimiento de la familia quintanarroense.

4.22.2 Desarrollar una estrategia para la comunicación asertiva en los hogares.

4.22.3 Impulsar una campaña de alto impacto de promoción a la convivencia entre pares.

4.22.4 Dar asistencia psicológica en las Instalaciones del Sistema Estatal DIF.

4.22.5 Diseñar un programa de fortalecimiento de lazos vecinales mediante la convivencia y apoyo mutuo.

4.22.6 Fomentar un programa de conciliación vecinal en las zonas más conflictivas de la entidad en coordinación con los gobiernos municipales.

4.22.7 Diseñar el programa Quintana Roo Tierra de Cultura de Paz.

Cultura

4.22.8 Impulsar, en coordinación con la Secretaría de la Gestión Pública, la creación un Instituto de Cultura.

4.22.9 Emprender un programa de rehabilitación y conservación de la infraestructura cultural.

4.22.10 Crear fideicomisos mixtos con aportación pública y privada para el impulso de la cultura.

4.22.11 Posicionar todos los espacios culturales como lugares de encuentro y recreación para los habitantes del estado.

4.22.12 Diseñar y poner en marcha, con apoyo de colectivos de artistas locales, un programa de Jornadas de Cultura Itinerante en la entidad.

4.22.13 Diseñar, en colaboración con los gobiernos municipales, la iniciativa privada y organizaciones de la sociedad civil, un programa de fomento a la cultura y las artes.

4.22.14 Ejecutar, en coordinación con el sector empresarial y gobiernos municipales, un programa rodante de cine comunitario orientado a promover su integración.

4.22.15 Elaborar un programa de factibilidad para la construcción y/o rehabilitación de museos, orientado a fomentar el arte.

4.22.16. Crear un programa en colaboración con el sector educativo y la iniciativa privada, para fomentar la visita a recintos culturales.

4.22.17 Impulsar un programa de fortalecimiento de la cultura maya.

4.22.18 Posicionar a la entidad como un espacio de encuentro cultural nacional e internacional.

4.22.19 Impulsar la apertura de escuelas de arte para la enseñanza y práctica de la danza, la música y artes plásticas.

4.22.20 Fortalecer y rehabilitar los Centros Culturales de la Entidad.

4.22.21 Apoyar a los artistas locales mediante un programa de becas y la apertura de espacios para la exposición de sus productos culturales.

4.22.22 Diseñar una estrategia para incrementar la cobertura y oferta de los programas y talleres de las Casas de Cultura del Estado.

4.22.23 Operar un programa de rescate y difusión de la memoria histórica y la tradición oral.

4.22.24 Dar continuidad y fortalecer las actividades encaminadas a fomentar la lectura.

4.22.25 Ejecutar un programa de preservación del patrimonio cultural tangible e intangible.

4.22.26 Incorporar el uso de las nuevas tecnologías en la promoción de la cultura.

4.22.27 Incrementar las sedes para la celebración de los festivales realizados en la entidad.

4.22.28 Impulsar y robustecer las acciones orientadas a celebrar los Festivales más representativos de la entidad.

Deporte

4.22.29 Promover la práctica de una cultura de activación física y deporte dirigida a toda la sociedad.

4.22.30 Rehabilitar o intervenir la infraestructura deportiva que se encuentre en malas condiciones, principalmente aquellas ubicadas en zonas de atención prioritaria.

4.22.31 Operar un programa de equipamiento de unidades deportivas pertenecientes al Instituto de Activación Física y Deporte del Estado de Quintana Roo.

4.22.32 Construir infraestructura deportiva recreativa y de alto rendimiento.

4.22.33 Promover, en colaboración con el sector educativo y empresarial, la activación física y deportiva de estudiantes y trabajadores.

4.22.34 Impulsar la práctica del deporte de alto rendimiento en el ámbito estudiantil.

4.22.35 Impulsar un programa de formación y capacitación de profesores de alto rendimiento.

4.22.36 Incrementar los apoyos orientados a atletas de alto rendimiento mediante un programa de estímulos.

4.22.37 Promover el deporte recreativo en la entidad a través de un programa orientado a zonas populares.

4.22.38 Impulsar la práctica del deporte en las escuelas a través de torneos y encuentros deportivos.

4.22.39 Entregar, en coordinación con la iniciativa privada, material de activación física y deportivo a escuelas de todos los niveles.

4.22.40 Acondicionar espacios públicos como parques y jardines para el fomento de la activación física.

4.22.41 Consolidar los vínculos con diversos países para la promoción del deporte de manera conjunta.

4.22.42 Establecer un programa de recuperación y diversificación de actividades deportivas alternas y autóctonas.

4.22.43 Organizar torneos estatales en coordinación con los municipios y ligas deportivas.

4.22.44 Apoyar mediante diversos esquemas a las ligas deportivas rurales.

4.22.45 Realizar jornadas de activación física en espacios públicos orientadas a niñas y niños, mujeres y adultos mayores principalmente.

4.22.46 Promover la organización de foros, congresos y ferias en la que deportistas destacados compartan sus experiencias.

4.22.47 Realizar convenios con clínicas especializadas en medicina deportiva.

4.22.48 Realizar convenios de colaboración con las distintas instancias gubernamentales en materia de activación física y deporte.

4.22.49 Promover la activación física, deportiva y de alto rendimiento para personas con discapacidad.

4.22.50 Fortalecer los ejes académicos, deportivos de alto rendimiento, sociales y medicina deportiva del Centro de Alto Rendimiento.

4.22.51 Atender las actividades administrativas, técnicas, jurídicas y de staff.

PROGRAMA 23: EDUCACIÓN PÚBLICA DE CALIDAD

Objetivo:

Garantizar mejores condiciones para un aprendizaje de calidad en todos los niveles educativos.

Estrategia:

Ejecutar acciones orientadas a la formación integral de los estudiantes, al desarrollo de una planta docente competente y a la dignificación y el equipamiento de espacios educativos.

Meta:

Crear el primer Consejo Consultivo en Materia de Educación, de carácter transversal, durante los primeros seis meses de gobierno.

Líneas de Acción:

4.23.1 Desarrollar, con apoyo de asociaciones de padres y madres de familia, otras organizaciones de la sociedad civil y el Sistema Estatal DIF, una estrategia para incentivar la inserción escolar de los niños de tres y más años al sistema educativo.

4.23.2 Implementar una estrategia para elevar el desempeño educativo de los alumnos del sistema escolar.

4.23.3 Incrementar los recursos destinados a escuelas identificadas con bajo desempeño educativo a fin de mejorar las condiciones en las que los alumnos adquieren los conocimientos.

4.23.4 Evaluar y reorientar el programa de becas para otorgarlas a alumnos de escasos recursos a fin de que concluyan sus estudios

4.23.5 Operar un programa de incentivos y reconocimientos a alumnos destacados.

4.23.6 Realizar, al interior de las escuelas públicas, la entrega de útiles y uniformes escolares gratuitos a alumnos de nivel básico al inicio del ciclo escolar.

4.23.7 Brindar seguro escolar en caso de accidentes a los alumnos de educación básica.

4.23.8 Desarrollar una estrategia integral que permita ampliar la cobertura educativa de nivel medio superior y superior en las instituciones públicas.

4.23.9 Implementar un programa para elevar la eficiencia terminal en la educación media superior y superior.

4.23.10 Dotar de infraestructura tecnológica a las escuelas públicas del estado, en coordinación con la federación u otras instancias.

4.23.11 Impulsar un programa de desarrollo de competencias digitales para el aprendizaje.

4.23.12 Operar un programa de regularización de alumnos en coordinación con padres de familia, universidades y organizaciones de la sociedad civil.

4.23.13 Coordinar un programa de alfabetización y alfabetización digital en colaboración con organizaciones de la sociedad civil y el Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos.

4.23.14 Promover, en coordinación con instituciones educativas nacionales e internacionales, la educación multimodal como una alternativa para la formación sólida.

4.23.15 Generar una estrategia, en colaboración con el Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos, para promover la profesionalización y certificación de competencias laborales.

4.23.16 Impulsar al interior del sistema educativo, un programa de carácter bilingüe y preservación de la lengua maya, en las instituciones de educación básica.

4.23.17 Impulsar la participación de los padres de familia en la formación integral de los alumnos.

4.23.18 Impulsar un programa para fortalecer la comprensión de lectura, escritura y pensamiento lógico matemático en escuelas de todos los niveles.

4.23.19 Fomentar la formación de valores, la tolerancia y la promoción de la paz social en las escuelas.

4.23.20 Asegurar que la oferta educativa de las instituciones de educación superior responda a las nuevas áreas de oportunidad en la entidad.

4.23.21 Acreditar los planes y programas de educación superior a fin de garantizar su calidad.

4.23.22 Incrementar la inversión orientada a la investigación básica y aplicada en instituciones de educación media superior y superior.

4.23.23 Instaurar un programa intensivo de certificación de estudios orientado a jóvenes, adultos y adultos mayores.

4.23.24 Implementar el modelo de educación inclusiva dirigido a jóvenes, adultos y adultos mayores.

4.23.25 Celebrar Jornadas de incorporación, educación, oficio y trabajo dirigidas a jóvenes, adultos y adultos mayores.

4.23.26 Emprender un programa de intervención de escuelas públicas mediante el equipamiento y dignificación de las mismas.

4.23.27 Habilitar las aulas de medios a las escuelas públicas de nivel básico.

4.23.28 Construir, en colaboración con las instancias correspondientes, espacios educativos a fin de ampliar la cobertura.

4.23.29 Generar esquemas de vinculación con instituciones públicas y privadas para la realización de prácticas profesionales y servicio social por parte de estudiantes de educación superior.

4.23.30 Revisar el marco normativo para la creación, fortalecimiento y/o consolidación de los servicios de educación inicial.

4.23.31 Ampliar la atención a niños y jóvenes con discapacidad, necesidades educativas especiales y/o aptitudes sobresalientes.

4.23.32 Impulsar acciones de atención para mejorar la formación inicial y continua de docentes.

4.23.33 Fomentar la investigación educativa.

4.23.34 Fortalecer las acciones de certificación de docentes en lengua maya.

4.23.35 Fomentar la transparencia y difusión en los procesos evaluativos de ingreso, permanencia, promoción y reconocimiento en el sistema educativo, en coordinación con la Secretaría de Educación Pública, la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente y el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, para asegurar docentes idóneos frente a grupo.

4.23.36 Fortalecer de acuerdo con el marco normativo vigente la función supervisora y la asesoría técnica pedagógica en la educación básica.

4.23.37 Impulsar a través de una estrategia interinstitucional un programa estatal de educación física alineado a la estrategia nacional para la prevención y el control del sobrepeso, la obesidad y la diabetes.

4.23.38 Coordinar el trabajo conjunto entre todos los niveles educativos para mejorar la calidad de la educación.

4.23.39 Promover el desarrollo de los planteles de educación superior mediante la colaboración y la cooperación en la elaboración de proyectos.

4.23.40 Atender las actividades administrativas, técnicas, jurídicas y de staff.

PROGRAMA 24: SALUD PÚBLICA UNIVERSAL

Objetivo:

Garantizar a la población de Quintana Roo acceso universal a los servicios de salud de manera oportuna, con un alto nivel de calidad y trato justo.

Estrategia:

Ampliar y fortalecer la red de prestación de servicios de salud a través de la infraestructura, equipamiento, abasto y personal, e impulsar de manera coordinada con el sector salud, programas encaminados a la prevención y promoción de la salud.

Meta:

100% de las unidades de salud equipadas, abastecidas y con personal suficiente, al término de la administración.

Líneas de Acción:

4.24.1 Diseñar e implementar en coordinación con los gobiernos federal, municipales y organismos de la sociedad civil el programa Médico en tu Casa.

4.24.2 Fortalecer e incrementar la infraestructura, equipamiento y recursos humanos del primer y segundo nivel de atención médica.

4.24.3 Ampliar la red de unidades médicas móviles con el objetivo de mejorar la prestación de servicios de salud pública en todo el estado.

4.24.4 Reforzar las acciones intersectoriales orientadas a la promoción del autocuidado de la salud con énfasis en población de riesgo.

4.24.5 Operar con apoyo del sector educativo, iniciativa privada y padres de familia, un programa para prevenir, diagnosticar oportunamente y disminuir el sobrepeso, la  obesidad y la diabetes mellitus en la entidad.

4.24.6 Incorporar transversalmente la perspectiva de género y de derechos humanos en las políticas de salud y garantizar el acceso a una salud sexual y reproductiva integral en mujeres y hombres de Quintana Roo.

4.24.7 Fortalecer el programa integral de capacitación a parteras empíricas.

4.24.8 Promover acciones coordinadas con el sector salud, los diferentes niveles de gobierno y sociedad civil, orientadas a la prevención y atención de infecciones de transmisión sexual y VIH.

4.24.9 Fortalecer las acciones encaminadas a la atención materna y perinatal en Quintana Roo.

4.24.10 Impulsar acciones dirigidas a mejorar la salud bucal con énfasis en población en condiciones de vulnerabilidad.

4.24.11 Coordinar, con apoyo de las organizaciones de la sociedad civil y el sector educativo, un programa de prevención del suicidio y atención de la salud mental y las  adicciones.

4.24.12 Impulsar acciones conjuntas entre gobierno y sociedad, de prevención, diagnóstico oportuno, tratamiento y rehabilitación de las enfermedades crónico degenerativas.

4.24.13 Operar acciones coordinadas, entre el sector salud y los diferentes niveles de gobierno, así como la sociedad civil, dirigidas a la prevención, detección oportuna y mitigación del daño de las enfermedades transmitidas por vector.

4.24.14 Desarrollar, con la participación del sector salud, sector educativo y las organizaciones de la sociedad civil, líneas de investigación dirigidas a impulsar la solución de las necesidades de salud de la sociedad de Quintana Roo.

4.24.15 Consolidar el modelo de prevención de riesgos sanitarios, sanidad internacional y vigilancia epidemiológica en la entidad.

4.24.16 Impulsar el modelo de buenas prácticas de farmacovigilancia en las unidades de salud para fomentar el uso racional, efectividad y seguridad de medicamentos.

4.24.17 Abastecer de medicamento del cuadro básico a las unidades médicas estatales.

4.24.18 Mejorar la prestación de servicios de salud en unidades médicas a través de la acreditación.

4.24.19 Modernizar e incorporar las tecnologías de la información, comunicación y rehabilitar la infraestructura en materia de salud.

4.24.20 Desarrollar un programa de capacitación, formación y sensibilización dirigido a los prestadores de servicios de salud para contribuir a brindar atención  de calidad y de respeto.

4.24.21 Realizar un programa para fomentar la permanencia del personal de salud en las unidades médicas.

4.24.22 Consolidar los mecanismos de detección y atención de los principales tipos de cáncer en las mujeres y en los hombres de Quintana Roo.

4.24.23 Fortalecer las acciones de prevención específica en los grupos de mayor riesgo mediante la aplicación de productos biológicos.

4.24.24 Fortalecer la vigilancia, diagnóstico y tratamiento de las microbacteriosis y zoonosis en el Estado.

4.24.25 Promover la vinculación con los sectores públicos y privados para fortalecer la cobertura de servicios de salud en la entidad.

4.24.26 Regular y vigilar los servicios de atención médica del sector salud distintos a los que ofrece el gobierno estatal.

4.24.27 Atender las actividades administrativas, técnicas, jurídicas y de staff..

PROGRAMA 25: ATENCIÓN A GRUPOS EN SITUACIÓN DE VULNERABILIDAD

Objetivo:

Mejorar la calidad de vida de los grupos en situación de vulnerabilidad, para reducir sus condiciones de desventaja social y económica.

Estrategia:

Desarrollar políticas públicas focalizadas en la atención inmediata a grupos en situación de vulnerabilidad.

Meta:

Conformar una Agenda Integral para la atención de personas en situación de vulnerabilidad, durante el primer año de gestión.

Líneas de Acción:

4.25.1 Menores, adolescentes y jóvenes – Impulsar, en colaboración con los sectores educativo y empresarial, así como con los medios de comunicación local, una campaña de promoción de los derechos de las niñas, los niños y adolescentes quintanarroenses.

4.25.2 Equipar, rehabilitar y dignificar las casas filtro y casas hogar.

4.25.3 Vigorizar las guías de intervención en casas filtro y casas hogar.

4.25.4 Implementar un programa integral de atención de niñas y niños residentes en casas hogar.

4.25.5 Vigorizar las acciones realizadas y ampliar la red de los Centros Integrales para la Primera Infancia, Centros de Atención Infantil Comunitarios, Centros Asistenciales de Desarrollo Infantil y los Centros de Desarrollo Infantil.

4.25.6 Optimizar y agilizar los procesos para la adopción de niñas y niños.

4.25.7 Fomentar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, así como con el sector salud, la cobertura universal de vacunación para la prevención de enfermedades en menores de cinco años de edad.

4.25.8 Fortalecer, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, así como los sectores empresarial y organizaciones de la sociedad civil, el programa para el combate a la explotación laboral infantil.

4.25.9 Detectar y canalizar a niñas y niños menores de un año residentes en zonas marginadas con síndrome anémico para atención.

4.25.10 Coordinar los esfuerzos para el levantamiento del Censo Nacional de Peso y Talla para niños en edad escolar primaria.

4.25.11 Diseñar e implementar, en colaboración con los sectores empresarial y educativo, un programa de atención al fenómeno Niños Llave y Niño Cadena.

4.25.12 Impulsar en coordinación con los sectores empresarial y educativo, un programa para el desarrollo de habilidades y talentos en niñas y niños.

4.25.13 Promover, en coordinación con los gobiernos municipales, programas de recreación para niñas y niños.

4.25.14 Coordinar, en colaboración con los sectores educativo, empresarial y social, así como con las diversas instancias gubernamentales, programas de prevención de riesgos de los jóvenes.

4.25.15 Operar, en coordinación con los sectores empresarial y educativo, así como asociaciones civiles, un programa de prevención de embarazos en adolescentes.

4.25.16 Impulsar la participación de los jóvenes en la solución de los problemas sociales que aquejan a la entidad.

4.25.17 Desarrollar en conjunto con el sector educativo, una estrategia para impulsar el ingreso y permanencia de jóvenes a instituciones de educación media y superior.

4.25.18 Impulsar, en coordinación con el gobierno federal y el sector empresarial, el fortalecimiento del albergue estudiantil para comunidades rurales.

4.25.19 Consolidar los diversos programas de reconocimiento a la participación e impulso del talento joven.

4.25.20 Crear y/o rehabilitar en coordinación con los municipios los centros orientados a la atención de jóvenes.

4.25.21 Impulsar en coordinación con las diferentes instancias de gobierno, la cultura emprendedora en los jóvenes.

4.25.22 Implementar en coordinación con las dependencias estatales, un programa integral de atención a la juventud.

Mujeres

4.25.23 Impulsar de manera coordinada con los gobiernos federal y municipales, acciones para difundir y proteger los derechos humanos de las mujeres.

4.25.24 Realizar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, campañas de prevención sobre violencia obstétrica.

4.25.25 Realizar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, un programa integral en consejería, salud sexual y reproductiva.

4.25.26 Impulsar, en coordinación con el gobierno federal y los gobiernos municipales, un programa de apoyo y reconocimiento a parteras empíricas.

4.25.27 Implantar un programa de prevención de los padecimientos que con mayor frecuencia afectan a las mujeres a lo largo de su ciclo vital.

4.25.28 Realizar programas de atención integral a mujeres en situación de violencia.

4.25.29 Implantar, en coordinación con organismos nacionales e internacionales, un programa de sensibilización orientado a hombres para erradicar la violencia contra de las mujeres.

4.25.30 Diseñar un programa piloto para la conformación de redes ciudadanas de prevención de la violencia contra las mujeres.

4.25.31 Fortalecer los programas para fomento y capacitación para el empleo de las mujeres de acuerdo a la vocación económica de su región.

4.25.32 Promover la aplicación del programa Seguro de Vida para Jefas de Familia.

4.25.33 Impulsar, en coordinación con el sector empresarial, un programa para la conclusión de estudios de mujeres trabajadoras a fin de que tengan mejores oportunidades laborales.

4.25.34 Impulsar en coordinación con el sector empresarial, un programa para la apertura de estancias infantiles con el fin de que las madres de familia puedan realizar sus actividades laborales.

Comunidades indígenas

4.25.35 Diseñar e implementar políticas públicas para garantizar los derechos humanos de los pueblos y comunidades indígenas.

4.25.36 Co-crear entre gobierno y comunidades indígenas un programa de rescate y revalorización de la cultura maya.

4.25.37 Diseñar un programa en comunidades indígenas para promover e impulsar la autosuficiencia alimentaria y la comercialización de sus productos.

4.25.38 Implementar un programa de impulso a la medicina tradicional.

4.25.39 Realizar programas de promoción y educación para la salud en lengua maya.

4.25.40 Operar, en coordinación con los gobiernos municipales, un programa especial de infraestructura armónica de acuerdo al contexto de las comunidades indígenas.

4.25.41 Impulsar acciones orientadas a la formación académica contextualizada con la realidad de las comunidades indígenas.

4.25.42 Acercar, en coordinación con los gobiernos municipales, los trámites y servicios que ofrecen a las comunidades indígenas.

4.25.43 Impulsar las festividades y tradiciones de los pueblos indígenas.

4.25.44 Diseñar un programa de apoyos a niñas y niños indígenas, que promueva su permanencia escolar.

4.25.45 Celebrar la semana de la cultura maya.

4.25.46 Promover y consolidar el festival de reconocimiento de las lenguas maternas.

4.25.47 Garantizar espacios educativos dignos en comunidades indígenas.

4.25.48 Apoyar la celebración del Congreso Anual de los Dignatarios Mayas.

4.25.49 Promover el trabajo conjunto con organizaciones de la sociedad civil nacionales e internacionales para la elaboración de proyectos en comunidades indígenas.

4.25.50 Impulsar, en coordinación con la secretaría de Desarrollo Económico, líneas de distribución y comercialización de productos originarios de comunidades indígenas a nivel regional, nacional e internacional.

Personas con discapacidad

4.25.51 Promover la igualdad y no discriminación de las personas con discapacidad.

4.25.52 Impulsar programas enfocados a la inclusión educativa de personas con discapacidad.

4.25.53 Coordinar, en colaboración con organizaciones de la sociedad civil, un programa educativo para personas con discapacidad.

4.25.54 Operar, en coordinación con el sector empresarial y organizaciones de la sociedad civil, un programa para la entrega de aparatos funcionales a  personas con discapacidad.

4.25.55 Desarrollar un modelo de atención dirigido a la rehabilitación física de usuarios con alguna diversidad funcional (discapacidad).

4.25.56 Orientar a las familias sobre la correcta atención de personas con discapacidad.

4.25.57 Promover e incentivar la integración de personas con discapacidad en los ámbitos económico, político y social.

4.25.58 Impulsar una campaña para el trato digno a personas con discapacidad.

4.25.59 Fomentar las expresiones culturales de personas con discapacidad.

4.25.60 Hacer partícipes a las personas con discapacidad en la elaboración de planes o políticas públicas que les conciernan.

4.25.61 Impulsar la instauración de tecnologías de apoyo para personas con discapacidad en los trámites y servicios que el gobierno del estado otorga.

4.25.62 Impulsar, en coordinación con el sector empresarial, un programa de transporte especializado dirigido a personas con discapacidad.

4.25.63 Coordinar, en colaboración con organizaciones de la sociedad civil, la creación de manuales técnicos de accesibilidad y movilidad universal.

4.25.64 Promover la habilitación de playas incluyentes.

4.25.65 Conformar en colaboración con organizaciones de la sociedad civil, los gobiernos municipales, así como con los sectores educativo y de salud, un padrón de personas con discapacidad.

Adultos Mayores

4.25.66 Promover el respeto a las personas de edad en el hogar y en el ámbito público.

4.25.67 Construir y/o rehabilitar las casas de asistencia para las personas de edad.

4.25.68 Promover la práctica del ejercicio y el deporte en personas de edad.

4.25.69 Operar en coordinación con el gobierno federal, el programa de apoyo económico orientado a personas de edad.

4.25.70 Promover en coordinación con el sector empresarial, un programa de pasantías de personas de edad.

4.25.71 Implementar, en coordinación con organizaciones de la sociedad civil, la réplica de prácticas exitosas nacionales e internacionales orientadas a personas de edad.

4.25.72 Impulsar un programa para la entrega de aparatos funcionales a personas de edad.

4.25.73 Impulsar y optimizar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, la entrega de Credenciales INAPAM.

4.25.74 Promover campañas para el envejecimiento sano y feliz.

4.25.75 Fomentar la prevención y atención oportuna de enfermedades crónico degenerativas en personas de edad.

Migrantes

4.25.76 Impulsar la creación de la Casa del Niño Migrante.

4.25.77 Consolidar la Fiscalía Especializada en Delitos Cometidos en Contra de Migrantes.

4.25.78 Elaborar un estudio para conocer la situación que guardan los migrantes que residen y trabajan en la entidad.

4.25.79 Otorgar orientación y apoyo a migrantes que elaboran en el estado.

4.25.80 Garantizar, en coordinación con el gobierno federal, asistencia médica a migrantes.

4.25.81 Diseñar e implementar políticas públicas orientadas a la atención de migrantes.

4.25.82 Atender las actividades administrativas, técnicas, jurídicas y de staff.

PROGRAMA 26: IGUALDAD DE GÉNERO

Objetivo:

Propiciar un piso de igualdad entre mujeres y hombres quintanarroenses,
para el ejercicio pleno de sus derechos y su desarrollo individual.

Estrategia:

Emprender acciones afirmativas orientadas a establecer condiciones de
igualdad entre mujeres y hombres en los ámbitos económico, social, cultural
y político.

Meta:

Elaborar e implementar, desde el primer año de gobierno, el Programa
Estatal para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, con fundamento en el PbR.

Líneas de Acción:

4.26.1 Elaborar el Programa Estatal para la Igualdad entre Mujer y Hombres.

4.26.2 Promover la creación de la Fiscalía Especializada en Atención a la Violencia de Género.

4.26.3 Reconocer y fortalecer a los observatorios en materia de Violencia Social y de Género.

4.26.4 Impulsar, en coordinación con los gobiernos federal y municipales, así como con los sectores social y empresarial, la aplicación de los modelos y protocolos de actuación en materia de violencia de género.

4.26.5 Impulsar la sensibilización, capacitación y certificación en perspectiva de género al servicio público, poder legislativo y poder judicial.

4.26.6 De-construir estereotipos de género.

4.26.7 Impulsar la elaboración de programas presupuestarios con perspectiva de género.

4.26.8 Promover la incorporación de la perspectiva de género en la normatividad internada del estado.

4.26.9 Impulsar en coordinación con los gobiernos municipales, el reconocimiento de las mujeres en todos los ámbitos de desarrollo.

4.26.10 Impulsar en coordinación con el sector educativo, la perspectiva de género y la igualdad en los programas educativos.

4.26.11 Impulsar el empoderamiento político y económico de las mujeres, con énfasis en las mujeres de condición indígena.

4.26.12 Promover en coordinación con el sector empresarial, condiciones laborales de igualdad entre mujeres y hombres.

4.26.13 Promover una participación paritaria de las mujeres en áreas de toma de decisiones dentro el sector público estatal.

4.26.14 Atender las actividades administrativas, técnicas, jurídicas y de staff.

INDICADORES VINCULADOS AL PLAN DE ACCION

INDICADORESVINCULADOS1

INDICADORESVINCULADOS2